Despojarse de lo viejo

Escrito por el 28 enero, 2021

El joven marinero observaba como cada barco zarpaba al mar abierto y luego desaparecía en el horizonte, él estaba convencido que lo único que separaba a Portugal de las riquezas de las Indias Occidentales era un solo cuerpo de agua.

Y…; sentado entre las dunas, Cristóbal Colón apenas podía contener su emoción. Solo había un problema, todos presumían que e1 mundo era plano, creían que, si un barco se aventuraba a ir demasiado lejos, el barco y su tripulación se precipitarían desde la punta. Colón enfrentó e1 incalculable ridículo y otras dificultades antes de obtener la autorización para su famoso viaje, y los tremendos desafíos del mar, su aventura cambio la comprensión de la humanidad sobre el mundo.

No, no, quédate tranquilo no es una clase de historia, simplemente es necesario que cambiemos nuestra comprensión sobre el mundo que nos rodea, la renovación, es su método, porque es el proceso mediante el cual nos liberamos de las mentiras convencionales del sistema de este mundo y nos liberamos para que disfrutemos de las recompensas del carácter.

La sabiduría convencional nos dice que el mundo es plano, pero esto es una mentira, la sabiduría convencional nos dice que engañar está bien, que comprometer tu integridad dará resultados, que el matrimonio es un esfuerzo de prueba y error, que no hay absolutos morales. Pero todas esas cosas son mentiras. Mentiras que nos mantienen navegando cerca de la orilla. Mentiras que nos roban las oportunidades que se hallan más allá del horizonte.

Una mente renovada transforma la vida de la misma manera que el descubrimiento de Colón transformó la navegación, Colón vio el error en la presunción de la navegación de su época y desafío el error con la verdad, por eso la renovación de nuestra mente requiere desafiar las presunciones y las creencias que respaldan nuestras actitudes y visiones del mundo. Significa que debemos identificar y enfrentar los errores en nuestro pensamiento, también requiere la sustitución de esas equivocadas maneras de pensar por la verdad. La renovación de nuestra mente es un proceso que consta de dos partes: 1. Despojarse de lo viejo. 2. Vestirse de lo nuevo. Cuando vos restauras un mueble, el primer paso es deshacerte del acabado anterior. Cuando pintas un auto viejo, si es que deseas hacer bien la tarea, lo primero que debes hacer es sacar la vieja pintura, lijar hasta llegar al metal. Este es el proceso de la renovación: despojarse de lo viejo y vestirse de lo nuevo, la idea es quitar cualquier cosa que reste un acabado nuevo y perfecto.

Y en lo que respecta a la renovación de la mente, despojarse de lo viejo significa identificar mentiras, ideas equivocadas y malas percepciones que sirven de base a nuestras creencias y actitudes; en algunos casos, son cosas en las que hemos creído toda la vida.

el pensamiento correcto prepara el camino para una conducta correcta, este proceso se explica en un texto que se encuentra en la palabra de Dios en el cual nos dice: que dejemos de mentirnos unos a otras, ahora que nos hemos quitado la ropa de la vieja naturaleza con sus vicios, y nos hemos puesto la de la nueva naturaleza, en la que nos vamos renovando en el conocimiento a imagen de quien nos creó, o sea Dios.

Para ello es necesario que dejemos de lado esa antigua manera de ser y ponernos la nueva y el comando central para el proceso de renovación es nuestra mente, nuestro pensamiento. Y para llenarnos de ese conocimiento, es necesario que comencemos a rastrear y nos deshagamos de todas las mentiras, malas interpretaciones y creencias que no se basan en la verdad, cualquier cosa que sea contraria a la verdad y a la realidad. Pero el plan de Dios para el cambio comienza en el nivel de las creencias. Tu salvación empezó ahí, y tu transformación también se inicia ahí. La renovación requiere la evaluación diaria y continua de tu sistema de creencias. No ocurre todo de una vez. La transformación no es un suceso único. Es una forma de vida. Si te comprometes con el proceso, serás sensible a las presunciones que impulsan tu conducta. Con el tiempo, podrás discernir mejor las creencias que impulsan tus respuestas y reacciones en cuanto a los sucesos de la vida. La renovación es un proceso que consta de dos partes, comienza con la identificación de las mentiras y las falsas presunciones que alimentan nuestras actitudes y acciones. Este no es un paso cómodo. Puede ser amenazante. Pero, al final, es liberador. Tomate un tiempo para evaluar tus excusas. Analiza tus tentaciones. Examina tus temores. Pedile a Dios que te revele las mentiras que te impiden proseguir la búsqueda del cambio. Dios está obrando en vos. Tu meta es la semejanza de Cristo. Tu método es la renovación. Si das pasos para renovar tu mente, estás trabajando mano a mano con tu Padre celestial. Y él ha prometido completar lo que empezó.

 

 


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