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No olvidemos, las emociones son parte de nosotros…

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Los niños y las emociones, como acompañarlos al descubrimiento de sus sentires.
En los niños, las emociones constan de dos grandes aspectos: o que están experimentando internamente, a lo que muchas veces aún no saben ponerle nombre, y la actitud o acciones que toman en consecuencia.
La inteligencia emocional en niños no se desarrolla de la noche a la mañana, igual que la motricidad fina, las habilidades cognitivas y sus talentos. Es un proceso que requiere apoyo incondicional, así como el ambiente adecuado.
Ellos están aprendiendo a descubrir el mundo, tanto el interno como el externo.
Por eso hoy en Ser mujer hoy hablaremos de
Los niños y las emociones.. ellos se relacionan de una manera muy especial que a veces los adultos olvidamos, dando por sentado que, al igual que nosotros, saben cómo controlarlas.
Hoy compartiremos algunas estrategias o tips para lograr un mejor manejo entre los niños y las emociones, ya sea en casa, o en el Salón, si también para esas Seños que nos escuchan.
Los adultos hemos aprendido a controlar o incluso reprimir la manifestación de las emociones, en algunos casos, a ignorarlas o a evitar la sensación que estás nos provocan, Pero como los niños pequeños aún no saben controlarlas, casi siempre que experimentan una emoción fuerte se van a dar cuenta de ello y lo van a expresar de una u otra manera.
A partir de los dos años los niños comienzan a desarrollar habilidades (sanas) y/o mecanismos de defensa (patológicos) para lidiar con sus estados de ánimo. Sin embargo, los pequeños varían grandemente tanto en la intensidad con la que sienten las cosas como en la manera en que reaccionan a ellas.
Ellos se relacionan con lo que están sintiendo de un modo mucho más directo y espontáneo, lo que nos permite explorar los mecanismos de la emoción, acompañarlos y ayudarlos.

gracias a las investigaciones de Daniel Goleman sabemos que la inteligencia emocional es tan importante como la inteligencia en otras áreas.
Las emociones pueden y deben expresarse de manera clara —pero no destructiva— y las crisis, de hecho, son momentos clave para desarrollar nuevas habilidades de inteligencia emocional para niños.
los niños que aprenden un buen manejo de sus emociones desde pequeños:
• Tienen periodos más largos de atención
• Son menos susceptibles al estrés.
• Pueden resolver por su cuenta conflictos con niños de la misma edad o menores.
• Tienen mejor autoestima.
• Son más cooperativos y empáticos con los demás.
• Tienen más probabilidades de convertirse en líderes.
• Tienden a cuidar a los demás.
• Muestran menos problemas de conducta en la adolescencia
Para manejar las emociones pueden desarrollarse habilidades pero sin una guía y un ambiente adecuado, en lugar de habilidades el niño puede terminar desarrollando mecanismos de defensa desadaptativos.
Es muy importante que los padres y los docentes comprendan que manejar las emociones no significa:
Evitarlas: es decir, sobreproteger al niño para que en ningún momento se sienta abrumado por ninguna clase de enojo, miedo o frustración. Esto, lejos de ayudarlo, lo deja sin herramientas para un futuro en el que inevitablemente se topará con situaciones capaces de detonar estas emociones.
Minimizarlas: decirles cosas como “no es para tanto” los deja con la sensación de que hay algo inadecuado en la intensidad con la que experimentan sus emociones y los lleva a intentar reprimirlas.

Reprimirlas: cualquier mensaje que se pueda interpretar como un “no debes expresar tus emociones” suele tener como resultado no que se detengan las rabietas, sino que el niño no encuentre ninguna forma de expresar sus emociones correctamente y estas terminen por desbordarse de nuevo.

Ignorarlas: las emociones intensas son nuevas y sobrecogedoras para los niños, no debemos ignorarlas porque esto equivale a “dejarlos solos en la habitación con el monstruo”.
Mucho menos debemos fomentar el mecanismo de defensa de ignorar sus propias emociones como si no estuvieran allí. Todos necesitamos ser capaces de comunicarnos con lo que estamos sintiendo para poder tomar mejores decisiones en la vida.

Juzgarlas: asumir que hay emociones “malas” o “vergonzosas” es peligroso porque para los niños es muy fácil hacer la siguiente asociación: “si estoy sintiendo algo malo, entonces yo soy malo”.
Las llamadas emociones “negativas”, aunque preferimos no sentirlas, a veces son la respuesta más adaptativa posible porque nos movilizan al cambio y a defendernos cuando es necesario. Son herramientas evolutivas que hay que aprender a usar, no a eliminar.
En muchas ocasiones, la secuencia de manejo emocional en el niño se resuelve de manera natural y positiva, siempre y cuando se sienta acompañado y seguro. Si un adulto trata de bloquear inmediatamente sus reacciones de miedo, tristeza o enojo, o incluso sus despliegues de alegría o cariño, es más probable que interfiera con el proceso y comience a manifestar patrones defensivos.
La manera correcta de acompañar a un niño en el manejo de emociones negativas, complejas o desbordadas es la siguiente:
Reconocerlas: es decir, verbalizar que nos damos cuenta de cómo se siente el niño, y ayudarle a ponerle nombre a esas emociones que quizá todavía no entiende.
Validarlas: hacerle ver que es perfectamente normal que a veces experimentamos emociones negativas y complejas en determinadas situaciones. Al mismo tiempo, sirve para recordarle que los sobresaltos emocionales son transitorios y que estamos allí para acompañarlo en el proceso
Contenerlas: cuando la expresión de las emociones es demasiado intensa o contraproducente, antes de comenzar a inspeccionarlas es importante contenerlas, ya sea mediante un abrazo, un “tiempo fuera” o alguna otra estrategia no agresiva.
Inspeccionarlas: profundizar en lo que el niño está sintiendo y por qué. El niño debe poder generar un modelo de causa-efecto que le ayude a ganar control sobre la situación y a determinar si la forma en que se está expresando es o no adecuada.
Encontrar las estrategias que acompañen y ayuden a niño a poder expresar lo que siente, ¿Cómo te puedo ayudar con lo que sentís?. Mostrarle que ninguna emoción es Mala, todas nos necesarias para el desarrollo y adaptación al los entornos que viven..!
Es importante señalar que, antes de querer controlar las emociones de un niño, es fundamental asegurarnos de que está en un ambiente sano y adecuado para él y que todas sus necesidades están cubiertas. En el aula y en casa, no pierdas de vista estos aspectos:
1. Enseñar con el ejemplo
Si los niños ven que los adultos no presentan emociones negativas o intensas nunca, cuando ellos mismos las experimenten van a sentir que son anormalidades. Igualmente, si crecen en un ambiente en el que los mayores pierden la calma con frecuencia, aprenderán que las emociones no son controlables.

Tratar de ocultar nuestras emociones a los niños generalmente los deja muy confundidos, porque queramos o no enviamos señales contradictorias con nuestras palabras y con nuestra actitud y lenguaje corporal.

La mejor manera de enseñar control de emociones es aprender a manejarlas sanamente nosotros mismos primero: sin reprimirlas ni negarlas, pero expresándolas de forma correcta. Por ejemplo: “Estoy molesta porque no recogiste los utiles de tu escritorio para la siguiente actividad. Eso me hace sentir que no me escuchas y que no te importa lo que te diga la maestra”.
Es importante señalar que, antes de querer mostrarles a controlar las emociones de un niño, es fundamental asegurarnos de que está en un ambiente sano y adecuado para él y que todas sus necesidades están cubiertas. En el aula y en casa, no pierdas de vista estos aspectos:

Enseñar con el ejemplo
Si los niños ven que los adultos no presentan emociones negativas o intensas nunca, cuando ellos mismos las experimenten van a sentir que son anormalidades. Igualmente, si crecen en un ambiente en el que los mayores pierden la calma con frecuencia, aprenderán que las emociones no son controlables.
Tratar de ocultar nuestras emociones a los niños generalmente los deja muy confundidos, porque queramos o no enviamos señales contradictorias con nuestras palabras y con nuestra actitud y lenguaje corporal

También es buena idea compartir con ellos no solo cómo nos estamos sintiendo, sino qué estamos haciendo para manejar ese enojo o esa tristeza: “Voy a tomarme cinco minutos afuera para calmarme un poco, después regresaré y veremos juntos cómo arreglar esta situación”.

Papis desde ser mujer hoy queremos dar este granito de arena para acompañarlos al descubrimiento de las emociones de sus hijos, y también de las emociones que surgen en cada uno de ustedes. Como último tips, la buena comunicación entre papis e hijos, adultos y niños es la vía para que puedan formar ese vínculo saludable que excelente todas las manifestaciones de las emociones y lograr así que ellos puedan sentir que lo que expresan es importante por qué mucho más es lo que sienten…

Por.: Sra.: Viviana Santillan

En Ser Mujer Hoy.

 

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