Un lenguaje apacible

Escrito por el 8 abril, 2021

“…Lo que voy a decir es la verdad; no me gusta hablar mentira. Todas mis palabras son justas; no hay en ellas la menor falsedad…”.

Este pasaje debe ser no sólo nuestra confesión y testimonio, sino también nuestro prestigio, es decir, que no solo debe ser lo que afirmamos de nosotros, sino también lo que de nosotros afirman los demás.  Lamentablemente todos en esta vida hemos aprendido a hablar de manera circular, frecuentemente, quienes nos escuchan cuando terminamos dc hablar, no tienen la menor idea de lo que hemos dicho, por eso que necesitamos aprender a comunicarnos de manera abierta, franca, veraz y sincera, ya que de una misma boca no deben salir cosas buenas y maldiciones. Todo lo contrario, en nuestra boca debe estar la ley de la clemencia. Como hijos de Dios, hemos sido llamados para manifestar especialmente la bondad, la mansedumbre y la humildad.  Esa debe ser nuestra disposición o sea el carácter habitual de una persona, y yo te pregunto: ¿Qué clase de disposición tenes vos? ¿Sos generalmente alegre, bondadoso o gruñón y malhumorado? ¿Tenes buen temperamento o te enojas con facilidad?  Tal vez vos has estado, rodeada o rodeado de gente con una disposición negativa y realmente es difícil complacer a una persona que tiene este tipo de disposición. Y si vos has estado cerca de una persona así, estoy seguro de que estas entendiendo lo que te digo. Parece que siempre quieren algo diferente a lo que tienen, cuando le das de comer pollo expresan su disgusto porque no es asado, este es un ejemplo muy simple, pero seguramente lo entendes. A una persona con esa clase de disposición se la llama, gruñón, malhumorado, o un oso, y vos ¿Cuál es tu disposición? Vos sos un oso gruñón o un osito de peluche.

“Dios no soporta a los orgullosos; tarde o temprano tendrán su castigo”

Aquellas personas con una disposición orgullosa son muy difíciles de tratar, porque son arrogantes. No se les puede decir nada porque lo saben todo acerca de todo. Como son tan rígidos es que siempre están a la defensiva, lo cual se hace difícil que puedan recibir corrección, porque implicaría admitir que están equivocados y eso es algo que ellos encuentran imposible de hacer.

En muchas oportunidades algunas personas, cuando las queremos corregir y llevarlas a la verdad, reaccionan contra nosotros porque su orgullo las lleva a resistir la verdad. Pero Jesús dijo “que es la verdad la que nos hace libres” y la gente libre es gente feliz.

Además de estar a la defensiva, las personas orgullosas están procurando convencer a otros sobre su necesidad de cambiar o lo que deben hacer, porque ellos tienen la razón y los demás están equivocados.

Finalmente, la gente orgullosa es gente complicada, aunque  la Biblia nos llama a una vida sencilla, ellos creen que deben  agrandarlo todo y hacer una montaña de cada cosa, se debe en parte a que piensan que deben descubrirlo todo, saberlo todo en cada situación  y conocer el porqué de todo lo  que ocurre en la vida.

Todo esto nos ayuda a entender por qué, generalmente, los orgullosos son personas infelices y la gente infeliz no puede hacer feliz a los demás. Entonces esto nos lleva a la pregunta ¿Dios quiere que tengamos la clase de disposición que es buena para nosotros y para otros?

Sí, porque Él nos ha dado un ejemplo que puede servirnos de modelo: “Aquí está mi siervo, a quien he escogido, no protestará ni gritará; nadie oirá su voz en las calles, hasta que haga triunfar la justicia, y las naciones pondrán su esperanza en él”.

Como hijos de Dios creados a su imagen, quiere que tengamos la misma disposición apacible que su hijo Jesús demostró en la tierra. Y muchos de nosotros creemos que, si Jesús entrara en un recinto lleno de contienda y rivalidad, le tomaría solo unos pocos minutos establecer la paz, pues El tenia tal naturaleza de calma y humildad que no necesitaba probar, ni demostrar nada. No se preocupaba por lo que la gente pensaba de Él, ya que sabía bien quién era y no sentía la necesidad de defenderse a sí mismo y aunque otros se enojaran contra Él y quisieran discutir con Él, no lo lograban, ya que su respuesta siempre fue pacífica y amorosa.

Ante todo, esto…, lo único que nos puede cambiar a vos y a mi es llegar ante la presencia de Dios confiando y esperando que El haga en nosotros lo que nosotros no podernos hacer.  No te estoy desafiando a que vayas y procures ser bondadosa, humilde, amable o amorosa, si ese es el mensaje que has recibido de este programa, yo me sentiría frustrado. Esto que hasta ahora te he comentado no tiene como fin arrojar sobre vos condenación por lo que sos o por lo que has sido. Su propósito es alentarle mediante lo que puede ser, y si estas dispuesta a someterte al Dios vivo, te puedo asegurar que Él está buscando personas que estén dispuestas a ser cambiadas de lo que ahora son, a lo que solo Él puede lograr que sean.

Y el primer paso en ese proceso generalmente implica un cambio en la manera de hablar. Fue una realidad en el caso de Abran y Saraí, quienes tuvieron que aprender a ser llamados con otros nombres, lo fue para Moisés quien quiso excusarse porque no podía hablar con propiedad debido a problemas  vocales, fue una realidad para Isaías quien dijo que era un  hombre de labios inmundos, y vivía en medio de un pueblo de  labios inmundos, fue cierto en el caso de Jeremías, quien adujo que era muy joven para ser vocero de Dios.

Y también será una realidad en tu caso y en el mío, si estamos dispuestos a ser cambiados, Dios nos transformara y transfigurara a su manera y en su tiempo, mientras nuestro ser interior mantiene la comunión con El.  Y para finalizar me gustaría terminar compartiendo con vos:  cuando hayas aprendido a vivir con Dios, su presencia es la que disolverá la dureza de tu alma y cuando esa dureza se derrita, tu alma respirar preciosas fragancias. Pensa por un momento, Dios vive en tu interior, pero vos tenes que aprender a vivir allí con El.  Porque en definitiva llevar fruto no es el resultado de la asistencia a la iglesia, la lectura de la Biblia, una confesión positiva, con todo lo bueno que pueden ser todos estos actos. Es el resultado de vivir con Dios y de permitirle vivir en vos.

Entonces…. ¿Queres vos cambiar? ¿Queres dejar de ser áspero, duro, cortante y sofocador? ¿Queres ser humilde, manso, amable y bondadoso? Entonces aprende a vivir con Él, para que puedas desarrollar en vos una correcta forma de hablar y un espíritu apacible.


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