Cada día tenemos muchas oportunidades de quedar molestos, frustrados y ofendidos, tal vez los planes que teníamos para es día no salieron bien o como queríamos o alguien en el trabajo nos trato mal o un trabajo que nos debería haber llevado una hora nos llevo tres.

En fin…, la vida está llena de inconvenientes y siempre habrá interrupciones  y personas difíciles, no podemos controlar todas nuestras circunstancias, pero podemos controlar nuestras reacciones.

Dicen que la vida es un diez por ciento de lo que a uno le sucede y un noventa por ciento de como se responde a ello.

Por eso es bueno poder afrontar cada día de un modo positivo, con esperanza y esperando el favor de Dios; pero al mismo tiempo sé realista, sabiendo que la   mayoría de los días no saldrán exactamente como vos planeabas. Si estas estresado porque no has seguido tu horario, frustrado porque alguien te ofendió o molesto porque tu hijo no se porto como vos querías, estas renunciando a tu empuje o poder..

Es bueno tener planes, pero en la primera parte de cada día debes entregar esos planes a Dios, sabiendo que esto es lo que te gustaría lograr hoy, porque El tiene el control y en definitiva has decidido de antemano que a pesar de lo que te suceda vas a mantener la paz sabiendo que Dios dirige tus pasos y que todas las cosas obran para tu bien.

Pero lamentablemente hay demasiadas personas en estos tiempos que tienen un enfoque equivocado de la vida, ya que piensan que no pueden ser felices a menos que controlen todas sus circunstancias y todo lo que salga  a su encuentro. Pero esa no es la realidad, tenes que llegar al punto en el que puedas decir: “No tengo que salirme con la mía para tener  un buen día, mis planes no tienen que salir bien para que yo sea feliz, todo el mundo no tiene que tratarme correctamente para que la vida sea agradable. Ya Io he decidido: a pesar de lo que suceda o no, mantendré la paz y disfrutaré de este día”

Mira, la sabia palabra de Dios dice que: “nadie te va a quitar la alegría”, que nos quiere decir con esto, que ninguna circunstancia puede quitarte tu paz, una interrupción no puede quitarte tu entusiasmo, vos tenes que entregárselo a Dios. La próxima vez que te veas tentado a estar molesto y frustrado, debes hacerte la siguiente pregunta: ¿Vale la pena renunciar a mi empuje? ¿Vale la pena entregar mi alegría? ¿Vale la pena renunciar a mi paz?

Y…, puede que no obtengas la victoria no porque no puedas, sino porque una y otra vez renuncias a ella, la vida es demasiado corta para estar molesto y ofendido, si vos permitís que tus circunstancias controlen tu alegría, siempre habrá algún motivo para estar desalentado.

Acaso… será ese desaliento por…, ¿Tu economía que no cierra? o tal vez

¿Una enfermedad que te tiene atrapado? o ¿Tu matrimonio que no funciona?

Deja de renunciar a tus fuerzas, Dios sigue estando a tu lado, mientras vos estés conectado a El todo te saldrá bien.

Muchas veces pensamos que los otros deben cambiar pero somos nosotros los que primero debemos hacerlo, ya que no debemos permitir que otras personas nos roben la alegría.

Dios ha expresado que no “nos angustiemos ni nos acobardemos” y fíjate que es una decisión que tenemos que tomar. El no dijo me aseguraré de que tus circunstancias sean perfectas, de ese modo podrás ser feliz. El dijo, en efecto: “Las cosas que te molestan en este momento, no tienen por qué molestarte. Las personas que te ofenden, si no cambian, no tienen por qué molestarte”; si haces algunos ajustes y cambias el enfoque de la vida, podes ser feliz a pesar de esas circunstancias.

Hoy te estoy pidiendo que dejes de permitir que personas negativas, desengaños e inconvenientes te roben tu alegría, tenes que mantenerte firme y sobreponerte  y no dejar que eso te controle, ni que nadie te robe o arruine otro día, eso es lo que significa no renunciar a tu poder, tenes que estar decidido a disfrutar de tu vida.

Cuando permitís que lo que alguien dice o hace te ofenda, estas  permitiendo que esa persona te controle, o cuando decís: “Me haces enfurecer”, lo que realmente estás haciendo es admitir que estas renunciando a tu poder. Mientras la persona sepa que puede apretar un botón y vos responderas de cierta manera, que puede hacer cierto comentario y vos te ofendes, y sepa que si ella está afuera y vos estas adentro, mientras sigas respondiendo de la misma manera, estas dándole a esa persona exactamente lo que ella quiere.

Las personas tienen derecho a decir lo que quieran, a hacer lo que quieran, mientras este dentro de lo legal y tenemos derecho a no sentirnos ofendidos, tenemos derecho a pasarlo por alto, pero cuando nos ofendemos y nos enojamos, cambiamos, lo que una persona diga de vos no define quién sos, su opinión   de vos no determina tu dignidad propia. Deja que eso te resbale, como si pisaras agua con jabón.

Sólo recorda, que Dios obra con su poder, y a veces de una manera tan grande y tan suprema, “mucho más allá de lo que podemos entender”.

Pero, a partir de hoy, en medio de tu debilidad o tu necesidad, debes sentirte seguro que la presencia de Dios habita dentro tuyo, vos caminas, hablas, sonríes, obras con el convencimiento de que vos sos portador del su poder a donde quiera que vayas.

Aunque a veces momentáneamente no lo veas o no lo sientas, vos sos hijo, hija de Dios, y recorda que su poder se manifiesta en tu corazón y surge en la debilidad.

Entonces te pregunto, Pero, ¿Por qué ahora queres renunciar?, ¿Por qué?, ¿Por los comentarios de los demás?, ¿Por qué hay alguien que no quiere que cumplas el propósito para el cual Dios te llamo?, ¿Por qué no te sentís digno de ello?, ¿Por qué no te sentís capaz?, ¿Por qué?

Vos no naciste para renunciar, sino para conquistar y avanzar, no puede ser posible que hoy estés pensando en dar un paso atrás, vos muy bien sabes que no es lo correcto, es mas esa inseguridad y ese sentimiento de incomodidad que hay en tu corazón para tomar esa decisión son la confirmación que no es lo mejor para tu vida.

¡Vamos! No renuncies, no eches a la borda algo que con tanto esfuerzo y dedicación lograste, no entregues lo que un día Dios te entrego a vos, porque una cosa debes de saber y es que ese privilegio de ser hijo/a de Dios no fue dado por un hombre, ese privilegio Dios te lo dio. Por eso debes comprender que no le servís al hombre sino que a Dios, que todo lo que haces es para Él y por eso debes seguir realizando lo que un día Dios te encomendó.

Por favor no renuncies, seguí desarrollando el talento que Dios te otorgo, comentarios negativos siempre habrán, personas que estén en contra de lo que queres hacer para Dios también, pero tu mirada y tus oídos no están en ellos, sino en Dios que te dice en esta hora:

“A partir de hoy vos hablaras por mí, iras a donde yo te mande y dirás lo que yo te diga, No tengas miedo que yo estaré a tu lado para cuidarte”.

Esperalo, es seguro, Dios nunca falla. Vos seguís siendo su hijo amado.