Saber perdonar es ser libre

Escrito por el 1 agosto, 2018

A todos nos suceden cosas injustas, podemos escoger aferrarnos a ese dolor y dejar que destruya nuestra felicidad diaria y envenene nuestro futuro, o bien podemos escoger soltar el dolor y confiar en que Dios nos compense.

Tal vez vos estés pensando que no podes perdonar a quienes te han hecho daño, ya sean amigos, un cónyuge o compañeros de trabajo; pero no tenes que perdonarlos por ellos mismos, sino que los perdonas por vos.

Y cuando perdonamos a otros, eliminamos su capacidad de hacernos daño, el grave error que con tanta frecuencia cometemos es aferrarnos a esa herida. Vamos por ahí amargados y enojados, pero lo único que estamos haciendo es permitir que aquellos que nos hacen daño controlen nuestra vida. El abusador, el bravucón o el crítico no reciben dolor por nuestro enojo y amargura, tan solo envenenamos nuestra propia vida con ello.

Y es seguro que vos conoces a personas que siguen estando furiosas con otras que hace mucho tiempo que fallecieron y ya no están, siguen estando amargadas con sus padres, con un anterior jefe o con una ex conyugue que ya no vive. Ya es bastante malo que alguien te hiciera daño una vez; no permitas que siga haciéndote daño al seguir vos enojado. Y cuando perdonas a alguien, liberas a un prisionero, y ese prisionero no es la persona que te hirió; el prisionero sos vos.

Puede ser que alguien que haya mentido sobre vos, te haya traicionado o te haya tratado mal, pero lo que esa persona hizo no fue suficiente para alejarte de tu destino.

Vos no podes permitir que un divorcio, una traición, o una mala experiencia en la niñez o en la juventud te alejen del increíble futuro que Dios tiene preparado para vos.

Tal vez vos no lo sepas, pero hay historia en la Biblia que son apasionantes y una de ellas es la historia de José, ya que sus hermanos lo traicionaron; le vendieron como  esclavo, El podría haber estado enojado  y permitir que un mal acto, aquella injusticia, robase su destino, pero lo soltó y siguió adelante para reclamar sus recompensas.

No hay modo de saber cuántas personas en tiempos de José fueron alejadas de lo mejor de Dios porque en cambio buscaron venganza.

No permitas que eso te pase a vos, tu destino es demasiado grande para permitir que lo que alguien te hizo evite que sigas adelante.

Mira…, “El perdón no se trata de ser agradable y amable, se trata de soltar para poder reclamar el increíble futuro que te espera”.

Sé que hay razones validas para estar enojado, quizás fuiste maltratado a temprana edad; no fue culpa tuya, vos no tenias control alguno sobre aquello y lo que te hicieron estuvo mal. Perdonar no significa que estés excusando nada ni a nadie; no significa que estés rebajando la ofensa. Y tampoco te estoy diciendo que tengas que ser amigo de alguien que te hizo daño, sencillamente te estoy diciendo que lo sueltes por tu propio bien. Deja de pensar en la ofensa; deja de revivirla en tu memoria; deja de darle tiempo y energía. Tenes un destino que cumplir; tenes una vida feliz que reclamar, ya que cada vez que permitís que ofensas del pasado consuman tus pensamientos, estas reabriendo una vieja herida.

Cuando te aferras a una ofensa, nunca dejas que sane, es como una herida que no se va. Es como si alguna vez te golpeaste el brazo y después alguien se choca contra él, sabes lo que duele, te retiras porque la zona herida es muy sensible; te volves muy protector y te aseguras de que nadie se acerque. Del mismo modo, cuando has sido herido emocionalmente, te transformas en alguien demasiado sensible, y si no permitís que tu herida sane, el menor golpe te hará estar a la defensiva. No podes desarrollar relaciones sanas mientras tus heridas emocionales sigan sin sanar.

Muchas mujeres no confían en ningún hombre porque un hombre les hizo daño, un varón confundido las ofende, y ellas nunca lo han dejado ir ¿Cual es el problema? Siguen estando heridas, están a la defensiva y son desconfiadas, y creen que todos los hombres van a hacerles daño, de modo que no pueden tener relaciones sanas. No solo son las mujeres, desde luego, los hombres también.

Jesús nos dice que: “Fue enviado para proclamar libertad a los cautivos… a poner en libertad a los oprimidos”. Esto nos indica que cuando somos heridos, no somos libres, a todos nos suceden cosas injustas y si vos queres ver que esa herida se va y caminar en la libertad que Dios tiene para vos, tenes que perdonar las ofensas, tenes que soltar lo que alguien te hizo y seguir adelante con tu vida.

No hay nada que le gustaría mas a tu enemigo que permitieses que una cosa mala que sucedió, una persona que te ofendió o una injusticia, arruine el resto de tu vida.

Ponete firme y comenza a decir: “Que tu destino es demasiado estupendo, tu futuro es demasiado brillante, y tu Dios es demasiado grande para permitir que una vieja herida te haga estar amargado y te mantenga atascado donde estas y avanza hacia el brillante futuro que Dios tiene preparado para vos”.

Y tal vez vos cuando eras  una niña/un niño fuiste abusada/o, por tu padre o por algún otro familiar, esto fue muy injusto, pero vos creciste confundida, avergonzada y pensas que la culpa es tuya y no confías en los hombres, porque en tu interior estas amargada y enojada, le guardas rencor y durante todos estos años no le hablaste a tu padre o a ese familiar.  Lo odias y cada vez que pensas en él, te enojas y te amargas. Pero hoy es el día, si.., si.., escuchaste bien, es por eso que te estoy hablando sobre el perdón y quiero decirte que ninguna herida u ofensa debería alejarte de tu destino porque, cuando perdonas, eso te libra para seguir adelante.

Sé que es muy difícil tomar esa decisión, tal vez vuelvan a tu mente momentos que fueron y son dolorosos, pero si logras perdonar serás muy exitosa, te puedo asegurar que la vida para vos será lo mejor que vos puedas imaginar. Porque cuando vos soltas esa herida,  Dios saldara las cuentas, no permitas que la persona que te ofendió te mantenga en la cárcel, comenza a ser libre, ya que si soltas las ofensas, entonces Dios hará por vos lo que hizo por José, El tomara lo que tenia intención de hacerte daño y lo usara para tu ventaja y lo que te sucedió puede que fuese doloroso, pero no desperdicies tu dolor, Dios usara ese dolor para elevarte, ya que Dios solucionara los casos de su pueblo.

Puede que necesites que se ajusten algunas de tus cuentas, quizás alguien te robo la niñez, o alguien se fue y te abandono con un puñado de hijos a los que criar, o alguien te engaño en un trato de negocios y perdiste mucho dinero.

Y sé que podrías fácilmente vivir enojado y con rencor; en cambio, recibí el aliento de Dios, El un Dios de justicia, conoce a cada persona que te hizo daño y te dejo solo y temeroso. Puede que nadie más lo viese, pero El lo vio y supo que no estuvo bien, y hoy te dice: “Estoy saldando tus cuentas mas. Estoy corrigiendo tus ofensas. Te devolveré no solo lo que mereces sino el doble”

Si alguien mintió sobre vos, e intento hacer que te vieras mal, soltalo y el doble llegara a tu camino.

¿A quiénes te ofendieron? Perdónalos y llegara el doble a tu camino.

¿A ese socio que te engaño? Sobreponte al resentimiento y llegara el doble.

¿Ese conyugue que te fue infiel? Perdona y verás el doble de felicidad, el doble de paz y el doble de satisfacción. Dios nunca te va a dejar siendo el mismo Puede que te sientas culpable por algo que no fue culpa tuya, o quizás alguien te trato mal y te culpaste a vos mismo, y si alguien abuso o se aprovecho de vos, no hay razón alguna para sentirte avergonzado, No te sientas culpable. Mantene tu cabeza alta, vos sos hija/o de Dios.

Si estas en una situación en la que alguien te esta ofendiendo o te ha ofendido, no te deprimas, no tires la toalla y pienses que la vida ha terminado, seguí creyendo porque llega el día de tu recompensa.

Si tu esposo hizo las valijas y se fue con otra mujer, no tenes que sentirte  avergonzada, no creas en esas voces que te dicen que no sos lo bastante buena, o que no sos lo bastante atractiva, todo eso son mentiras. No hay nada de malo en vos, tal vez hay algo malo en él. Vos no tenes un problema; él sí, y si él te hizo daño, también le hará daño a la siguiente mujer. Vos seguí con tu cabeza bien alta, sabiendo que Dios traerá justicia a tu vida, El solucionara tu caso, porque El es un Dios de justicia.

Y te ayudara a perdonar si entendes que las personas que te ofendieron tienen problemas, aquellas personas que están heridas hieren a otras y cuando alguien se la agarra con vos o te trata injustamente, es porque tiene sus propios problemas no resueltos, ya que no hay excusa alguna para la ofensa, y quiero decirte que esa persona es parte de una cadena que tiene que ser rota y alguien le hizo daño a él o ella, y a su vez ellos te hicieron daño a vos.

Pero si vos adoptas un enfoque en el que te dispones a perdonar los errores ajenos le decís a Dios: “Sé que lo que hicieron estuvo mal, me ofendieron y eso no fue justo, pero Dios, no busco venganza, solo te pido que los sanes y que les des lo que necesitan”.

Cuando vos podes pedir por tus enemigos e incluso bendecir a quienes te han ofendido, Dios saldara tus cuentas,  Dios es un Dios de justicia, y no sé cuánto tiempo llevara, pero Dios ha prometido que El arreglara las ofensas y te devolverá lo que el enemigo te haya robado.

Ante esto el tomar la poderosa decisión de perdonar es un momento de declararte libre, en que retomamos el control de nuestra propia vida y emociones. No tenemos que eximir el comportamiento del otro, ni siquiera estar de acuerdo con sus puntos de vista y elecciones. Podemos alejarnos de una persona, mudarnos, divorciarnos y aún perder todo contacto, pero nunca seremos realmente libres del dolor hasta que hallemos la manera de perdonar a aquella persona. Nunca podremos trascender las circunstancias que nos causaron tanto dolor y agonía hasta que verdaderamente perdonemos a nuestro agresor.

Puede que digas que quienes te han ofendido no merecen ser perdonados. Quizá no, pero vos si. Si no les perdonas, Dios no puede perdonarte a vos.

¿Por qué no soltas el equipaje? ¿Por qué no marcas algunas cuentas como pagadas?

Tenes que perdonar para poder ser libre para vivir cada día con felicidad en tu corazón y si soltas las ofensas y el dolor y entras en la lista de Dios, Dios solucionara tu caso. El arreglara tus ofensas. El traerá justicia a tu vida. Vos obtendrás lo que mereces, y Dios te pagara el doble de felicidad, el doble de paz, el doble de favor y el doble de victoria.

 

 

 

 

 


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