Qué pasa cuando endureces el corazón

Escrito por el 8 marzo, 2020

Existe una condición del corazón tan común que, si no se examina, impide el desarrollo de nuestro carácter y esta condición es tan seria que frustrará cada intento de llevar el carácter hacia una dirección correcta. Y es lo que comúnmente llamamos cuando se refiere a ese mal como un corazón endurecido.

Quizá la mejor definición que he escuchado sobre lo que significa tener  un corazón endurecido es aquella que dice que un corazón endurecido, “es cuando nos exponemos  mucho tiempo a algo y la poca reacción que tenemos a la verdad”, ya que cuando estamos expuestos mucho tiempo a una verdad en particular y aun así la rechazamos y no la aplicamos estamos desarrollando activamente un corazón endurecido.

Y acá quiero que comprendas que cuando una y otra vez le decimos “NO” a Dios en un área en particular de nuestra vida, estamos desarrollando un corazón endurecido, porque cuando oímos la verdad, oímos la verdad y oímos la verdad, y la seguirnos obviando y obviando, nuestros corazones se endurecen,

Mira, es algo  parecido a lo que le ocurre a tus manos cuando vos cortas el pasto o trabajas en tu jardín, o al levantador de pesas. Al principio, el rastrillo o las pesas rozan la piel, y eso duele, ya que hay sensibilidad a las consecuencias de la fricción, pero, al cabo de un rato, la piel empieza a endurecerse y rápidamente te salen callos a tus manos. Eventualmente ya no sentís nada, porque tu piel se vuelve tan gruesa que entumece las terminaciones nerviosas y por eso ya no sentís nada. Ya no hay sensibilidad. Y esto es lo que sucede en nuestros corazones, cuando le decimos “NO” a Dios continuamente, nuestros corazones se pueden endurecer de tal forma que ya no detectamos la voz de Dios. Él todavía está hablando, pero no podemos oírlo. El todavía está obrando, pero no estamos en una posición para responder. Hemos perdido nuestra sensibilidad espiritual.

El endurecimiento del corazón nos trae consecuencias enormes a nuestra mente y salud física, aparte de malas relaciones interpersonales, ese endurecimiento del corazón empieza cuando una persona se ofende o es herido, y como mecanismo de defensa cierra su corazón para no sentir más dolor. Cuando la ofensa es acariciada, el corazón crece en amargura. Si la persona continúa endureciendo su corazón, la rebelión, el resentimiento y la independencia se arraigan en él. Cada vez el ser humano se endurece más, se ahonda más en el abismo, si el endurecimiento del corazón persiste puede llevarlo aún al suicidio.

Pero Dios está al alcance de todos los que quieran reconocer este gran mal y entender que el perdón es una decisión entre el hombre y Dios quien nos otorgará el poder para logar vencer este gigante que se ha apoderado de tantos corazones.

Si prestamos atención a este proceso podremos resistirnos a esta reacción. La persona sabia va a combatir tenazmente este proceso, para ello debemos: “derribar todo motivo y toda la soberbia que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento para que se someta a Dios”.

 

 


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