Ingenuity , el helicoptero con el que la NASA explorara Marte

Escrito por el 14 mayo, 2020

Ingenuity, el helicóptero con el que la NASA explorará Marte

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) está preparando la misión Mars 2020, que despegará entre julio y agosto de este año con destino a Marte. La misma transportará dos robots a bordo, el rover Perseverance y el helicóptero Ingenuity, el primer vehículo en su tipo que explorará la superficie del planeta rojo.

Si todo sale según lo planeado, el 18 de febrero de 2021 el Ingenuity nos permitirá apreciar Marte desde una perspectiva nunca antes vista. Para cumplir con su cometido, este helicóptero es un verdadero vehículo autónomo, ya que cuenta con paneles solares para recargar sus baterías y hacer funcionar la calefacción durante las frías noches marcianas.

El Ingenuity mide 1,2 metros de largo y tiene un peso extremadamente liviano para su tamaño: solo 1,8 kilos. Además, está equipado con un rotor que alcanza las 2.400 revoluciones por minuto.

A pesar de que su diseño parezca muy sencillo, en realidad su desarrollo fue todo un desafío, ya que hubo que pensar en un helicóptero que pudiera moverse con condiciones de vuelo bastante distintas a la de la Tierra. La gravedad de Marte es un 60 % menor a la de nuestro planeta, y la atmósfera solo tiene el 1 % de densidad que acá. Debido a ello, para poder mantenerse en vuelo es necesario que sus aspas giren diez veces más rápido que un helicóptero convencional.

A diferencia de un drone común, el Ingenuity no puede ser controlado en tiempo real debido a la enorme distancia y el retraso en las comunicaciones que lo separa de la central de mando. Para corregir esto, el helicóptero se moverá de forma autónoma siguiendo un recorrido prefijado. Su primer vuelo alcanzará una altura de tres metros y durará 30 segundos. Para reducir riesgos, los vuelos restantes no superarán los 90 segundos.

Si todo sale bien, este novedoso helicóptero nos otorgará fotos panorámicas de Marte a unos metros de altura, algo nunca visto hasta ahora. Sin lugar a dudas, la exploración del intrigante planeta rojo todavía tiene mucho para ofrecernos.

Se invierte el campo magnético del sol: cómo afectarán las tormentas solares a celulares, aviones y redes eléctricas

“Medimos el ciclo por la cantidad total de manchas solares de cada mes. Sin embargo, existe una variabilidad sustancial de mes a mes, y debemos ir tomando un promedio entre períodos mínimos y máximos. Por lo tanto, es probable que tengamos entre 7 y 8 meses en el nuevo ciclo antes de darnos cuenta”, explica Douglas Biesecker, jefe del Panel de Predicción del Ciclo Solar 25 de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) estadounidense, en diálogo con Ámbito.

Para hacerlo más complicado, siempre hay superposición del ciclo que está terminando y el que comienza. Los especialistas ya están viendo manchas solares que se originan en el nuevo ciclo solar, pero también otras del anterior, por lo que solo cuando el número total de nuevas manchas comience a aumentar podrán certificar que el flamante ciclo está en marcha.

Si bien los ciclos de las manchas solares fueron advertidos en culturas remotas, fue recién a fines del siglo XVIII cuando, de la mano de los adelantos astronómicos, se comenzó a llevar un registro de los patrones de la actividad magnética solar. Por eso es que solo se contabilizan hasta la fecha solo 24 ciclos.

Cada uno de ellas afecta la actividad en la superficie del astro y también se incrementan las erupciones gigantes y las eyecciones de masa coronal que envían poderosas explosiones de energía y material al espacio. Pero… ¿existe la posibilidad de que se produzca una gran tormenta solar? “Absolutamente, es posible que ocurran tormentas solares poderosas”, responde Biesecker.

Aun cuando se espera que la performance del ciclo solar 25 estará por debajo del promedio. El tamaño del ciclo no afecta la intensidad de las tormentas, pero sí el número total de ellas. Como recuerda el científico, uno de los peores eventos de clima espacial de la historia sucedió en julio de 2012, durante el ciclo solar 24, que también estuvo por debajo del promedio. En ese entonces, la erupción del sol afectó con violencia la comunicación satelital con la Tierra, y mucho de lo que sabemos que ocurrió en esos momentos llegó a través de sondas lejanas.

Celulares, satélites, redes eléctricas
Es que la actividad puede causar mucho más que las electrizantes descargas en el Ártico y la Antártida que conocemos como auroras boreales. “Las llamadas celulares pueden verse afectadas, aunque es uno de los motivos de menor preocupación porque solo suele pasar cerca del amanecer y/o el atardecer, si el sol está directamente detrás de la torre celular a la que se está conectando y si se produce una llamarada solar en frecuencias de radio determinadas”, detalla.

“Pero hay muchas preocupaciones más grandes”, alerta. También depende de la región en la que se viva: en las zonas más cerca del Ecuador se priorizan los problemas relacionados con las comunicaciones y GPS, mientras que en latitudes más altas se tratan de prevenir los riesgos para las redes eléctricas.

El rápido punteo de Biesecker señala sintéticamente los impactos en áreas clave:

-Redes eléctricas: durante las tormentas más grandes, los impactos pueden limitar la capacidad de transportar la energía desde donde se genera hasta donde se necesita. El daño a los transformadores puede provocar fallas y cortes.

-Satélites: el clima espacial puede limitar su capacidad de operar o dañarlos irreparablemente.

-GPS: los impactos son diversos, pero generalmente sobre lo que se llama GPS de precisión, que se utiliza para aplicaciones militares, topografía, perforación de petróleo y agricultura, entre otros muchos usos.

-Aviación: afectan a las comunicaciones y el GPS y los impactos varían según la ruta. Principalmente afectan a aviones que vuelan a mayor altitud y a las aeronaves que se desplazan sobre el Polo Norte.

Por eso existe tanto interés científico en predecir la magnitud y la duración de los ciclos solares. Las estimaciones para este ciclo, que se extenderá hasta cerca de 2030, sugieren que la fase máxima se producirá, aproximadamente, en julio de 2025. En una sociedad dependiente de la tecnología e hiperconectada, esa información puede ayudar a prevenir desastres de escala global.

 


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