Un sueño diferente

Escrito por el 8 septiembre, 2020

“¡Qué lindo es soñar! ¡Soñar no cuesta nada…!”, dice una frase que muchas veces utilizamos nosotros y a veces me pregunto: ¿Qué habrá sido de esa vida de soñador que muchos llevan?

Hoy, apenas pasaron unos meses del comienzo de una gran pandemia en todo el mundo, y vemos como una gran parte de las personas han perdido la capacidad de soñar.

La crisis económica internacional, que como nación nos viene golpeando y que, sin duda, ha repercutido en gran cantidad de personas de nuestro país, y nos muestra un panorama de caras de tristeza, de dolor, de desesperanza. Millones de personas abrumadas, corriendo de un lugar a otro sin la capacidad de soñar… sin permitirle a Dios que cambie sus lamentos en baile.

Ahora bien…, pensemos en el potencial que tenemos como hombres y mujeres, creación divina, de extendernos más allá de nuestros límites aparentes y recuperar la habilidad de hacer grandes y mayores cosas de las que Jesús hizo en esta tierra. Y esto para nosotros, debe ser un desafío diario de olvidar lo que queda atrás y esforzarnos por alcanzar lo que está delante o sea decidirnos a no fijarnos en lo que ya hemos recorrido, sino que ahora nos concentramos en lo que falta por recorrer y así avanzar a la meta para llevarnos el premio que Dios nos llama a recibir.

Muchas veces no nos esforzarnos por alcanzar lo que está por delante, ya que a veces, confiamos que la promesa de Dios, como es promesa, se cumplirá sin nuestro esfuerzo, sin nuestras ganas de avanzar, sin nuestro compromiso de cambiar de actitud frente a las diversas circunstancias de la vida y nos olvidamos que, aunque la cuenta del banco esté en rojo la cuenta celestial sobreabunda en bendiciones y ganancias que nos dan una vida en abundancia y de sustento material.

Ahora bien, yo te pregunto: ¿Estás dispuesto a que Dios rompa lo que tenga que romper en tu vida para que haga su voluntad con vos? Las personas que te subestiman no son las que tienen la última palabra. No sé qué te han dicho y no sé qué te decís a vos mismo, porque hay personas que se denigran a sí mismas creyendo que nunca llegarán a nada, que le han fallado a Dios muchas veces.

El anhelo más grande que tiene Dios es el de poder llevar a cabo sus planes a través de hombres y mujeres dispuestos, que le crean al Señor y que sueñen sus sueños.

Por supuesto que hay sueños que no son de Dios, Jesús dijo que lo que es nacido de la carne, carne es y lo que es nacido de espíritu, espíritu es.

Hay quienes hablan de parte de Dios como si el Señor hubiera hablado, son personas que no tienen temor de Dios y sólo quieren destruir tus sueños de servir al Señor.

Pero Dios te va a introducir en una nueva visión y tendrás que pedirle: “Señor, yo quiero que en mi vida se haga tu voluntad”.

 

 


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