Las tormentas de la vida

Escrito por el 1 enero, 2017

La mayor parte del tiempo creemos que Dios tiene el control cuando  todo sale como nosotros queremos, obtenemos buenos avances; los negocios van bien; la familia está feliz, y los niños están sacando buenas calificaciones. Sabemos que Dios está dirigiendo nuestros pasos, la vida es buena.

Pero tener fe no nos deja libre de las dificultades. Las tormentas de  la vida llegan a cada persona, recibimos un mal informe médico, un amigo nos traiciona, los negocios sufren un revés y en los momentos  difíciles es fácil pensar: “Dios, ¿Dónde estás?” ¿Cómo pudiste permitir  que me suceda esto?

Pero el mismo Dios que tiene el control en los buenos momentos también los tiene en los momentos difíciles. Dios no permitirá una  tormenta a menos que tenga un propósito divino para ella. El nunca  dijo que evitaría cada dificultad, pero si prometió que utilizaría cada  dificultad.  Esta es la clave: Dios dirigiré los vientos de la tormenta para que  soplen hacia donde El quiere que vos vayas. Vemos las tormentas de modo negativo: “Oh, esto es muy malo. No puedo creer que me esté sucediendo esto a mi”. Pere Dios utiliza la tormenta para llevarte del punto A al punto B.  Los vientos puede que sean fuertes, las circunstancias pueden parecer malas, pero si vos permaneces en fe, sin amargarte, sin comenzar a quejarte, esos vientos te impulsaran a un nuevo nivel de su destino.

Puede que hayan tenido intención de hacerte daño, pero Dios sabe  como cambiar los vientos, en lugar de soplar para hacerte retroceder,  El puede hacer que soplen para darte impulso y que vos salgas mejor y más fuerte; y esa tormenta también te llevara a un lugar de mayor  bendición y mayor influencia.

Muchas personas dicen que tienen fe, pero en los momentos difíciles se desmoronan, y sienten que Dios los ha decepcionado y no estarán contentas hasta que la tormenta haya pasado. Pero tenes que recordarte a vos mismo que Dios tiene el control de esa tormenta, y  nada sucede sin el permiso de Él. Si esa tormenta estuviera evitando  que vos llegues a tu destino, Dios nunca la habría permitido. Si esa  persona que te dejo, esa dificultad económica o esa situación legal estuvieran deteniendo el plan de Dios para tu vida, El nunca lo habría  permitido.

Los vientos tormentosos pueden que estén soplando en tu vida hoy,  y las olas sean muy altas. Quizá no puedas ver vos el final, porque no das un paso de fe y decís: “Muy bien, Dios, te permito que lo hagas  a tu manera. Sé que tú tienes en tu corazón mi mejor interés. Esta tormenta no puede llevarme donde tú no permitirías que fuese. Por  tanto Dios, confió en ti”.

Cuando vos haces eso, esos vientos te llevaran a un nuevo nivel de tu destino. Puede que no suceda de la noche a la mañana, pero Dios es un Dios fiel. El plan que El tiene para tu vida no será detenido por  una tormenta, por un mal momento, por la pérdida de un ser querido o  por una injusticia. Dios dijo que ninguna arma forjada prosperara contra vos, dijo que cuando el enemigo llegue como un rio El levantara bandera.

Tal vez has oído alguna vez o quizás no la conozcas a la frase: “Cuando todo está en contra tuyo, recorda que los aviones despegan contra el viento, no a favor del viento”. Esos  vientos nunca tuvieron intención de derribarte; tuvieron intención de  elevarte a un nivel más alto de tu destino.

Mira.., cuando un águila se enfrenta a una tormenta, no intenta luchar  para abrirse camino en medio del viento, en la lluvia, frustrada, luchando y empleando todo su esfuerzo. Simplemente estira sus alas y permite que los fuertes vientos la eleven cada vez más alto. Finalmente se eleva por encima de la tormenta, donde hay tanta calma  y paz como  puede haber.  Quizás estés preocupado por un informe médico, un hijo o un desafío en el trabajo, y no podes dormir a la noche debido a la ansiedad  y el temor.

Cuando los vientos están soplando y las cosas parecen estar  contra vos, es fácil estar frustrado y comenzar a luchar para intentar  cambiar lo que nunca debía cambiar.

En cambio, tenes que ser un águila, pone tu confianza en Dios. “He hecho  todo lo que puedo. Ahora voy a dejar de luchar. No voy a intentar  hacer que suceda a mi manera. Dios, confió en ti”.

Cuando Dios pone en tu corazón un sueño puede parecer imposible en el plano natural, todas las voces te dirán que no será posible: jamás  romperás con esa adición, nunca podrás concretar tus sueños, nunca podrás ser feliz. Pero si crees y permaneces en la fe, y esperas lo bueno, podrás derribar los  obstáculos.

Si le preguntaras a un equilibrista del circo, ¿Cual es la clave para caminar sobre la cuerda floja?

Te respondería: el secreto está en mantener la mirada fija en el punto, hacia donde estas yendo, jamás mires hacia abajo, donde vaya tu cabeza ahí ira tu cuerpo, si miras hacia abajo, lo más probable es que caigas, así que siempre tenes que mirar al lugar donde queres llegar.

Y el mismo principio se aplica en la vida, hay gente que siempre mira el pasado, y se concentra en sus problemas y dolores, otros miran hacia abajo y viven en la autocompasión, quejándose porque la vida no es justa, la clave para subir, sin embargo, esta en mirar hacia donde queres llegar.

¡Soña en grande!, no te concentres en el lugar que ocupas hoy, mantene una visión positiva y te veras logrando tus objetivos, cumpliendo tu destino.

 


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