¿Cómo podes tener éxito en ser vos mismo, si todavía no te conoces a vos mismo? A veces la vida es como un laberinto y es fácil que te halles perdido, todos parecen esperar algo diferente de vos, estas presionada/do de todas las direcciones para mantener felices a otros y atender sus necesidades.

Tal vez en tu vida, durante años trataste de ser tantas cosas que  vos no  querías, y que te encontraste totalmente confundida/do, y con el tiempo tomaste conciencia de que no sabias como se esperaba que vos fueras, ya que en el proceso de tratar de responder a  todas las demandas ubicadas de otros que vos pusiste encima de ti, perdiste tu persona o sea que tuviste que salir de esa calesita que daba vueltas y vueltas y debiste responderte a vos misma algunas cuestiones como: ¿Para quién estoy viviendo? ¿Por qué estoy hacienda todas esas cosas? ¿Me he convertido en una persona tolerante? ¿Estoy  haciendo realmente la voluntad de Dios para mi vida? ¿Qué es  lo que quiero hacer con mi vida?

Y si vos te has sentido así, y sabiendo que el ser tranquilo, estable y  libre de ansiedades y preocupaciones.  Y si vos creías que esta es la correcta manera de ser, tal vez porque vos sos impetuosa, tomas decisiones rápidas, tu ánimo no es tan estable y te preocupas cuando hay  problemas.  Hoy vos sentís la presión de ser como tus amigos y pares, si cuando vos estas cerca de ellos y son buenos, vos sos buena, si son alegres, vos sos alegre, sentís la presión de ser como tu amiga. En definitiva y para simplificar pareces ser todo lo que vos no sos, de modo que tratas de ser  como ella.  En realidad,  vos estas tratando de ser como tantas personas  a la vez que te perdiste. ¿Te has perdido vos a si misma? ¿Esta frustrado por tratar de complacer todas las demandas de otras personas mientras vos misma/o te sentís insatisfecho? Si es así, vos debes detenerte y tomar la determinación de encontrarte a vos mismo y  luego a tener éxito en aceptarte a vos mismo, y si vos pretendes tener la estrategia del mundo, vas a tener algo gritándote desde cada costado.  Por ejemplo, tu mama puede querer que vos seas amable, gentil y amorosa. Tu padre puede querer que vos seas fuerte, confiada y decidida. Tu mama puede querer que vos la visites con mayor frecuencia. Tu padre puede querer que vos pases más tiempo compartiendo con él. Tus amigos pueden querer  que vos continúes tus estudios. Tu doctor o tu profesor del gimnasio pueden querer que te ejercites tres veces por semana. Tu conyugue puede querer que estés más disponible y tus hijos pueden  necesitar que vos participes mas en sus actividades escolares.  Tu jefe puede querer que vos trabajes tiempo extra, tu iglesia  puede necesitar que vos seas ujier y ayudes en eventos, el director musical puede insistir en que vos cantes en el coro y  tus vecinos pueden necesitar que cortes el césped con mayor  frecuencia. Como vez te tiran de todos los costados.  ¿Vos has sentido alguna vez que no podes ser lo que todo el mundo quiere que seas? ¿Alguna vez has sabido muy dentro tuyo que en realidad vos necesitas decirle “no” a una cantidad de  personas, pero el temor a desagradarles ha hecho que tus labios digan “Lo intentaré” mientras tu corazón gritaba: “No puedo hacerlo”?

Las personas inseguras dicen “si” cuando en realidad quieren decir “no”, pues quienes tienen éxito en ser ellos mismos no permiten que otros los controlen, porque son guiados por sus corazones,  no por el temor a desagradar a otros o ser rechazado por ellos.

No podemos enojarnos con las personas porque pongan demandas sobre nosotros, ya que es responsabilidad nuestra ordenar nuestras vidas. Necesitamos conocer nuestra identidad, nuestra dirección y nuestro llamado: la voluntad de Dios para nosotros, debemos tomar las decisiones que nos mantendrán avanzando hacia nuestras metas. Debemos ser personas enfocadas en propósitos.

A vos no te ha pasado haberte sentido intensamente presionada cuando  las personas te piden hacer algo que realmente no podes hacer y pensas que ellos te están presionando, pero en realidad son tus propios temores e inseguridades los que generan esa presión.

Por cierto, hay veces en la vida en que todos hacemos cosas que preferiríamos no hacer, hacemos cosas por otros porque los amamos y debemos hacerlas, pero al hacer eso, estamos siendo guiados por Dios para caminar en amor y hacer  un sacrificio para el beneficio o bienestar de alguien. Esto es enteramente diferente de ser controlado y manipulado por las demandas y expectativas de otras personas.

Su palabra dice: “El brillo del sol es diferente del brillo de la luna y del brillo de las estrellas; y aun entre las estrellas, el brillo de una es diferente del de otra”.

Todos somos diferentes, como el sol, la luna y las estrellas,  Dios nos ha creado para ser diferentes uno de otro, y lo ha  hecho con propósito, cada uno de nosotros satisface una necesidad, y todos somos parte del supremo plan de Dios. Cuando  luchamos por ser como otros, no solo nos perdemos a nosotros mismos, sino que también entristecemos al espíritu de Dios, ya que El quiere que nos ajustemos a su plan, no que nos siéntamos  presionados tratando de ajustarnos a los planes de algún otro.  Ser diferente es bueno; está muy bien ser diferente.  Todos hemos nacido con diferentes temperamentos, diferentes rasgos físicos, diferentes huellas digitales, diferentes  dones y talentos, etc. Nuestra meta debe ser encontrar lo que debemos ser individualmente, y luego tenor éxito siéndolo.

Su palabra nos enseña que debemos entregarnos a nuestro  clon, en otras palabras, que debemos encontrar en qué somos  buenos y dedicarnos de todo corazón a hacerlo.

Todos tenemos limitaciones y debemos aceptarlas, eso no es malo, simplemente es un hecho, es maravilloso ser libre para  ser diferente, no sentir que algo está mal en nosotros porque somos diferentes.  Debemos estar libres para amarnos y aceptarnos a nosotros  mismos y unos a otros sin sentir presión para compararnos o competir, las personas seguras que saben que Dios las ama y que tiene un plan para ellas no se sienten amenazadas por las capacidades de otras; disfrutan de lo que otras personas pueden  hacer, y disfrutan de lo que ellos pueden hacer.

El apóstol Pablo nos dice: “No seamos orgullosos, ni provoquemos el enojo y la envidia de los demás, creyendo que somos mejores que ellos”.

Y en el capitulo siguiente, continua diciendo: “Cada uno debe examinar su propia conducta. Si es buena, podrá sentirse satisfecho de sus acciones, pero no debe compararse con los demás”.

Mira, La comparación y la competencia son dos cosas que más vemos en la sociedad, pero no es de Dios, el sistema de nuestra sociedad las demanda, pero el sistema de Dios las  condena.

Cuando te presentes ante Dios, El no te preguntara por qué no fuiste como aquella persona o como aquella otra, ni la esposa/so de tu amigo/amiga. No, no…, quiero oírlo decir: “Muy bien, siervo bueno y honrado; ya que has sido fiel en lo poco, yo te confiaré mucho más. Ven a compartir la alegría de tu Dios”.