Debemos comenzar por nuestro interior

Escrito por el 2 febrero, 2021

¿Sabes por qué quiero que a veces pienses como un piloto de avión?

Porque hay momentos en que a todos se nos dificulta navegar por las turbulencias de la vida, las circunstancias nos encierran y estrechan nuestra perspectiva, perdemos nuestra pasión por vivir, parecería como que las palabras propósito y destino no despiertan ninguna emoción, parecería como que ya no vale la pena luchar por nuestras metas, el ambiente en que vivimos nos distrae, y hasta parecería que Dios está a un millón de kilómetros de distancia.

Pero en medio de esos momentos oscuros, en medio de esa tormenta, en esa turbulencia, hay un faro llamando nuestra atención, hay una señal a la que vale la pena unirse. Es el faro de la integridad. Es el susurro de Dios que nos llama a convertirnos en hombres y mujeres de carácter, es una señal constante que emite Dios dentro de nosotros para recordarnos lo más importante, los asuntos del corazón, el bien y el mal, el amor.

Sin embargo, al igual que el piloto del avión, en medio la tormenta, por naturaleza queremos ver el mundo que nos rodea y tomar los controles. Nos sentimos impulsados a dominar y alterar nuestro curso, igual que el avión, nuestro sentido común nos dice que la búsqueda del carácter es algo grandioso para los días de cielos despejados, pero que las tormentas son un asunto diferente.

Sí, porque las tormentas son la excepción, cuando la vida se vuelve turbulenta, cada cual se las arregla como puede, en los tiempos de crisis, decidimos que la búsqueda del carácter no es siempre lo que más nos conviene.

Pero nada puede estar más lejos de la verdad, ya que ninguna otra cosa pone a prueba, moldea y fortalece nuestro carácter como los periodos de turbulencia.

Y…, sin embargo, es precisamente durante esos tiempos de dificultades que muchos de nosotros vamos a otro sitio para buscar dirección, cuando las nubes de las circunstancias nos encierran, tendemos a adherirnos a cualquier cosa que no sean los valores absolutos que Dios nos ha dado como faro para guiarnos al hogar con toda seguridad, consecuentemente, nos encontramos en un lugar al que nunca quisimos ir.

Todas las semanas converso con personas que dicen cosas y a vos también te debe pasar, como … “No creo que Dios me ame”.” No creo que Dios realmente se preocupe por mí”.” Dios no responde mis llamados”.

Y.., cuando les preguntas por qué, te hablan de las circunstancias de sus vidas, te cuentan sobre enfermedades, muerte, divorcio, hijos pródigos, ruina financiera.

De la misma forma que todos estamos propensos a experimentarlo de cuando en cuando, esas personas que sufren buscan a Dios en todos los lugares equivocados.

Evalúan la presencia y la preocupación de Dios en la medida en que el satisfaga sus expectativas, sus necesidades, toman sus intereses particulares y miden la fidelidad de Dios basándose en lo bien que el los satisfaga.

Esto funciona bien hasta que Dios los lleva a algún lugar al que nunca pensaron ir, tan pronto como la adversidad surge, parecería que hay una falla en el sistema cuando, en realidad, aun todo está bajo control, el problema no son sus circunstancias sino como las personas las interpretan.

Aunque desesperadamente buscamos a Dios en el exterior, siempre lo podemos encontrar en el interior, porque es ahí en donde el está trabajando, ahí es donde él hace su mejor trabajo. Con toda seguridad, Dios se encuentra preocupado por nuestras circunstancias, ya que no se le escapa ningún detalle y nos promete satisfacer cada una de nuestras necesidades.

Lo que significa es que cuando vos comenzas a creer en los principios de Dios, te colocan un nuevo potencial para tu carácter,  te implantaron la vida de Cristo y por consecuencia tu potencial para el bien y para el carácter se incremento en un mil por ciento, en efecto, ahora estas hecho a imagen y semejanza de Dios, y esto no quiere decir que vos seas Dios, pero si significa que vos recibiste la vida de Dios junto con todo su potencial. Y ahora que tenes ese potencial dentro de tuyo lo que Dios desea hacer es avivar el fuego que hay dentro tuyo, y no siempre es un fuego cómodo, pero el día que vos y yo tengamos la meta a la vista y estemos listos para romper la cinta y completar la carrera, entenderemos que nuestro carácter era infinitamente más importante que nuestra comodidad.

Por todo esto lo primero que Jesús hace en nuestras vidas es cambiar nuestros corazones para así poder moldearnos desde adentro hacia afuera, el éxito y el poder están dentro de nosotros mismos, para ellos debemos empezar por examinarnos y identificar que está mal en nosotros, para poder mejorar con la ayuda y la dirección de Dios.

Por eso de adentro hacia afuera significa empezar por nosotros mismos, por la parte interior de la persona, por nuestra manera de pensar y de ver las cosas, nuestro carácter, nuestras motivaciones y nuestros deseos.

Lo que significa es que cuando vos comenzas a creer en los principios de Dios

 


Opiniones

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *



Continuar leyendo

Canción actual

Título

Artista

Background

You're currently offline