En muchas oportunidades pensamos que Dios está enojado con nosotros y esto reside en miedo a que no hemos cumplido tal como se esperaba, lo que quiere decir esto, es que no obtuvimos un sobresaliente en nuestro examen no llegamos a nuestra meta, perdimos los nervios, y  ahora estamos decepcionados con nosotros mismos, y estamos  seguros de que también Dios está decepcionado.

Y la gran verdad es que Dios ya sabía que no cumpliríamos como  se esperaba cuando decidió amarnos ya que a Dios nunca lo agarran por sorpresa nuestros fracasos, ya que es como si estuviéramos en una cinta  de caminar de que si cumplimos y aceptamos, pues inevitablemente sufriremos una decepción con nosotros  mismos y un miedo no muy sano a que sea más que probable  que Dios está enojado, pero Dios no nos ha pedido que cumplamos, El nos pide que creamos.

Nuestra primera meta es desarrollar una relación con  Dios basada en su amor por nosotros y en el nuestro por El, y cuando nuestra relación con Dios es un sólido fundamento  en nuestras vidas, podemos pasar a hacer buenas obras que  sean guiadas por Dios, pero lo haremos por deseo y  no por temor. Y vamos a ser libres para hacer lo mejor que podamos y no llegar a estresarnos por nuestras imperfecciones.

Ante esto, te invito a que no debes levantarte de la cama cada día y querer intentar  cumplir para Dios y para las personas a fin de obtener su  aprobación, su aplauso y su aceptación; debes tener la  meta de amar a Dios y a las personas, y hacer todo lo que podes por ninguna otra razón, excepto que amamos a Dios y  queremos sinceramente hacer las cosas correctas.

Llego el momento de que seas libre de la trampa de hacer lo correcto para ser recompensado, y aprender a hacer lo correcto porque es correcto. Dios si te recompensa, pero tu motivo para servirle debe ser el amor, y solamente el amor. No  podes responder a Dios con amor hasta que estés totalmente convencido/da de que El te ama incondicionalmente.

Dice su palabra que: “Nosotros amamos a nuestros hermanos porque Dios nos amó primero”. (1 Juan 4:19)

Mira, Dios no es como el director técnico de un equipo de futbol que está decepcionado con nosotros cuando fallamos en el último penal y  hacemos que el equipo pierda el partido. Y… ¿sabes por qué? Porque Dios ya sabía que fallaríamos antes de dejarnos salir a jugar el partido.

La Biblia  nos muestra que Dios conoce nuestros fallos y aun así nos  ama, la belleza de la gracia es que “Dios es muy compasivo, y su amor por nosotros es inmenso. Por eso, aunque estábamos muertos por culpa de nuestros pecados, él nos dio vida cuando resucitó a Cristo. Nos hemos salvado gracias al amor de Dios, aunque no lo merecíamos”. (Efesios 2: 4-5)

Dios ya nos ha aceptado; por tanto, no tenemos que intentar cumplir con el fin de ganar el ser aceptado por El; ya que su palabra nos dice que Dios perdona nuestras fallas y aun así nos ama, y nos ve aceptables por medio de Jesucristo. Cuando Dios mira a cualquiera  que haya aceptado a Jesús como Salvador y Señor, ve la perfección de Jesús y no la imperfección del individuo. Cuando  hemos recibido a Jesús como nuestro Salvador, lo único que  importa es quiénes somos en Cristo, y no nuestro registro de  lo que hemos rendido. Por nosotros mismos, no somos nada y no podemos hacer nada perfectamente correcto, pero en virtud de  estar en Cristo, por fe podemos hacer cualquier cosa que Dios  quiera que hagamos y hacerlo según la satisfacción de Él. Dios no requiere nuestra perfección. . . El requiere nuestra fe.

Por eso te hablaba de la “cinta de caminar”, ya que es necesario que nos bajemos de ella, ¿Por qué? Yo te pregunto: ¿Es tu mentalidad: debo, debo,  así que a trabajar voy? Y quizás es la tuya y ha sido por años o sea que cada día cuando te levantas, sentís que tenes que pagar por todos tus  pecados y errores del día anterior, y por eso haces un plan con respecto a  lo buena que serás, esperando ganarte tu camino de regreso  al favor y el agrado de Dios, y tal vez asistís en forma regular a una iglesia que te enseña que la salvación es  por gracia y no por obras y lamentablemente vos decís que lo crees, pero no lo aplicas a tu vida.

A pesar que haces algunas cosas correctamente cada día, también haces muchas cosas mal que ensombrecen lo poco que  haces bien, y por eso nunca avanzas. Al día siguiente seguís teniendo una deuda por el día anterior, y al final de cada día te sentís agotada espiritualmente, físicamente y emocionalmente por tratar de agradar a Dios; y eso te hace estar malhumorada y no es muy agradable estar cerca de ti.

¿Qué es lo que te está pasando? Que aun no tenes revelación de lo que Jesús dijo en su palabra: “Ustedes viven siempre angustiados; siempre preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar”. (Mateo 11:28)

Que te está diciendo acá Jesús: “No sigas como si estuvieras arriba de una cinta de caminar y veni a mí. Confía en mi amor por vos, y debes estar segura de que no sos aceptada debido a lo que puedes hacer, sino debido a lo que yo he hecho por vos. Da un suspiro de alivio y no estés estresada por tus fallas”

Si hicieras una lista de todo lo que anda mal en vos, ¿qué largo tendría esta lista? Puedo asegurarte que incluso si escribís todo lo que se te ocurriera, e incluso si pidieras a familiares y  amigos que añadieran otras cosas, le seguirá faltando muchas. Dios las conoce todas, y su deseo es que dejes de contar. Supone, que llegas con una herramienta para cortar y cortaras una vez el cable eléctrico que llega hasta nuestra casa, nos quedaríamos sin electricidad y si lo cortáramos diez  veces, estaríamos igual sin electricidad. Entonces…, ya sea que peques con  frecuencia o en contadas ocasiones, seguís teniendo cortada la línea de poder entre vos y Dios, y lo único que  necesitas es restaurarla y si incluso crees que sos  mejor que alguna otra persona que conoces, eso no importa, porque  Dios no está contando. Según la palabra de Dios, si dependemos de la ley para justificarnos y somos culpables de una  cosa, entonces somos culpables de todas. Afortunadamente,  El nos ofrece una oportunidad de vivir bajo la gracia y no  bajo la ley. (Santiago 2:10)

Pero hay una buena noticia para vos, que es que no tengas que agotarte diariamente intentando manifestar una actuación perfecta de modo que Dios pueda amarte. El te ama de todos modos, así que hace todo lo que puedas con un corazón de amor por Dios y confía en su misericordia en tus fracasos.