Cambiando los pensamientos

Escrito por el julio 15, 2021

Cuando hemos luchado en un área durante mucho tiempo es fácil pensar: “Esta es la manera en que siempre van a ser las cosa. Siempre luchando con mi economía. Nunca recibo buenas oportunidades. Mi matrimonio nunca va a mejorar, simplemente no nos llevamos bien”. Y con mucha frecuencia esto lo vemos como algo que ocurre continuamente, mucha gente te dice: “Yo siempre he sido pesimista. Es que así soy”. Se han convencido a sí mismos de que eso nunca va a cambiar.

El primer lugar donde perdemos la batalla es en nuestros propios pensamientos, si vos crees que esto es permanente, entonces es permanente, si vos pensas que has alcanzado tus limites, así será y si vos crees que nunca te vas a recuperar, entonces no vas a mejorar.

Vos tenes que cambiar tu forma de pensar, ya que necesitas considerar todo lo que te ha estado obstaculizando, cada limitación, cada adicción, cada enfermedad, como que solo es por el momento, que no llego para quedarse, sino que vino de paso. En el momento en que vos lo aceptas como una regla de cumplimiento obligado, en el momento en que vos decidís: “Este fue el regalo que me toco en la vida”, es cuando puede establecerse y convertirse en una realidad. Una fuerza así en tu mente puede frenarte para alcanzar tu destino, y si vos simplemente lo rompieras en tu mente, vos verías que las cosas comienzan a mejorar.

Vos tenes que estimular tu fe, Dios no está limitado por tu educación, por tu nacionalidad o por tu historial, pero está limitado por tu manera de pensar y debes levantarte en contra de las mentiras que tenes continuamente. Y cuando vengan estos pensamientos descártalos, no le prestes ni un minuto de tu atención. Porque Dios te está diciendo: “No es permanente; es temporal. No llegó para quedarse; vino de paso”.  En la Biblia en el libro de Deuteronomio, había una ley que Dios le dio al pueblo de Israel que decía que cada séptimo año ellos tenían que liberar a cualquier esclavo hebreo. Si vos eras hebreo y le debías dinero a otra persona, pero no podías pagar, vos eras tomado como esclavo y te hacían trabajar a tiempo completo hasta que les pagaras. Pero cada séptimo año, si vos eras parte de pueblo elegido de Dios, tenías una ventaja especial: Eras liberado, sin importar cuánto deberías todavía, sin importar qué tanto debieras, en el séptimo año vos eras liberado. Todo el dolor, la lucha y el sufrimiento se iban en un día. Esto te dice que nunca fue el propósito de Dios que su pueblo estuviera en cautiverio permanente bajo nada.

Y vos hoy tal vez te encuentres endeudado, pero Dios no tiene el propósito de que eso dure para siempre; es probable que vos estés enfrentando una enfermedad, pero eso solamente es temporal, podrías estar luchando con una adicción, pero eso no te va a mantener en cautiverio.

Porque creo que vos estas entrando en uno de tus años séptimos y este es cuando vos te liberas de cualquier limitación que te esté deteniendo: enfermedades, adicciones, deuda, luchas constantes.  Parecería como si nunca fuera a cambiar, parecería que fuese permanente, pero entonces un toque del favor de Dios y de pronto cambia.

Y te pregunto: ¡Amiga, amigo hay algunos años séptimos en tu futuro! ¡No!  lo que vos necesitas es prepararte, cuando vos entras en tu año de liberación, Dios va a hacer más de lo que puedas pedir o incluso imaginar. Él va a superar tus expectativas, va a ser mayor, mejor y más gratificante de lo que vos pensas que fuera posible. Parece ser permanente ahora, pero Dios va a liberarte de alquilar a ser propietario, Él te va a liberar de la deuda a la abundancia, de la enfermedad a la salud. Porque no te atreves a decir: “Dios, quiero agradecerte de que estoy entrando en mi libertad. Gracias de que me estas liberando a la plenitud de mi destino. ¡Soy libre!” Cuando vos crees, todas las cosas son posibles.

Comenza a anunciar libertad de cualquier cosa que te esté deteniendo. Libertad de la soledad. Libertad de la depresión. Libertad de las adicciones. Libertad de estar constantemente luchando.

Atrévete a hacer como Ezequías y comenza declarar con valentía: “Yo soy libre. Soy saludable. Soy bendecido. Soy victorioso. El favor de Dios está viniendo: “Los avances, la sanidad y las promociones vienen en camino”. Quizá hayas luchado en un área durante mucho tiempo, pero déjame proclamar esto sobre vos: “No es permanente. Vos estas entrando tu año de libertad. Este es un nuevo día. La marea de la batalla ha cambiado. Cada cadena ha sido soltada. Cada Fortaleza ha sido hecha pedazos. Cada limitación ha siclo quebrada.

Vos estas siendo liberado a un nuevo nivel. Creo y proclamo que Dios te está soltando e incrementando. Te está liberando a tu oportunidad, a tu favor, liberando a tu sanidad, a tus avances. Te está liberando a la plenitud de tu destino”. 

 

 

 


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