Canción actual

Title

Artist


Cuando comenzas a mirar a otros con amor

Escrito por el 16 julio, 2019

Con demasiada frecuencia juzgamos a las personas sin conocer sus historias, no hemos estado en su lugar ni sabemos las luchas que han atravesado, tampoco sabemos cómo fueron criados, ni conocemos los desafíos que afrontan, lo único que sabemos es: “Seguramente es poco amigable; viste ropa extraña; tiene algunos complejos”.

Lo cierto es que las personas son como son debido a alguna razón, si tomásemos tiempo para conocer sus historias, seriamos mucho mas perdonadores, si entendiésemos las batallas que ellos han luchado, el dolor que han soportado, las personas que les han ofendido, les proporcionaríamos mucha más comprensión.

No deberíamos ser críticos porque ellos hayan pasado por un divorcio, tengan una adicción o fuesen desconsiderados y no hablasen, ya que vos y yo no sabemos lo que sucede entre bambalinas; no conocemos el estrés bajo el que alguien esta.

Durante mucho tiempo hemos visto a la gente con ojos de juicio, y hoy te desafío a que comiences a ver a la gente con ojos de amor. En lugar de ser crítico y descartar a los demás, debemos tomar tiempo para llegar a conocerlos y descubrir cuál es su situación.

Viste que en muchas oportunidades en los lugares que solemos frecuentar suele haber personas que son extremadamente calladas, parecería que tienen una personalidad diferente o pensamos que es medio raro y que nunca llegan a mezclarse con uno o con el grupo.

Pasa que cuando entendes las historias de las personas, es muy fácil entender su conducta externa, muchas veces juzgamos a la gente basándonos en nuestro propio trasfondo y en las experiencias que nosotros hemos tenido.   Ahora cuando somos fuertes en un área que alguien es débil, es fácil pensar: “Yo nunca haría eso o tal otra cosa…”

Pero no sabemos qué habrías hecho vos si hubieras estado en su situación, no has estado en su lugar, no has pasado por las experiencias que ellos han pasado.

Todos tenemos fortalezas, y todos tenemos debilidades, somos fuertes en ciertas áreas no porque seamos un fenómeno y hayamos decidido ser fuertes, sino debido a el favor de Dios que está en nuestra vida, y somos confiados y seguros porque Dios nos bendijo con unos padres estupendos y no podemos juzgar los actos de alguien que no ha sido bendecido de esa manera.

En lugar de ser más santos que los demás y juzgar a la gente, nuestra actitud debería ser: “Si no hubiese sido por la bondad, así podría haber sido yo” Si no fuese por esa bondad yo estaría batallando con una adicción, inclusive podría ser inseguro, estar enojado y tener todo tipo de problemas. No estoy juzgando.  Estoy mostrando misericordia. No seré critico; seré comprensivo de todo, no sabemos lo que las personas están atravesando, deberíamos darles espacio.

Un amigo mío me contaba, hace unos días, que su jefe lo había gritado sin razón alguna, me decía que él no había hecho nada incorrecto y que su jefe lo dejo mal delante de todos los compañeros de trabajo, avergonzándolo y yo le dije a este amigo lo que te estoy contando a vos concédele al jefe, el beneficio de la duda, algo mal le está sucediendo.

Y mi amigo descubrió dos semanas después que su jefe se estaba divorciando, y eso le dio una perspectiva totalmente nueva. Ahora entiende por qué él estaba tan tenso, por qué estaba al borde. En lugar de tomar la crítica de su jefe de modo personal, está haciendo concesiones, le muestra misericordia y está haciendo lo que puede para ayudar a aliviarle la carga.

La mayor parte del tiempo, si alguien no se comporta de modo adecuado y normal hay una muy buena razón, no sabemos lo que sucede detrás de la puerta, no sabemos el sufrimiento o el dolor que la persona pueda estar soportando. Quizá esté haciendo lo mejor que puede tan solo para seguir adelante, y lo último que necesita es que alguien le eche otra carga sobre él o ella.

En muchas oportunidades Dios pone a personas como esas en nuestra vida no para ser juzgadas, condenadas o criticadas, Dios las pone ahí para que podamos ayudarlas a que vuelvan a ser sanos.

Y a veces me pregunto: ¿Dónde están aquellas personas sensibles que reconocen cuando alguien está sufriendo? ¿Quién dará un paso y dirá: “Puedo ver que estas estresado? Puedo ver que no te estás sintiendo bien, ¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte? ¿Me permitís que pueda alentarte? Dejemos de juzgar a las personas y comencemos a sanar a las personas.

Cuantas veces cuando vas al supermercado y en la fila para la caja todo se demora y ves a la cajera que parecería que está nerviosa, que es muy antipática con las personas, y algunas son también cortantes con ella a cambio, te muestra como que no tiene ganas de trabajar. Y encima vos ves que el ambiente se va poniendo tenso y empeora debido a que tiene problemas con la máquina registradora y para colmo necesito comprobar un precio y está tomando tanto tiempo para que llegue tu turno, que las manzanas que fuiste a comprar ya no están más verdes, maduraron.

Y ante toda esta situación cuando llega tu turno vos que haces: ¿Le sonreís o la tratas como las demás personas? Al verla tan mal, ¿Tratas de decirle que cualquiera sea el problema que tenga, se va a soluciona? Todo saldrá bien porque Dios la tiene en la palma de su mano. El tiene la solución.

Quiero contarte porque tal vez nunca lo has escuchado o si, Dios dice que: “La lengua que brinda consuelo da vida, la lengua engañosa deprime.”

Puedo asegurarte que muchas veces es sorprendente lo que unas cuantas palabras amables pueden hacer, te sorprenderás con el impacto que podés tener cuando le decís a alguien: “Todo saldrá bien. Creo en ti. Tenes días buenos por delante”.

Esas palabras tienen poder sanador, pero cuando alguien es grosero con vos, es fácil responder del mismo modo, en lugar de juzgar a esa persona, si antes te pones en su lugar, eso te ayudara a ver con los ojos correctos, ojos de amor y no de juicio.

Y eso no significa que estés excusando la conducta de la persona, lo que esté haciendo puede que sea equivocado; puede que sea culpa suya; puede que haya causado el problema sobre sí misma. Pero debemos comprender que ni vos, ni yo somos el juez, sino que Dios es el juez.


Opiniones

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *



You're currently offline