¿No Renueva Sergio Hernandez ? , Que Esconden las flechas de Plata ?

Escrito por el 29 marzo, 2020

“No sé si estaré en la selección en 2021”

El seleccionador argentino de básquetbol, Sergio “Oveja” Hernández, dijo hoy que no sabe si estará en su puesto para los Juegos Olímpicos de Tokio 2021, postergados por un año debido a la pandemia de Covid-19.

“Y no tengo ni idea si voy a estar o no en la Selección, por suerte Argentina está clasificada y eso me da tranquilidad y felicidad. Habrá que modificar la planificación y esperar con la misma ilusión ese Juego como lo hicimos cuando estaban programados para este año”, contó el bahiense en una nota con Uno Contra Uno Radio.

Sin embargo, el entrenador subcampeón del mundo en China 2019 aclaró: “Sabíamos algunos de nosotros del aplazo de los Juegos, porque tuvimos una charla todos los entrenadores argentinos con Gerardo Werthein (presidente del Comité Olímpico Argentino) para no enterarnos por la prensa y, cuando terminó de hablar, mi cabeza se programó para pensar en el Juego Olímpico en 2021”.

De hecho, Hernández programó la posibilidad de estar en tierra japonesa y recién después “buscar una opción en algún club de Europa”. Asimismo, el ex DT de Peñarol evadió la polémica sobre los dichos del capitán Luis Scola y pidió “no tocar el tema”.

“No me pregunten porque no hablé con Luis Scola respecto de lo que va a hacer o no. Es más delicado pero es parte del juego, acá lo más importante es la salud mundial y cómo podemos ayudar para que los daños sean los menores posibles, el resto es todo secundario, inclusive los Juegos Olímpicos”, reflexionó.

Es que Scola, ahora jugador de Olimpia Milano de Italia, puso en duda su participación en Tokio 2021 en diálogo con Confinados sin Basket, de España.

“Primero se suspendió un partido de la Lega italiana, uno de Euroliga, después la Lega, la Euroliga, los Juegos Olímpicos. Pasaron tantas cosas y van a seguir pasando, que todo pasó a un segundo plano. No sé si este partido con Baskonia se va a jugar algún día, y no sé si yo voy a estar para jugarlo. Por eso menos sé si voy a estar en los Juegos Olímpicos. Es que todo pasó a un segundo plano”, comentó el interno porteño.

Por su parte, Hernández dialogó en los últimos días con el presidente de la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB), Fabián Borro, y le recordó que su “contrato” era hasta los juegos de Tokio.

El mayor secreto de Mercedes no es el DAS

La historia es, cuanto menos, intrigante. El DAS fue descubierto en los test invernales gracias a las cámaras de TV de la F1 en Barcelona. Así, se vio a Lewis Hamilton y Valtteri Bottas mover hacia delante y hacia detrás su volante en plena recta.

Desde es momento, el sistema de dirección doble ha sido tema de discusión en todo el paddock, pero no solo eso. Red Bull y Ferrari comunicaron en púbico sus dudas sobre la legalidad del invento que modifica en marcha la convergencia de las ruedas delanteras y que pretende mejorar el desgaste de los neumáticos.

La FIA dejó claro desde el comienzo que la solución de Mercedes está dentro de la normativa actual, aunque la prohibió para cuando la normativa 2021 entre en vigor, algo que los equipos acordaron retrasar hasta 2022 debido a los efectos de la pandemia del coronavirus.

El equipo de Brackley ha dejado claro cómo se puede encontrar una idea genial dentro de un reglamento que ya es maduro. La repercusión mediática ha sido enorme para el sistema que parece utilizar dos piñones y dos cremalleras de la dirección para cambiar la convergencia en la recta.


Algunos sospechan que el DAS es una especie de distracción que Mercedes ha usado para atraer la atención, mientras que lo interesante de verdad, útil para mejorar el rendimiento, ha quedado bien escondido, cubierto por el sistema de doble dirección.

Parece que en las flechas plateadas 2020 existe otro sistema fantástico del que nadie se ha percatado

En el Mercedes W11 parece existir la posibilidad de variar el ángulo de Ackermann en función de cuánto giro se está produciendo.

¿De qué estamos hablando?
Tal vez valga la pena explicar que el ángulo de Ackermann establece la diferencia de dirección entre la rueda interna y la externa en una curva. Mientras se gira, ambas recorren trayectorias diferentes: menor la interna y mayor la externa. Cuanto más grande sea el ángulo, mayor será la diferencia de giro entre ambas ruedas.

El descubrimiento de Brackley hace que el W11 pueda adaptar la convergencia de las ruedas delanteras en función del radio de la curva, con una gran beneficio para la manejabilidad del coche y la duración de los neumáticos, que estarán sometidos a menos cargas y desgaste, entrando más fácilmente en la ventana óptima de temperatura.

Y para lograr este resultado, los ingenieros dirigidos por James Allison parecen haber utilizado una doble cremallera que convierte en independientes a las ruedas delanteras y la variación del ángulo parece ser posible gracias a la presencia de un balancín. Los balancines, de hecho, deben garantizar la progresividad del ángulo de giro de acuerdo con la dirección utilizada.

Según nuestras fuentes, esta solución ya estaba en el Mercedes W10 que ganó ambos mundiales en 2019, y el DAS, por lo tanto, sería solo una opción extra del concepto. En el coche campeón del mundo la caja de la dirección se volvió más grande para dejar espacio a las dos cremalleras y a sus balancines (aquí abajo podemos ver la comparación con el Racing Point RP19, de dimensiones mínimas)… y cada aumento de peso debe justificarse con un aumento del rendimiento en la F1.


Si el sistema de dirección doble puede activarse solo en recta, el de Ackermann funciona en todas las curvas del circuito, por lo que tiene una eficacia notablemente mayor. Así sorprende, por lo tanto, que el DAS se haya puesto en duda, pero no el sistema gemelo que parece tener muchísima más influencia en el rendimiento

 

 

La otra única vez que la F1 canceló una carrera

Tan solo una vez antes, en 70 años de historia del Mundial de F1, una carrera se quedó sin celebrar cuando todo el mundo ya estaba en el circuito. La diferencia es que en aquel GP de Bélgica de 1985 los autos sí llegaron a rodar en pista, y se celebró la clasificación antes de que la carrera se cancelara el sábado por la tarde.

La razón de aplazamiento fue un gol en contra de los gestores de Spa-Francorchamps. El circuito fue reasfaltado tan tarde que, una vez que los monoplazas rodaron sobre él, rápidamente se rompió. Algo más de tres meses después, todos volvieron para un segundo intento, y el fin de semana se celebró sin problemas.

Después de 13 años fuera del calendario, el GP de Bélgica había regresado a un Spa más corto y reasfaltado en 1983, y después de una cita en Zolder, la carrera se programó en las Ardenas para el 2 de junio de 1985.

Todo el mundo quedó impresionado por el circuito en 1983, y, más allá de algunos baches en la chicana Bus Stop, no hubo quejas. Y aun así, antes de volver en 1985, los organizadores tomaron la decisión de reasfaltar el trazado con un material que, en teoría, ofrecería más agarre en mojado.

La compañía belga Hydrocar llegó con una mezcla especial llamada SAMI (membrana intermedia que absorbe el estrés, por sus siglas en inglés), que tenía más contenido de goma.

La FISA, el ente regulador de la época, era consciente de que la nueva superficie necesitaba tiempo para consolidar, y la normativa de 1984 contenía una apartado por el que no se podían realizar obras 60 días antes de un evento.

De hecho, los organizadores pidieron reasfaltar Spa en octubre de 1984, y se les dijo que sin problemas, siempre y cuando se respetasen los 60 días de margen. Sin embargo, se tuvo que afrontar algo de burocracia local antes de empezar a trabajar, y luego un invierno particularmente duro, con nieve en la pista hasta el 1° de mayo, causó más retrasaos.

El trabajo, por tanto, continuó en mayo, con el tiempo justo para el Gran Premio. Cuando se canceló una sesión de pruebas previa a la carrera, los organizadores lo hicieron justificando “modificaciones” del trazado, pero la FISA no se dio cuenta de que era una excusa por el reasfaltado. Finalmente, se acabaron las obras solo 10 días antes del inicio del GP de Bélgica, que tenía que producirse el viernes 31 de mayo.

Derek Ongaro, inspector de circuitos de la FISA, no supo nada hasta llegar antes del fin de semana de competición. Si hubiera llovido, quizás los organizadores habrían salido airosos y habrían recibido elogios por su nueva superficie. Pero ocurrió todo lo contrario gracias al fin de semana soleado. Esto, unido a los F1 turbo de 1985 (los más potentes hasta la fecha, sobre todo en clasificación), hizo que las ruedas exigieran de más al asfalto.

Los tiempos de la primera sesión fueron impresionantes, incluso a pesar de dos años de ausencia de la F1 en Spa. Michele Alboreto lideró la tabla, superando la pole de Alain Prost de 1983 por… ¡ocho segundos!

Las altas temperaturas y el calor terminaron por dañar el asfalto, y al final del viernes, quedó claro que había un problema, sobre todo en tres curvas de la “nueva” sección que unían carreteras públicas.

La carrera anterior de julio en Dallas, donde la superficie se rompió y muchos pilotos sufrieron accidentes estaba en la mente de todos. Todo esto supuso un dolor de cabeza para Bernie Ecclestone, que entonces aún dirigía el equipo Brabham. Bélgica era una de “sus” carreras, era el promotor, aunque nuera responsable del circuito ni de la decisión de reasfaltarlo.

Se realizaron tareas de reparación urgente durante la noche, y también se tocaron las curvas que no habían mostrado signos de daños.

Ayrton Senna, Lotus 97T Renault

Después de 25 minutos de entrenamientos libres el sábado, el circuito quedó en silencio, ya que todo el mundo se dio cuenta de que no tenía sentido correr. Y comenzaron las reuniones.

En cierto momento se sugirió cancelar la actividad del sábado, incluyendo la de la F3000, y luego saltarse el Warm up y celebrar directamente a la carrera de F1 el domingo por la tarde.

Luego, inesperadamente, a las 16.40 alguien dejó a la carrera de apoyo de Renault Alpine salir a rodar. Después de eso, algunos pilotos de F1 fueron a inspeccionar la pista en una furgoneta. A las 17.50, a los aficionados se les dijo que el domingo todo se celebraría según lo previsto. Pero, a puertas cerradas, seguían las reuniones.

“Alguien tiene que tener las pelotas de tomar la decisión, sí o no”, dijo Jackie Stewart a Autosport. “Y debe ser alguien de la FISA. No puedes poner a los pilotos a decidir. Pero todo esto es desesperante, ¿verdad?”.

Mientras tanto, la carrera de F3000, programada para el sábado por la tarde, no comenzó a tiempo. Los competidores tenían poca información sobre lo que estaba sucediendo hasta que Ecclestone apareció en su paddock y reunió a los jefes de equipo. Les dijo que quería que corrieran el domingo. Se celebraría después del Gran Premio, o si este no se disputaba, sería el evento principal.

Había una promesa de cobertura por televisión, por lo que los equipos aceptaron esperar. En lugar de regresar a casa el sábado por la noche, tuvieron que quedarse otra noche.

Arriba, en el paddock de F1, continuaron las reuniones, con Niki Lauda representando a los pilotos. Finalmente, alrededor de las 19.30, los jefes de equipo salieron y dijeron que no habría carrera de F1. Poco después, hubo una declaración oficial de los comisarios de carrera de FISA, asegurando que la pista era “inadecuada para los autos de F1” y que, por lo tanto, la carrera se pospondría “por razones de seguridad”.

Esta fue una gran decisión. A lo largo de los años, la categoría había pasado por todo tipo de dramas relacionados con la seguridad y la política, a veces juntos el mismo fin de semana, y, sin embargo, al final, los pilotos siempre habían salido a correr.

El domingo, la F3000 fue el espectáculo principal para los espectadores que se habían quedado. En teoría, el evento fue en ese momento el “GP de Bélgica”.

El presidente de FISA, Jean-Marie Balestre, no estuvo en Spa, pero se mantuvo en contacto por teléfono. Citó a los organizadores a una reunión ejecutiva de la FISA en París el 24 de junio “para explicar la grave falta cometida”, y señaló que serían “responsables de sanciones muy severas”.

Al final, estas se quedaron en una multa de 10.000 dólares para la ASN belga “por el prejuicio causado al Mundial de F1”, junto a la condición de que los organizadores depositaran un fondo de 100.000 dólares a la FISA, el cual sería devuelto si se celebraba el evento otro fin de semana.

Mientras tanto, Ecclestone tuvo que encontrar una fecha alternativa. En ese momento, el calendario de la F1 era casi tan cambiante como lo es el de 2020: las carreras en Roma y Nueva York estaban programadas en 1985, y luego se cancelaron, y un GP de Europa en Brands Hatch se añadió a finales de año.

Finalmente, se eligió el 15 de septiembre, una semana después de Monza y una semana antes de Brands Hatch. Los equipos estaban enojados porque con Spa de regreso se enfrentarían a cinco carreras en seis fines de semana: un doblete, un descanso y un triplete.

Pero el evento de Brands Hatch se atrasó para crear algo de espacio extra. Para septiembre, la pista había sido reasfaltada. Antes del regreso de la F1, la cita del GP de motos se llevó a cabo el 7 de julio, y la carrera del WEC de 1000 kms, que lamentablemente protagonizó la muerte de Stefan Bellof, tuvo lugar el 1° de septiembre.

El fin de semana de F1 transcurrió sin dramas, y ​​un domingo lluvioso vio la segunda victoria de Ayrton Senna en su carrera en la categoría.

Unos 35 años después, algo completamente fuera de control volvió a silenciar un circuito de F1.

“Tatore” Vuoso, del mar a la cancha a fuerza de goles

En tiempos de cuarentena y actividades deportivas en suspenso muchos se han dedicado hacer balances o simplemente un repaso de su historia. En Aldosivi hace días que la pelota no rueda. La pandemia por el coronavirus dominó la escena, al punto que el fútbol pasó a un segundo plano. Hoy la incertidumbre es tal que no está claro que si la Copa de la Superliga podrá seguir jugándose en algunas semanas o quedará trunca y el fútbol argentino volverá recién para encarar la temporada 2020/2021.

Este Aldosivi de Guillermo Hoyos peleaba al momento de la suspensión por mantenerse en la elite del fútbol argentino. Con una escasez de goles que lo complicó (acumula 23 goles en sus 24 partidos de la temporada). Al punto que Federico Gino, un mediocampista “mixto” es, con 5 tantos, quien más veces llegó al gol.

Sesenta años atrás la historia era bien distinta. El fútbol en Mar del Plata era otro. La ciudad no tenía ningún equipo codeándose con los grandes como sucede ahora. No existía el profesionalismo por estos lares.

Sin embargo, las canchas se atestaban para ver a aquellos jugadores amateurs que le daban forma a las distintas categorías de la Liga Marplatense.

Aldosivi contaba por entonces con un delantero que hoy le hubiese solucionado varios problemas a Hoyos. Salvador Vuoso.

“Tatore” como lo conocen desde entonces, debutó con un gol en la primera de Aldosivi en 1953, a sus 16 años, en un 1-1 frente a San Isidro. Y jugó en el club portuense (con un paso fugaz por River) hasta 1968, convirtiendo alrededor de 350 goles (400 si se le suman los que hizo en un par de temporadas en tercera)

En la temporada 1958 convirtió 30 goles en 14 partidos y fue determinante un año después, cuando Aldosivi logró el ascenso a primera división. Allí marcó 22 tantos en 21 cotejos.

El periodista José Luis Ponsico lo comparó en su momento, por las cualidades futbolísticas y físicas, con Sergio “Kun” Agüero: “era rápido, astuto, valiente, de físico pequeño”.

Pero claro, aquel “Tatore” estaba lejos del profesionalismo y los millones que rodean hoy al fútbol. Lo suyo era puro amor por la camiseta.

Tanto que Vuoso se bajaba de las tradicionales lanchitas amarillas del puerto -donde trabaja día a día- para ir a la cancha de Ministerio a jugar con Aldosivi.

“La verdad es que en ese época casi ni entrenábamos porque teníamos que trabajar. Yo era el segundo de los varones de ocho hermanos y tenía que trabajar. Cuando se salía a la pesca de la caballa a veces estábamos todo el día en el mar. Pero se hacían buenas temporadas. Si trabajabas te podías comprar un terrenito o un autito eh. Además en esa época había mucho trabajo, eran más de 200 las lanchitas amarillas. Pasé infinidad de temporales ahí arriba. Pegaba cada salto la lancha”, recuerda hoy el propio “Tatore”, quien trata de sobrellevar la cuarentena forzada por la pandemia del coronavirus mirando televisión o haciendo algunas cosas en su casa.

“Yo nunca cobré por jugar en Aldosivi. A lo sumo nos pagaban una comilona después de ganar un partido importante”, admitió anoche en diálogo con LA CAPITAL.

“En esa época en el club era toda gente trabajadora. Los mejores momentos los pasé en Aldosivi. Grandes jugadores, grandes dirigentes. Era una familia. El padre de mi señora jugó y fue dirigente en Aldosivi, dos de mis cuñados también jugaron ahí”, agrega con nostalgia.

De aquel equipo que logró el ascenso en 1959 destaca que tenía una gran delantera. Y cuando se le pregunta por Mannini no ahorra en elogios. “Era el conductor del equipo y el capitán. Me metía cada pase de 30 metros para picar a las espaldas de los fullbacks que eran increíbles. Vinagre era otro muy bueno.

Hizo dos goles el día del 4-3 a Talleres (NdR: Aldosivi dio vuelta un clásico electrizante en el San Martín para quedar a las puertas del ascenso, que conseguiría en la fecha siguiente). Yo en ese partido no hice goles. Jugué más retrasado y metí tres pases gol igual ehh”, asegura.

“No es de agrandado pero la verdad es que hacía muchos goles. Adentro del área le daba con las dos piernas. Hice goles de chilena, de palomita, de volea, de taquito, de todas las clases… Un día le ganamos 5-0 a Racing en Ministerio y metí los cinco goles. Después hice seis en un 8-3 a Boca“, saca chapa Tatore.

“Tenía pique corto y le pegaba con los dos. Era un delantero flaquito, de 1,69 metros, goleador” se autodescribe.

“Cuando un partido se presentaba sencillo había que aprovechar para sumar goles en la tabla. Por aquel entonces competíamos para ser goleador con Carlos Bruno, de Kimberley o Cándido González, que había venido de grande a Quilmes y salió campeón varias veces en primera acá” explica sobre sus rivales entre los máximos artilleros de cada temporada.

“Con las lesiones tuve suerte. Una vez sola tuve algo importante porque intenté hacer una chilena y caí mal, con el brazo izquierdo primero y después el cuerpo. Me terminé quebrando la clavícula”, se lamenta.

Salvador Vuoso espera el final de la cuarentena para volver a disfrutar de su café con amigos en Padre Dutto y 12 de Octubre. “Ahí nos juntamos con gente conocida del puerto y hablamos de todo un poco. De fútbol y de todo. Va Roberto Gonzalo, que jugaba de “4” en Talleres y pasó a Gimnasia de La Plata; “Manija” Mústico … Mucha gente va”, dice.

“Tatore” afirma que José Sand fue el último goleador que tuvo Aldosivi y que sigue al equipo en la actualidad por televisión pero también yendo a la cancha.

“Tengo carnet y voy al palco con mi señora a veces. El último que fui a ver es con San Lorenzo, que jugamos bien pero perdimos. Ojalá que Aldosivi se quede en primera porque sino va a ser muy duro volver”, pide.

Un goleador de otra época que iba de la lancha a la cancha y convertía goles de todas formas y con una facilidad asombrosa. Uno de esos jugadores que tanta falta harían hoy por el puerto.


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