Irresponsabilidad enemigo fatal de la libertad

Escrito por el 20 noviembre, 2018

No hay nada más destructivo en una sociedad que la irresponsabilidad, la mala administración de generaciones pasadas ha afectado al mundo en que vivimos y hoy está bajo el hechizo de su espíritu irresponsable y a causa de ello sigue en su inamovible rumbo hacia el choque y la autodestrucción.

La razón por la que tenemos tantos conflictos y experiencias debilitantes en el mundo de hoy, es porque el mundo está lleno de gente infectada con la irresponsabilidad.

Esta palabra “irresponsabilidad” tiene como significado “que no responde a la autoridad”, también “carecer del sentido de rendición de cuentas”.

Mucha gente hoy en día no quiere que le digan que tiene que hacer, quieren hacer solo lo que sienten, lo que desean, y durante el tiempo que quieran hacerlo y también muchas personas no quieren rendir cuentas ante nadie y esto incluye la actitud de negarse a responder ante su creador, Dios.

Y cuando alguien te habla de irresponsabilidad, esto lo recibís como que se están refiriendo a otras personas, pero no a vos porque lamentablemente nuestra línea de pensamiento esta siempre a la defensiva y esto pasa porque la mayoría de las personas no quieren que nadie los corrija o repruebe y este es el espíritu de irresponsabilidad.

Y esta palabrita “irresponsabilidad”, no solo tiene el significado que antes te mencione, sino que también quiere decir “falta de conciencia”, es la conciencia la que nos permite distinguir entre el bien y el mal y cuando nos permitimos un estilo de vida irresponsable, gradualmente acallamos la voz de la conciencia , algunas personas hacen cosas increíbles pero no sienten culpa, ni remordimiento alguno; se matan, hay esposos que golpean a sus esposas, padres que duermen con sus hijas, que se despiertan, se duchan, desayunan y salen de sus casas como si nada hubiera pasado, ha muerto la conciencia en gran parte de nuestra sociedad porque hemos heredado esa  irresponsabilidad que nos lleva al caos en diferentes aspectos de nuestra vida.

Ser irresponsable también significa “ser cambiante, una persona “poco estable”, la gente irresponsable puede ser voladora, vive en las nubes, puede ser descuidada de los sentimientos de los demás, apresurados, poco confiables, inestables, suelto e inmorales.

Pueden tener carácter en que no sabes con que te va a salir, que no merecen nuestra confianza y es un problema muy común de hoy en día en nuestra sociedad y porque no en el mundo.

La persona irresponsable es experta en culpar a otros por su irresponsabilidad, y podemos ver que hoy todo el mundo es experto en culpar a la sociedad por nuestros problemas, la gente se ve atrapada en la mentalidad de que no hay responsabilidad por la conducta, las decisiones, y las situaciones en que nos encontramos.

Al ver todas estas definiciones de irresponsabilidad, vemos que muchas de nuestras comunidades viven en un floreciente desastre, todo el mundo sufre bajo la influencia de la irresponsabilidad humana, vivimos en una generación irresponsable que cree que el mundo le debe algo, la gente se niega a responsabilizarse por sus vidas, decisiones y acciones. Y así vemos que nadie quiere aceptar la responsabilidad de sus acciones, decisiones, situaciones y circunstancias.

Y entonces…. ¡¡Culpamos a otros por nuestros problemas!!

Hoy más que nunca somos expertos en culpar al pasado por nuestro presente, en culpar a nuestros padres por nuestros hábitos, culpamos a nuestros educadores por nuestra ignorancia, si hasta aquellos que sabemos matemáticas culpamos al sistema educativo, cuando tuvimos la oportunidad de aprender, faltamos a la escuela o no estudiamos, y ahora somos analfabetos de las matemáticas, pero culpamos a nuestros maestros por nuestra ignorancia. Culpamos a nuestros hijos por los problemas sociales, y decimos: “los jóvenes hacen esto y aquello otro”.

Pero estos jóvenes, ¿de quiénes son? Si somos adultos irresponsables y producimos hijos irresponsables. ¿Cómo podemos culparlos por los problemas de la sociedad?

Si nuestros hijos son fruta podrida, somos nosotros el árbol podrido de donde salieron.

Culpamos a los cigarrillos y a las tabacaleras por tener cáncer, hace poco tiempo leí que una mujer le hizo juicio a una tabacalera porque el fumar le había causado cáncer.

No lo entiendo. ¿Cómo puede alguien que tiene el poder de decidir, la capacidad de negarse a fumar, quitarse la responsabilidad de encima y ponerla a la empresa que fabricó el producto? Que irresponsabilidad. Jamás he visto un cigarrillo se me acercara diciendo “Escúchame Fúmame”. Esa una decisión que tomamos nosotros.

¿Cuántos hombres han sido infieles, totalmente irresponsables con respecto a sus familias y luego culpan a sus esposas porque cocinan mal y es desprolija?

Oiga, hermano, si ella cocina mal y es desprolija, es culpa suya porque ha sido un mal marido. No culpe a su esposa por su irresponsabilidad. Hay hombres que culpan a sus esposas cuando son infieles y dicen: “Si no me tratas bien buscaré por otro lado”, y luego, cuando son infieles culpan a su esposa: “No era buena esposa, no hacia esto y aquello…” Y la realidad de la situación es que vos permitiste que tu irresponsabilidad te alejara de tu propia responsabilidad y destruiste el cimiento de tu hogar.

La irresponsabilidad es el peor enemigo de la libertad y hay personas de toda clase y raza que caen en la irresponsabilidad, los negros culpan a los blancos, de sus problemas, los blancos culpan a los negros, los ciudadanos culpan al gobierno, los pobres a los ricos.

Ahora bien…, tal vez todo este tema de la irresponsabilidad te está llevando a vos a preguntarte…, ¿Cuándo entró o nació esta forma de irresponsabilidad?

Una vez más la respuesta es sencilla, este espíritu destructivo vemos que nace con el primer hombre que violo su mandato de administrador, ya que se le dio la responsabilidad sobre toda la tierra, por medio de la obediencia. Y de esta manera en que podemos apreciar que la orden de Dios deja en claro que la humanidad fue creada para administrar la Tierra, así que, si se nos dio esa responsabilidad desde el comienzo, quiere decir que debemos mirar lo que sucedió a partir del mismo momento en que fue creado el hombre.

Y Dios le ordena al hombre que lo primero que debía hacer era trabajar, y no le dijo lo que debía hacer, sino que le estaba diciendo que debía ser productivo y cuando Dios le hablaba al hombre le hablaba a cada una de las generaciones humanas que él llevaba en sus espermatozoides, nos estaba diciendo a todos que debíamos trabajar, eso indica que el trabajo es resultado natural de la responsabilidad que Dios nos confía.

Y entre todas estas responsabilidades que Dios le dio al hombre estaba la de ser cimiento del hogar, sería el responsable de mantener a su familia y de enseñarle los principios de Dios.

Si queres derribar un edificio, ¿romperás las ventanas? No, podes romper las ventanas  y el edificio seguirá en pie,

Entonces… ¿Podes derribar el edificio quitando un pedazo de pared? No, y ¿Rompiendo el techo? Tampoco. El único método efectivo para destruir un edificio es romper sus cimientos y el cimiento de la familia humana fue el primer hombre. Así, que si el cimiento falla, el resto del edificio caerá, de la misma forma ocurrirá con el hombre.

Dios le dio al hombre todas sus instrucciones, porque quería que este fuera el administrador responsable y es importante que sepas que cuando uno está a cargo de algo, no significa que lo hayas creado, significa que uno es responsable de administrarlo, si tu hogar se derrumba vos sos responsable por esto y esta es la responsabilidad que el primer hombre tenía sobre su familia, pero lamentablemente no cumplió porque se la transfirió a la mujer. El hombre es responsable de sostener lo que produce, es por esto que no es la mujer quien debe mantener al hombre, sino que, todo lo contrario, y vemos de esta forma, que en muchas ocasiones se habla de responsabilidad en todas las áreas de nuestra vida, y esto implica madures, al entender claramente que se le confía algo que es de mucho valor para otra persona.

Y entonces…, Responsabilidad… ¿Hasta dónde?

Si nosotros pensamos ahora en esta palabra y vemos que dentro de la responsabilidad surge esa palabrita llamada “libertad” y que esta es uno de los mayores dones que Dios nos ha regalado, y esto nos permite ver como los pueblos son felices con la libertad, cómo hemos de defender la libertad social y personal contra cualquiera que la ataque, es por todo esto que la libertad es tan sagrada que el mismo Dios nos respeta hasta lo sumo.

Dios nos da conocimiento de nuestra dignidad personal; nos da conocimiento de su ley impresa en nuestros corazones; nos da conocimiento de nuestra vocación a la vida y nos respeta tanto, que, mientras nos da todos los medios para salvarnos, la solución definitiva la deja a nuestra libre elección,

¿Queres, sí o no? ¿Aceptas o no aceptas? ¿Me queres o me dejas?…

Estas son las preguntas que Dios nos hace a cada uno en lo íntimo de nuestra conciencia…. Y ya se ve entonces que si Dios nos quiere libres ante Él mismo, mucho más nos quiere libres ante los hombres, puesto que todos somos iguales y nadie tiene poder sobre otro.

Dios, al darnos libertad, quiere que nosotros, libremente, busquemos aquello que nos acerca a Él, crecer como personas, ser mejores. También, nos la dio para que, por nuestra propia y libre voluntad, le busquemos. Si amar es buscar libremente el bien de la persona que amamos, Dios quiere que amemos verdaderamente. El que ama se parece más a Dios, pues ya sabemos que “Dios es amor”

La libertad, pues, no es para hacer simplemente lo que queramos, cumplir cada uno de nuestros caprichos, de nuestros deseos, de nuestros egoísmos. Eso se llama libertinaje.

El peor enemigo de la libertad es la ignorancia, cuídate de las decisiones que tomes sin reflexionar, el pecado está siempre al acecho.

Sé muy responsable de las consecuencias de tus decisiones, especialmente si libremente amas a Dios, contas con la ayuda de Él para llevar a cabo todas las responsabilidades que tenes. No estás solo.

Cuando pensas en vos mismo, se ciega tu libertad, pues buscas únicamente tu provecho. El egoísta está al acecho del pecado. Sé generoso, para que te libres de la esclavitud de tu amor propio.

¡Cuántos pecados, cuántas injurias, cuántas malas decisiones se pueden evitar si sabes dominar tus pasiones, tus enojos, tus arranques de ira! Cuando tus pasiones estén de por medio, no decidas, pues te engañarán. Evita la posibilidad de tener que arrepentirte por una decisión tomada bajo el dominio de las pasiones.

Nos esforzaremos en reflexionar las siguientes preguntas cada vez que vayamos a tomar una decisión:

¿Qué diría Dios de esta decisión?

¿Él, cómo la haría?

Es por todo esto que Dios nos ha hecho libres a todos y a todos nos ha dado el sentido de responsabilidad, la libertad bien usada consigo mismo es la fuente de la paz con la propia conciencia. Y cuando sabemos cantar nuestra libertad, sin espíritu revolucionario, sino con luz de fe y sentido social, entonces contribuimos, mejor que nadie, a la felicidad de cada uno y a la tranquilidad de todos.

 

 

 


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