A vos te duele cuando te rechazan

Escrito por el 21 marzo, 2021

Dice Dios: “El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me envió”. 

 

Podes escapar de la atadura y el dolor del rechazo y experimentar la libertad de la aceptación de Dios. Ninguno de nosotros experimenta ser aceptado por parte de todo el mundo en su vida, y aunque el rechazo duele, somos capaces de mirarlo de modo realista y no vernos contrariamente afectados por él, pero muchos de nosotros experimentamos un tipo de rechazo que daña nuestra alma. Es un dolor tan profundo que nos rechazamos y no nos gustamos a nosotros mismos.

Creemos que somos personas con fallas si la gente nos rechaza y, por tanto, decidimos erróneamente que no tenemos valor, esa mentalidad es muy dañina para nosotros, porque Dios nos creó para el amor y la aceptación, y ninguna otra cosa nos convencerá nunca. A menos que no los tengamos, los desearemos, y puede que tristemente los busquemos en todos los lugares equivocados.

Es interesante qua muchas de las personas más exitosas del mundo y muchos líderes mundiales sean personas que tienen una raíz de rechazo en su vida, y esto significa que experimentaron sentimientos de rechazo que fueron tan profundos que afectaron a toda su manera de pensar, de sentir y de comportarse durante toda su vida. El rechazo que sienten está en la base de todas sus decisiones, e influencias toda su vida y están tan decididos a demostrar que valen algo, que lo intentan con más fuerza que otros y finalmente tienen éxito, al menos en los negocios, el ministerio o la política.

Ahora bien…, Jesús no disfruto de la aceptación o aprobación de la mayoría de las personas cuando estuvo en la tierra. ¡Él fue despreciado y rechazado por los hombres! Pero sabía que su Padre celestial le amaba, Él sabía quién era, y eso le daba confianza.  Todo lo que Jesús soporto y sufrió fue por nosotros, El experimento rechazo, de modo que cuando nosotros lo enfrentemos, también podamos experimentarlo y no ser dañados por él, o si ya hemos sido dañados, entonces poder recuperarnos por completo. Jesús nunca nos prometió que todo el mundo nos aceptaría y nos aprobaría; de hecho, nos dijo precisamente lo contrario. Él dijo que, si decidimos seguirle, seremos perseguidos por causa de la justicia. Si pasamos por la niñez sin ninguna experiencia traumática de rechazo, bien puede que la experimentemos por parte de amigos y familiares si decidimos seguir plenamente a Jesús.

Todos deberíamos tener un amor saludable y respeto por nosotros mismos, y me gusta la frase: “No te enamores de vos mismo, sino amate a vos mismo“. Si Jesús te amo lo suficiente para morir por vos, nunca deberías menospreciarte o rechazarte a vos mismo/a.

El deseo de Dios es: “…Dar a los afligidos de Sion una corona en vez de ceniza, perfume de alegría en vez de llanto, cantos de alabanza en vez de desesperación. Los llamarán “robles victoriosos”, plantados por el Señor para dar buen fruto”.

Sin embargo, si nos rechazamos a nosotros mismos, nuestros frutos serán temor, depresión, negativismo, falta de autoconfianza, enojo, hostilidad y lastima por uno mismo. Y eso es solo el comienzo de todo el mal fruto que obtendremos. También nos sentiremos confundidos y totalmente desgraciados. Es imposible ser feliz si te aborreces, te desprecias o te rechazas a vos mismo.

A pesar de que muchas personas te amen, si no te amas a vos mismo seguirás sintiéndote sola/o.

Puede que sientas como si siempre hubieras sido infeliz, y simplemente no sabes qué anda mal, hay muchas cosas que pueden abrir la puerta a que un espíritu de rechazo llene nuestra alma y comience a gobernar  tu  vida. Y quiero contarte algunas de las cosas que pueden hacer que una persona se sienta rechazada, escúchalas bien y pregúntate si alguna de ellas se relaciona con vos o con alguien a quien conoces. ¿Qué bien nos hará conocer las raíces del rechazo que sentimos? Nos ayuda porque la verdad nos hace libres. A veces, el solo acto de entender nos ayudara a manejar una cosa con eficacia. “Una madre que pensó en el aborto o lo intento”. “Un niño que nació con el sexo equivocado ante los ojos de sus padres (por ejemplo, ellos querían un niño y nació una niña)”. “Padres defraudados con un hijo que nació con discapacidades físicas o mentales.  “Abuso, incluyendo físico, verbal, sexual, emocional”. “Rechazo en el matrimonio, o un cónyuge infiel”.

¿Te quedaste detenido en el dolor de un acontecimiento al que no podés regresar y cambiar? Si es así, no te quedes ahí, deja que lo que esta atrás permanezca atrás y permití que eso te haga mejor en lugar de amargarte.

Y ese tipo de experiencia que ha condicionado tu personalidad porque ha afectado la forma de verte a vos misma/o y también ha condicionado tu relación con Dios y con otras personas. Es el rechazo que no te permite ver las cosas desde una perspectiva correcta distorsionando tu imagen y las relaciones que tenes con tu entorno.

Sentís rechazo cuando no recibís la aceptación, el reconocimiento, la aprobación o el amor que esperas de personas significativas y ese rechazo puede venir de cualquier persona que tenga autoridad sobre vos o de cualquier persona de quien esperas aceptación y amor. Padre, madre, hermanos, tíos, abuelos, amigos, compañeros de juego, maestros, hombres de Dios, jefe, compañeros de trabajo, novios(as), esposos(as).

El rechazo no está limitado a ningún periodo de tiempo en especial, te puede hacer daño en cualquier edad, ya que podemos recibir rechazo incluso antes de nacer y hasta que morimos estamos expuestos a ser rechazados. Pero la experiencia del rechazo afecta mucho más en los años formativos de nuestra vida, de 0 a 5 años y en la adolescencia época en la cual la aceptación de los amigos es muy significativa para los jóvenes. Ahora bien…, Dios sabe cada cosa acerca de vos y aun así te sigue amando, y eso es increíble. No importa quién te rechace, Dios nunca te rechaza. La biblia dice: “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos”. Y algunos de ustedes todavía pueden estar tratando de ganar la aprobación de sus padres, ya que nunca lo pudieron lograr cuando estaban creciendo. Pero, si tus padres te rechazaron al crecer, no fue tu problema, fue problema de ellos. Los padres que rechazan a sus hijos en realidad están rechazando las creaciones de Dios que cometió un error. Así, que no es tu problema, es problema de ellos y la verdad es que, si no te han aceptado hasta ahora, es probable que nunca lo consigas. Pero no necesitas su aprobación para ser feliz. Tu felicidad no depende de otras personas ya que Dios dice que no importa que, Él se ocupara de vos.

 

 


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