No perdamos la batalla

Escrito por el 29 septiembre, 2020

Cuando hemos luchado en un área durante mucho tiempo es fácil pensar: “Esta es la manera en que siempre van a ser las cosas. Siempre luchando con mi economía. Nunca recibo buenas oportunidades. Mi matrimonio nunca va a mejorar, simplemente no nos llevamos bien”. Y con mucha frecuencia esto lo vemos como algo que ocurre continuamente, mucha gente te dice: “Yo siempre he sido pesimista. Es que así soy”. Se han convencido a sí mismos de que eso nunca va a cambiar.

El primer lugar donde perdemos la batalla es en nuestros propios pensamientos, si vos crees que esto es permanente, entonces es permanente, si vos pensas que has alcanzado tus límites, así será y si vos crees que nunca te vas a recuperar, entonces no vas a mejorar.

Vos tenes que cambiar tu forma de pensar, ya que necesitas considerar todo lo que te ha estado obstaculizando, cada limitación, cada adicción, cada enfermedad, como que solo es por el momento, que no llego para quedarse, sino que vino de paso. En el momento en que vos lo aceptas como una regla de cumplimiento obligado, en el momento en que vos decidís: “Este fue el regalo que me toco en la vida”, es cuando puede establecerse y convertirse en una realidad. Una fuerza así en tu mente puede frenarte para alcanzar tu destino, y si vos simplemente lo rompieras en tu mente, vos verías que las cosas comienzan a mejorar.  Vos quizás hayas luchado en un área durante muchos años, el informe médico dice: “Aprende a vivir con ello” pero quiero decirte que hay otro informe, y dice: “Dios está restaurando tu salud, El hará cumplir el número de tus días”. Entonces tu actitud debería ser: “Esta enfermedad no se puede quedar en mi cuerpo. Está en territorio extraño. Yo soy un hijo del Dios Altísimo”.

Vos tenes que estimular tu fe, Dios no está limitado por tu educación, por tu nacionalidad o por tu historial, pero está limitado por tu manera de pensar y debes levantarte en contra de las mentiras que tenes continuamente que afirman: “Nunca progresare. Jamás romperé esta adicción. Nunca tendré una economía prospera”. Y cuando vengan estos pensamientos descártalos, no le prestes ni un minuto de tu atención. Porque Dios te está diciendo: “No es permanente; es temporal. No llego para quedarse; vino de paso”. 

Nada de lo que estás diciendo quizás sea cierto en este momento, de eso es lo que se trata la fe. Con demasiada frecuencia estamos anunciando y proclamando las cosas equivocadas. Y esto es anunciar derrota y proclamar mediocridad, vos tenes que cambiar lo que está saliendo de tu boca. Comenza a anunciar libertad de cualquier cosa que te esté deteniendo. Libertad de la soledad. Libertad de la depresión. Libertad de las adicciones. Libertad de estar constantemente luchando.

Atrévase a hacer como Ezequías y comenza declarar con valentía: “Yo soy libre. Soy saludable. Soy bendecido. Soy victorioso”.

Vos estas entrando a tu año de libertad. Este es un nuevo día. La marea de la batalla ha cambiado. Cada cadena ha sido soltada. Cada fortaleza ha sido hecha pedazos. Cada limitación ha sido quebrada.

Vos estas siendo liberado a un nuevo nivel. Creo y proclamo que Dios te está soltando e incrementando. Te está liberando a tu oportunidad, a tu favor, liberando a tu sanidad, a tus avances. Te está liberando a la plenitud de tu destino.

 


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