Saber perdonar es ser libre

Escrito por el 19 febrero, 2021

A todos nos suceden cosas injustas, podemos escoger aferrarnos a ese dolor y dejar que destruya nuestra felicidad diaria y envenene nuestro futuro, o bien podemos escoger soltar el dolor y confiar en que Dios nos compense.

Tal vez vos estés pensando que no podés perdonar a quienes te han hecho daño, ya sean amigos, un cónyuge o compañeros de trabajo; pero no tenes que perdonarlos por ellos mismos, sino que los perdonas por vos.

Y cuando perdonamos a otros, eliminamos su capacidad de hacernos daño, el grave error que con tanta frecuencia cometemos es aferrarnos a esa herida. Vamos por ahí amargados y enojados, pero lo único que estamos haciendo es permitir que aquellos que nos hacen daño controlen nuestra vida. El abusador, el bravucón o el crítico no reciben dolor por nuestro enojo y amargura, tan solo envenenamos nuestra propia vida con ello.

Y es seguro que vos conoces a personas que siguen estando furiosas con otras que hace mucho tiempo que fallecieron y ya no están, siguen estando amargadas con sus padres, con un anterior jefe o con una ex conyugue que ya no vive. Ya es bastante malo que alguien te hiciera daño una vez; no permitas que siga haciéndote daño al seguir vos enojado. Y cuando perdonas a alguien, liberas a un prisionero, y ese prisionero no es la persona que te hirió; el prisionero sos vos.

Puede ser que alguien que haya mentido sobre vos, te haya traicionado o te haya tratado mal, pero lo que esa persona hizo no fue suficiente para alejarte de tu destino.

Vos no podés permitir que un divorcio, una traición, o una mala experiencia en la niñez o en la juventud te alejen del increíble futuro que Dios tiene preparado para vos.

Tal vez vos no lo sepas, pero hay historia en la Biblia que son apasionantes y una de ellas es la historia de José, ya que sus hermanos lo traicionaron; le vendieron como esclavo, Él podría haber estado enojado y permitir que un mal acto, aquella injusticia, robase su destino, pero lo soltó y siguió adelante para reclamar sus recompensas.

No hay modo de saber cuántas personas en tiempos de José fueron alejadas de lo mejor de Dios porque en cambio buscaron venganza.

No permitas que eso te pase a vos, tu destino es demasiado grande para permitir que lo que alguien te hizo evite que sigas adelante.

Mira…, “El perdón no se trata de ser agradable y amable, se trata de soltar para poder reclamar el increíble futuro que te espera”.

Cuando te aferras a una ofensa, nunca dejas que sane, es como una herida que no se va. Es como si alguna vez te golpeaste el brazo y después alguien se choca contra él, sabes lo que duele, te retiras porque la zona herida es muy sensible; te volves muy protector y te aseguras de que nadie se acerque. Del mismo modo, cuando has sido herido emocionalmente, te transformas en alguien demasiado sensible, y si no permitís que tu herida sane, el menor golpe te hará estar a la defensiva.

Jesús nos dice que: “Fue enviado para proclamar libertad a los cautivos… a poner en libertad a los oprimidos”. Esto nos indica que cuando somos heridos, no somos libres, a todos nos suceden cosas injustas y si vos queres ver que esa herida se va y caminar en la libertad que Dios tiene para vos, tenes que perdonar las ofensas, tenes que soltar lo que alguien te hizo y seguir adelante con tu vida.

No podemos vivir el presente y desarrollar el futuro si todavía vivimos en función de nuestro pasado.

Por ello el tomar la poderosa decisión de perdonar es un momento de declararte libre, en que retomamos el control de nuestra propia vida y emociones. No tenemos que eximir el comportamiento del otro, ni siquiera estar de acuerdo con sus puntos de vista y elecciones. Podemos alejarnos de una persona, mudarnos, divorciarnos y aún perder todo contacto, pero nunca seremos realmente libres del dolor hasta que hallemos la manera de perdonar a aquella persona. Nunca podremos trascender las circunstancias que nos causaron tanto dolor y agonía hasta que verdaderamente perdonemos a nuestro agresor.

Puede que digas que quienes te han ofendido no merecen ser perdonados. Quizá no, pero vos sí. Si no les perdonas, Dios no puede perdonarte a vos.

¿Por qué no soltas el equipaje? ¿Por qué no marcas algunas cuentas como pagadas?

Tenes que perdonar para poder ser libre para vivir cada día con felicidad en tu corazón y si soltas las ofensas y el dolor y entras en la lista de Dios, Dios solucionara tu caso. El arreglara tus ofensas. El traerá justicia a tu vida. Vos obtendrás lo que mereces, y Dios te pagara el doble de felicidad, el doble de paz, el doble de favor y el doble de victoria.

 

 

 

 


Opiniones

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *



Canción actual

Título

Artista

Background

You're currently offline