Cuando nos alientan los enemigos

Escrito por el 29 octubre, 2020

Todos sabemos que Dios nos puede elogiar, nos puede mostrar favor, promovernos, sanarnos, pero lo que no siempre nos damos cuenta es que Dios puede usar a nuestros enemigos para bendecirnos. Lo que vos pensas que es una decepción que alguien ha provocado, esa persona que lo dejo, ese compañero de trabajo que está tratando de hacerte ver mal, ese amigo que te traiciono, es probable que no te agrade, pero vos no podrías alcanzar tu destino sin ello. Todo es parte del plan de Dios para llevarte a donde se supone que debes estar.

Si no fuera por Goliat, David seria conocido solamente como un pastorcillo. Goliat fue colocado estratégicamente en el camino de David; no para derrotarlo, sino para promoverlo, sin Goliat, David nunca hubiera tomado el trono. No te quejes de tus enemigos, ya que lo que podría parecer un revés en realidad es una preparación para llevarte a tu trono.

Por eso es que no tenemos que aparentar con las personas y tratar de convencerlas de que les agradamos, pensando: “Es que probablemente me den una buena oportunidad”. Dios no tiene que usar a tus amigos o a tus colaboradores. Puede usar a tus enemigos, a tus críticos, a las personas que estén tratando de derribarte. El los usara para levantarte.

Algunas veces Dios va a poner un enemigo en tu vida para mantenerte estimulado, va a permitir críticos, pesimistas, personas que los desanimen e incluso algunos que te odien, para que cuando estés cansado y sintiendo ganas de rendirte, el solo pensar en ellos te ayude a sacudirte ese sentimiento y seguir avanzando; no porque tengas el ánimo, sino por qué no queres darles a tus enemigos la alegría de verte derrotado. Algunas veces vos tendrás una sonrisa en el rostro, únicamente para que la persona que te lastimo no te vea desanimado. Esto no es por rencor u orgullo, sino por una determinación santa. Dios usa lo negativo para mantenernos estimulados.

Mira…, en la biblia, en diferentes pasajes resalta la importancia de la oración, pero en este texto específicamente menciona que Job primero oró por sus amigos y luego fue prosperado de nuevo. Ahora bien…, no creo que Dios se lo puso como requisito, para prosperarlo, que primero pidiera por sus amigos, en realidad esa fue una acción que nació del corazón amante y temeroso de Dios que tenía Job. No hubo que obligarlo, ni siquiera que pedírselo, así como nadie nos obliga a beber un vaso de agua. Fue algo que estaba en su interior y él tan sólo hizo lo que sabía que era correcto.

Y pasa que, es más frecuente que oremos primero por nosotros mismos, pidamos a Dios por nuestras necesidades, siempre creemos que “nadie tiene los problemas que tengo yo”, “nadie sabe por lo que estoy pasando”, y quizás es así, pero la enseñanza en Job es que primero pidió por sus amigos, aquellos mismos que lo criticaban que decían que su sufrimiento era por causa de su pecado inconfesado y luego Dios hizo el resto. “Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos”

Y en definitiva es así ya que la salida a una situación difícil está en el pedir por otro, por un amigo o alguien que no nos caiga muy bien, y luego el Señor hará llover sobre nosotros lo que hemos estado esperando.


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