Una nueva perspectiva

Escrito por el 21 octubre, 2016

Todos pasamos por desafíos, decepciones y soluciones  injustas y es fácil permitir abrumarnos hasta el punto en que pensamos: Esto es demasiado. No puedo manejar esta enfermedad. No puedo manejar este niño problemático. No puedo con este tránsito, me está enloqueciendo.. Este problema can esta relación, va a ser mi fin.

Dios no lo hubiera permitido si vos no lo pudieras dirigir, pero todo el tiempo en que vos te estás diciendo a si mismo  que es demasiado, y te vas a convencer de escaparte de esto. Pero es importante que vos tengas una nueva perspectiva, vos no sos débil, estas lleno de poder “yo puedo”. Vos sos fuerte en el señor y a lo largo del día, ya  sea que esté atorado en el transito o enfrentando una gran decepción tu actitud debería ser: Puedo manejarlo. Puedo manejar  a este jefe protestón, puedo manejar este niño problemático, puedo manejar a estas personas que están hablando de mi, puedo manejar esta situación legal. Vos no podes tener una mentalidad débil, derrotada; vos debes de tener una mentalidad de guerrero.

Esto fue lo que hizo José, el fue traicionado por sus hermanos, echado en un pozo, vendido como esclavo y paso años en una prisión extranjera  por algo que no cometió.  Pero no se deprimió, no comenzó  a quejarse. Su actitud fue: Puedo manejarlo. Dios todavía está en el trono. No lo podría haber permitido a menos que tuviera un propósito para ello, así que voy a permanecer en fe y manteniéndome siendo lo mejor que puedo ser. Al final, José fue hecho el  segundo al mando en todo Egipto. Ninguna persona, ninguna adversidad, ninguna decepción y ninguna enfermedad pueden detenerte de tu destino.

Y ante estas situaciones muchas personas puede desmoronarse y decir: “Dios, no es justo. No lo entiendo”.  Pero en lugar de esto podes tener otra actitud y decir: “Puedo manejarlo. No soy una víctima. Soy vencedor. Nada me  puede arrebatar de las manos de Dios”

El apóstol Pablo lo dijo así: “Todo lo puedo hacer por medio de  Cristo, quien me da las fuerzas”. Y el significado de esta declaración si las ampliamos seria: “Estoy listo para cualquier cosa. Soy rival para  cualquier cosa a través de aquel que me infunde fuerzas”. El estaba diciendo; “El enemigo puede golpearme con su mejor golpe,  pero no me va a detener. Soy más que vencedor”.

Pablo sabia de qué estaba hablando, había sido náufrago, pasado la noche en mar abierto y estado días sin comer. Había  sido acusado falsamente, golpeado con varas y echado en prisión. Si alguien tenía el derecho, por lo menos en lo natural para ser negativo, amargado y lleno de quejas, debería  haber sido Pablo. Pero él entendió este principio. Su actitud  fue: “Puedo manejarlo. Estoy listo y soy rival para ello. ¿Por qué?  Porque el Dios todopoderoso, el creador del universo me ha infundido fuerza, me ha equipado, facultado, puso sangre real en mis venas y me llamo a reinar en vida como un rey”.

En mementos difíciles, al igual que Pablo, tenes que hablarte a vos mismo en la manera correcta y si no te hablas a vos mismo, tus pensamientos te hablaran y te dirán: “Es demasiado. Nunca va a cambiar. No es justo. Si Dios te amara, nunca hubiera permitido que esto sucediera”. La Biblia dice: “Dios  envía la lluvia sobre los justos y los injustos por igual”. El que seamos una persona de fe no estamos exento de las dificultades.

Mira…, Jesús conto una parábola acerca de esto en la que una persona construyo su casa sobre una roca. Este honro a Dios. Otra persona  construyo su casa sobre la arena. No honro a Dios. Lo interesante es que la misma tormenta cayó sobre ambas personas, el viento soplo y la lluvia cayó sobre ambas casas. La diferencia es que cuando uno honra a Dios, la tormenta puede venir, pero cuando todo haya sido dicho y hecho, vos seguirás de pie. La otra casa construida en la arena se la llevo la inundación. El enemigo puede golpearte con su mejor golpe, pero como tu casa está construida en la roca, lo mejor del enemigo nunca será suficiente y cuando la tormenta termine, vos no solamente habrás sobrevivido, sino que saldrás más fuerte, incrementado, promovido y  mejor de lo que era antes.

Esa enfermedad no es rival para vos, ese problema en esa  relación no va a desviarte de tu destino, la pérdida de ese ser  querido no detuvo el plan de Dios para tu vida. No permitas que esto te angustie, vos podes manejar esa situación, has sido armado con  fuerza y cuando tengas esta mentalidad de guerrero, esta actitud  de fe, sabiendo que vos has sido  equipado y facultado, todas las  fuerzas de las tinieblas no pueden detenerte.

Simplemente manténete siendo lo mejor  que puedas ser, seguí honrando a Dios, seguí haciendo lo que vos sabes que debes hacer, Dios ya te ha dado la fuerza, la sabiduría, el favor y la determinación no solo para pasar al otro lado, sino  para salir mejor de lo que era antes.

Recorda esa dificultad no te va a derrotar, te va a promover, vos podes manejarlo, aduéñate de tu fuerza. Levántate cada mañana y recordate a vos mismo: “Estoy listo y soy rival para  cualquier cosa que se atraviese en mi camino. Yo soy Fuerte”.

Si  vos haces esto, Dios promete que El te dará fuerzas, vos vencerás cada obstáculo, derrotaras a cada enemigo y vivirás la vida victoriosa que te pertenece.

 


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