El valor de los sueños

Escrito por el 16 noviembre, 2020

“¡Qué lindo que es soñar! ¡Soñar no cuesta nada…!”, dice una frase que muchas veces utilizamos nosotros y a veces me pregunto: ¿Qué habrá sido de esa vida de soñador que muchos llevan?

Hoy, estamos llegando al fin del año 2020, y vemos como una gran parte de las personas han perdido la capacidad de soñar. La crisis provocad por la pandemia, la crisis económica internacional, que como nación nos viene golpeando y que, sin duda, ha repercutido en gran cantidad de personas de nuestro país, y nos muestra un panorama de caras de tristeza, de dolor, de desesperanza. Millones de personas abrumadas, corriendo de un lugar a otro sin la capacidad de soñar… sin permitirle a Dios que cambie sus lamentos en baile.

Ahora bien…, pensemos en el potencial que tenemos como hombres y mujeres, creación divina, de extendernos más allá de nuestros límites aparentes y recuperar la habilidad de hacer grandes y mayores cosas de las que Jesús hizo en esta tierra. Para el mundo, un nuevo año es un “borrón y cuenta nueva”, un empezar de nuevo y olvidar lo que pasó. Para nosotros, debe ser un desafío diario de olvidar lo que queda atrás y esforzarnos por alcanzar lo que está delante o sea decidirnos a no fijarnos en lo que ya hemos recorrido, sino que ahora nos concentramos en lo que falta por recorrer y así avanzar a la meta para llevarnos el premio que Dios nos llama a recibir.

Muchas veces no nos esforzamos por alcanzar lo que está por delante, ya que a veces, confiamos que la promesa de Dios, como es promesa, se cumplirá sin nuestro esfuerzo, sin nuestras ganas de avanzar, sin nuestro compromiso de cambiar de actitud frente a las diversas circunstancias de la vida y nos olvidamos que aunque la cuenta del banco esté en rojo, la cuenta celestial sobreabunda en bendiciones y ganancias que nos dan una vida en abundancia y de sustento material.

Entonces quiere decir que cuando vos no tenes un plan, vos perdes oportunidades, si vos te sentas en un bote en medio del mar, la corriente te lleva a donde quiere, aunque vos no quieras ir a donde te lleva y la vida es de la misma manera, muchas gentes solo andan flotando con sus vidas, y aun así, esperan poder realizar sus metas.

Fíjate que un barco tiene una brújula para que el navegante sepa en qué dirección va, y también tiene un timón para qué el piloto pueda dar vuelta, sin embargo, al barco se le da un curso específico, que es un plan hecho por el capitán, para que pueda llegar a su destino final. Todas estas tres cosas son necesarias, la brújula, el timón y el plan ya que solo porque un barco tenga un timón no significa necesariamente que va a algún lado. Necesita ser dirigido de acuerdo a las coordenadas del plan. De la misma manera, la vida le ha dado a mucha gente una clara navegación, pero debido a que no tienen ningún destino, ellos nunca salen del puerto. Y que es lo que quiero decirte cuando digo una clara navegación, yo quiero decir oportunidades. Son muchas las oportunidades que vienen a las personas, pero ellos no tienen ningún plan que les pudiera permitir sacar algún provecho de ellas.

Ahora bien… ¿Cómo comenzas vos a desarrollar los planes para tu sueño?

Otra vez, primeramente, vos tenes que asegurarte de tener la respuesta a la pregunta, ¿Quién soy yo?, hasta que vos no hagas esto, va a ser muy difícil que escribas un plan para tu vida, porque dicho plan está directamente relacionado con el hecho de saber quién sos vos, ya que nunca vas a ser verdaderamente exitoso en tu vida si vos no tenes una idea clara de tu propia identidad.

Muchos de nosotros nos hemos convertido en lo que la gente quiere que seamos, y todavía no hemos descubierto nuestra identidad única e irremplazable, pero lo que te da el valor para escribir el plan de tu vida es el hecho de conocer tu verdadera identidad.

Por eso quiero que interpretes bien lo que te quiero decir, ya que hay una realidad diferente que se llama Dios, y esto quiere decir que Dios da la habilidad para cumplir con la responsabilidad, por lo tanto cuando vos descubrís tu sueño, también descubrís tu habilidad junto con ellos, Dios nunca te va a llamar a hacer una tarea sin que antes te haya dado la provisión para que vos puedas realizarla y si vos podes comprender este principio nadie te puede detener de cumplir y realizar este sueño. Dios te ha creado para que realices algo maravilloso y Él te dio la habilidad y los recursos necesarios para llevarlo a cabo.

Ante esto, quiero decirte que si Él te ha dicho que te va a usar, lo hará como te lo prometió. Pero vos le tenes que decir hoy: “Señor, está bien. Quiero que en mi vida se haga tu voluntad”.

Ahora bien…, yo te pregunto: ¿Estás dispuesto a que Dios rompa lo que tenga que romper en tu vida para que se haga su voluntad con vos?


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