Emplean drones en EE.UU. para detectar síntomas del coronavirus

Escrito por el 23 abril, 2020

Emplean drones en EE.UU. para detectar síntomas del coronavirus

El pueblo de Westport en Connecticut (EE.UU.), anunció la realización de los primeros vuelos de prueba de drones especialmente equipados para detectar síntomas que puedan dar indicios de coronavirus. Las autoridades policiales destacaron que de esta manera podrán realizar controles sin la necesidad de involucrar personal.

El jefe de la Policía local, Foti Koskinas, explicó que esta tecnología “no solo mejora la seguridad” de oficiales y la población, sino que también les permitirá llegar a “áreas remotas” y agregó que así obtendrán “información y datos de calidad” necesarios para tomar “la mejor decisión”.

Los drones son desarrollados por la empresa canadiense Draganfly, que detalló en un reporte publicado este martes que el objetivo es ayudar a proteger a los potenciales grupos de riesgo y a aquellos que se concentran en lugares públicos, como estaciones de tren, parques y zonas de recreación, centros comerciales y playas.

Estos dispositivos cuentan con un sensor especializado y con sistemas de visión computarizada para tomar la temperatura, así como los ritmos cardíacos y respiratorios. También son capaces de detectar a personas estornudando y tosiendo y de medir el distanciamiento social.

Además, según indicó la compañía, tienen la posibilidad de observar las condiciones infecciosas desde casi 60 metros. Sin embargo, no están equipados con tecnología de reconocimiento facial.

Adelantados
Este tipo de dron iba a estar disponible dentro de seis meses, sin embargo, la Policía de Westport ya comenzó a utilizarlo. Por eso, el fabricante la definió como “una de las agencias de seguridad pública más progresistas y pioneras” en la “adopción e integración de nuevas tecnologías para mejorar la seguridad de sus ciudadanos y socorristas”. “Esta pandemia de coronavirus ha abierto una nueva frontera para los drones avanzados”, agregó Cameron Chell, director ejecutivo de Draganfly.

Westport está ubicado en el condado de Fairfield, que de acuerdo con el reporte de la Universidad Johns Hopkins tiene 8.472 casos de coronavirus, de los 20.360 de todo el estado.

Desarrollan unas células solares que pueden convertir las ventanas de los edificios en generadores de electricidad

En Australia, un grupo de científicos ha desarrollado unas células solares semitransparentes que se pueden incorporar al vidrio de las ventanas de las edificaciones, un adelanto que podría revolucionar la arquitectura, la planificación urbana y la generación de electricidad.

En un comunicado divulgado el 21 de abril, el Centro australiano de Excelencia ARC en Ciencia del Exciton asegura que logró producir células solares de perovskita de próxima generación que producen energía eléctrica y permiten el paso de la luz. También destaca que esta nueva tecnología puede transformar las ventanas en auténticos generadores de electricidad.

Según los autores de este estudio, que se publicará en la edición de mayo de la revista Nano Energy, 2 metros cuadrados de una ventana compuesta por dichas células generan casi la misma cantidad de electricidad que un panel solar estándar instalado en la azotea de una casa. La idea de las células solares semitransparentes no es nueva, pero los diseños anteriores “fallaron porque eran muy caros, inestables o ineficientes”.

¿Un sueño que se hace realidad?
Los investigadores australianos adoptaron un enfoque diferente, eligiendo un semiconductor orgánico que se puede convertir en un polímero y lo usaron para reemplazar al Spiro-OMeTAD, un componente común en las células solares que muestra una estabilidad muy baja. Ese reemplazo mostró resultados “sorprendentes”.

“La energía solar en la azotea tiene una eficiencia de conversión de entre 15 y 20 %”, mientras que las células solares semitransparentes “tienen una eficiencia de conversión del 17 %, y al mismo tiempo dejan pasar más del 10 % de la luz entrante”, explicó el profesor Jacek Jasieniak de la Universidad de Monash (Australia), quien dirigió el estudio. “Durante mucho tiempo ha sido un sueño tener ventanas que generen electricidad, y ahora eso parece posible”, añadió.

Dichas celdas representan “un gran cambio” en el concepto tradicional de las edificaciones y su funcionamiento, que en la actualidad son diseñadas asumiendo que las ventanas son pasivas, pero con esta nueva tecnología las ventanas producirían activamente electricidad.

“Los planificadores y diseñadores tendrían incluso que reconsiderar cómo posicionan los edificios en los terrenos para optimizar la forma en cómo las paredes captan los rayos solares”, señaló Jasieniak.

Ahora, los científicos pretenden introducir esa nueva tecnología en el proceso de fabricación de vidrios a gran escala. En cuanto a cuándo saldrían al mercado esas células solares semitransparentes, “eso dependerá de cuán exitoso sea el escalado de la tecnología, pero nuestro objetivo es llegar allí dentro de 10 años”, finalizó el profesor.

El coronavirus y la transformación digital: ¿analógicos en un mundo digital?

¿Es más bien conectividad lo que tenemos?
En las redes sociales circuló una imagen que preguntaba: “¿Quién impulso la transformación digital en su empresa? ¿El CEO, el CTO o el COVID-19?”. Sin restarle valor al chiste, que a decir verdad es muy oportuno, reflexionemos sobre qué cambios hemos realizado realmente en la organización a partir de las medidas tomadas al inicio de la cuarentena.

Es indiscutible la implementación de tecnologías de comunicación para realizar reuniones e, inclusive, clases virtuales. Muchas personas que hoy han incorporado zoom a sus aplicaciones diarias, y seguramente no sabían de su existencia hasta hace un mes atrás. Es más, ahora surgen debates en círculos de amigos o colegas sobre beneficios y riesgos de unos u otros. Impensado.

“¿Teams? ¿Zoom? ¿Webex? ¿Meets? ¿Hangouts?”. Sin duda, el uso de estas herramientas está empezando a transformarnos en seres más respetuosos en el uso de la palabra, en pedirla, y en el silencio reflexivo auto impuesto (o no) para evitar entrar en etapas de aturdimiento en alguna que otra reunión.

Podemos hablar también sobre el uso de herramientas en la nube, que nos permiten compartir archivos y trabajarlos de manera colaborativa. Y, en algunos casos, hemos digitalizado algunos procesos que, ante la imposibilidad de realizarlos de manera presencial, requieren pensar en alternativas para poder hacerlos de manera remota. El caso más claro puede ser la firma digital, o las recetas médicas en soporte digital o enviadas a través de redes sociales.

No caben dudas de que las organizaciones tuvieron que adaptarse, pero ¿realmente lo hicieron en lo que entendemos por “adaptabilidad” o simplemente se vieron obligadas a pasar a un estado de digitalización? ¿Cuántas de ellas usan los datos provistos y relevados para tomar mejores y más rápidas decisiones? ¿Cuántas de ellas piensan en cómo transformar su modelo de negocio? ¿Transformamos el negocio o simplemente hacemos lo mismo usando otra interfaz (digitalmente)?

Autodiagnóstico: ¿Somos analógicos en un mundo digital? ¿Trabajamos más o menos para obtener lo mismo pre-Covid 19?
¿Mejoramos la eficiencia de nuestros procesos o estamos haciendo lo mismo que hacíamos antes, pero en un entorno digital?
¿Sacamos provecho a los nuevos procesos digitales, para analizar los datos adquiridos usando herramientas que nos ayuden a responder más rápido?
¿Analizamos la posibilidad que brindan estas nuevas herramientas para pensar en un nuevo modelo de negocio o en como brindar mayor valor al cliente?
¿Tomamos decisiones conjuntas solo a través de llamadas o videollamadas o utilizamos alguna herramienta que agilice y sirva para delegar? ¿Aplanamos la estructura o la verticalizamos aún más?
¿Alguien está buscando eficientizar procesos a través de la nueva lógica de trabajo impuesta? ¿O nos movemos por fuerza bruta buscando hacer lo mismo pero desde casa?
¿Estamos aprovechando este primer salto obligado hacia la digitalización para repensar nuestra estructura organizacional?
¿Realizamos acciones para facilitar e impulsar el cambio cultural?
Es indiscutible que este cambio obligado trae, por lo menos, ciertas ventajas asociadas. El vernos obligados a salir de la zona de confort, el tener que familiarizarnos con tecnologías a las que antes les teníamos miedo, el entender que muchas de las actividades que hacíamos presencialmente, presentan alternativas. Las organizaciones han sabido cambiar ante esta situación de crisis y este es un primer ejemplo de los beneficios de “adaptarse” rápidamente.

Sin embargo, para hablar de transformación digital debemos ir más allá de la digitalización. Aprovechemos este primer paso obligado para avanzar en la dirección de la Transformación Digital y volvernos realmente adaptables.


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