Breve charla sobre el estrés

Escrito por el 11 junio, 2019

Dijo Jesús: “Les he dado tu palabra, y el mundo los odia, porque ellos no pertenecen al mundo, así como yo tampoco pertenezco al mundo. No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno”

Estas son buenas noticias para los creyentes que vivimos en un mundo lleno de tensión nerviosa y de estrés, en el mundo, las personas viven bajo un estado de tensión intenso; con frecuencia, van de prisa, viven frustradas, son groseros y tienen un temperamento inestable. Experimentan estrés en el matrimonio y en lo financiero, en adición al estrés de criar hijos en un mundo inestable e incierto. Debido al estrés mental que causa el trabajo y estrés físico por el exceso de trabajo, y con los nervios de punta todo el tiempo, algunas personas son una bomba de tiempo a punto de estallar.

Pero aquellos que creemos y caminamos con Dios, no tenemos que sucumbir al estrés que afecta a la gente del “mundo”, es decir, la gente que no conoce a Jesús. Nosotros no tenemos que operar dc acuerdo al sistema del mundo, pensando, hablando y actuando como la gente del mundo. De hecho, nuestra actitud y la manera en que nos comportamos deberían ser enteramente diferentes.

Debemos ser luces en la oscuridad, pero es difícil ser luz, si estamos afectados por el estrés que sufre la gente del mundo, Dios ha provisto formas en las que podemos vivir sin tener que ser afectados por esa clase de tensión.

La obediencia, y el seguir la guía de Dios, siempre nos conducirá a la paz y la alegría. Y no a la ansiedad y frustración.  A través de la Palabra de Dios podemos aprender más sobre el Príncipe de paz y sobre la herencia que está disponible a nosotros por medio de Él.

Así podemos encontrar y mantener la paz y evitar o vencer el estrés.  Mientras vos escuchas este programa, permitile a Dios que te hable y te dirija a vivir en su maravillosa paz.

Originalmente la palabra “estrés” era un término de ingeniería que se usaba para referirse a la cantidad de fuerza que una viga u otro apoyo físico podrían soportar sin derrumbarse a causa de la tensión.

Pero hoy día, la palabra ha sido ampliada para referirse no solamente a la presión y tensión física, sino también a la tensión mental y emocional.  Como seres humanos, vos y yo fuimos creados para soportar una cantidad de estrés normal. Dios nos ha creado para resistir cierta cantidad de presión y tensión. El problema surge cuando nos esforzamos más allá de nuestras limitaciones, más allá de lo que fuimos diseñados para tolerar sin ser afectados permanentemente.

Vamos a un ejemplo para que comprendas: una silla es construida para que las personas se sienten en ella; es diseñada y construida para soportar cierta cantidad de peso y si se usa correctamente puede durar toda una vida. Pero si la silla se sobrecarga más allá de su capacidad, la silla comenzara a debilitarse y hasta puede llegar a romperse debido a la tensión constante.

De la misma manera, usted y yo fuimos diseñados y creados para sobrellevar día tras día cierta cantidad de tensión física, mental y emocional. El problema surge cuando nos sometemos a un peso mayor del que somos capaces de soportar.

Todos vivimos bajo cierta cantidad de estrés y este estrés es parte normal de nuestra vida cotidiana. No tenemos problemas, siempre y cuando sepamos mantener el estrés dentro de los límites razonables.  Pero los problemas comienzan cuando dejamos que el estrés exceda los limites adecuados.

Como hemos visto anteriormente, todos tenemos algún grado de estrés y ninguno de nosotros puede enfrentar el día sin experimentar algún nivel de estrés de una manera u otra. Si vamos a manejar o a vencer el estrés por lo que es, tenemos que aprender a controlarlo y hacerlo trabajar para nuestro bien.

“Yo la sabiduría, convivo con la prudencia, y poseo conocimiento y discreción”

Este versículo del libro de Proverbios nos enseña sobre la “prudencia o ser prudente”, una palabra de la cual no se oye mucha enseñanza. La palabra prudencia significa “administración cuidadosa: economía”. En las Escrituras, la palabra “prudencia” o “prudente” significa ser buenos mayordomos o administradores de los dones que el Señor nos ha dado para que los usemos. Esos dones incluyen nuestro tiempo, nuestra energía, nuestra fuerza, nuestra salud y nuestras posesiones materiales. Además de nuestros cuerpos, incluye nuestras mentes y espíritus.

Así como a cada uno de nosotros nos han sido dados diferentes dones, cada uno ha recibido diferentes habilidades para poder administrar esos dones. Algunos de nosotros administramos nuestros dones mejores que otros.  Cada uno de nosotros necesita saber cuánto podemos manejar.  Necesitamos reconocer cuando hemos llegado al límite de nuestra capacidad. En lugar de continuar esforzándonos para agradarle a otros, satisfacer nuestros propios deseos o llegar a alcanzar nuestras metas personales, necesitamos escuchar lo que el Señor nos está diciendo. Necesitamos proseguir con sabiduría para disfrutar una vida de bendición.  Nadie puede liberarse de todas las presiones o situaciones, aquellas que nos causan o aumentan el estrés en nuestras vidas. Por esta razón, cada uno de nosotros tiene que ser prudente para identificar y reconocer las presiones que nos afectan más y aprender cómo responder apropiadamente Tenemos que aprender a reconocer nuestros límites y aprender a decir “¡no!” a nosotros mismos y a otras personas.

Ante eso, cuando te sientas como una liga estirada, anudada y a punto de romperse otra vez, respira profundo y recorda que Jesús te ha dado su paz, Él nos dio el poder de estar por encima del estrés. Podemos vivir en el mundo, pero no ser de él, pero si aprendemos a usar el poder del Principie de Paz, escuchar su voz y responder a cada llamado  apacible.  Debemos obedecer con exactitud para poder vivir apaciblemente, feliz, y libre del cansancio y el estrés.


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