Cuando sos impulsado a tu proposito

Escrito por el 1 octubre, 2019

No siempre entendemos por qué nos suceden ciertas cosas, probablemente un amigo que vos pensaste que estaría con vos durante años, alguien con quien contabas, de pronto se fue y ahora vos tenes que encontrar nuevos amigos. O en el trabajo, vos tenías todo este favor, las cosas iban excelente, pero ahora hay conflicto, toda esta cuesta arriba y vos no lo estas disfrutando. Quizás vos sos empleado de un comercio o empresa importante y estas realizando un trabajo excelente, pero de pronto esa empresa ha sido vendida y a su nuevo encargado o supervisor no le simpatizas y te trata injustamente. Y decís: “Después de todos estos años, nunca soñé que tendría que estar buscando otro trabajo”.

Algunas veces Dios nos permitirá estar incomodos durante un periodo oscuro y difícil para poder promoverte más tarde. Puede cerrar una puerta, lo cual no nos gusta y no lo entendemos, pero más tarde abrirá una puerta más grande y nos llevará a un nuevo nivel dc nuestro destino. Dios no esta tan preocupado por tu comodidad como lo está por su propósito. Hay momentos en los que El sacudirá las cosas: un amigo te hará un mal, el negocio se hará lento, perderás a un ser querido. Dios usara la persecución, el rechazo y la pérdida; nos fuerza a cambiar. Su meta no es hacer nuestra vida miserable; nos está empujando a nuestro propósito.

No toda puerta cerrada es algo malo. No cada vez que una persona se aleja de nosotros es una tragedia. Dios sabe que no podemos avanzar sin un empujón. Cuando todo va bien estamos cómodos, no queremos estirarnos o encontrar una nueva amistad o desarrollar nuevas habilidades. Dar un paso hacia lo desconocido puede ser atemorizante. ¿Y si no funciona? Quizá, no nos guste, pero si Dios no hubiera cerrado esa puerta, nos habríamos conformado con quedarnos donde estábamos.  Dios nos ama demasiado como para permitir que su destino se pierda. Vos tenes demasiado potencial, demasiado talento, demasiado en vos para que te quedes estancado donde estas. Él te va a poner en situaciones que te harán estirarte, te harán crecer, abrir tus alas.

Ninguna de las dificultades por las que has pasado, ninguno de los malos momentos que has experimentado y ninguna de las veces que alguien te haya lastimado han tenido el propósito de detenerte. Tenían el propósito de empujarte, de estirarte, de hacerte madurar, de fortalecerte.

Depositaron algo dentro tuyo, te hicieron quién sos vos hoy, ya que vos no estarías preparado para los nuevos niveles si no hubieras pasado por lo que pasaste. No te quejes acerca de la persona que te hizo mal, el ser querido que perdiste o el trabajo que no funciono. Todo eso era parte del plan de Dios. Cuando vos enfrentas a una dificultad, algo que vos no entiendas; en lugar de desanimarte, en lugar de quejarte, tener una nueva perspectiva: No estoy aquí para derrotarme, estoy aquí para promoverme. Probablemente no me guste, y quizá me incomode, pero sé que Dios me está usando para impulsarme a un nuevo nivel, para empujarme a una influencia mayor, para llevarme a mi propósito.

 


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