No te des por vencido

Escrito por el 15 agosto, 2018

Qué bueno poder comenzar este programa de forma diferente hablando de esa otra realidad diferente que va a llevar a tu vida al éxito, y el querer comenzar de esta forma es para decirte que emocionante es poder hablarte de la fe para que puedas entrar en la vida de los demás, animándolos cuando estén desanimados, para así poder originar la germinación de las semillas de grandeza que Dios puso dentro de ellos, para asegurarles que tus mejores momentos están por venir.

Por eso cuando comenzas a desarrollar esa fe es la que te va a llevar a inspirarte y ampliar tu visión o sueño, de manera que encuentres el valor de superar cualquier obstáculo y así lograr tus sueños, se acerca para vos una nueva época, en la que el favor de Dios va aumentar en tu vida, que nada te va a negar por aquellos que caminan por la senda recta nada malo tendrán.

Cuando tenes un corazón para agradar a Dios, comenzas a vivir una vida de excelencia e integridad y vas a ser lo mejor de lo que podés ser día tras día, viviendo con el propósito y el deseo de ayudar a los demás, la promesa de Dios es que El no te negara lo que necesitas para convertirte en lo que tiene preparado para vos, para tu vida.

Dios quiere animarte a tener una nueva vida en tus sueños, quiere animarte a una nueva esperanza en tu corazón; tal vez estés a punto de renunciar a un matrimonio, o de perder las esperanzas con un hijo con problemas, o de darte por vencido/a con una meta de toda tu vida, pero Dios quiere que resistas, te dice que si encontras un nuevo entusiasmo, si adoptas una nueva actitud y si te esforzas por seguir adelante, llegaras a la recta final, y podrás ver que El comienza a hacer cosas maravillosas en tu vida.

Comenza a borrar los mensajes negativos de tu mente, deja de decirte: “Nunca voy a volver a recuperarme financieramente”, “Nunca podre romper este hábito”, “Nunca podre conseguir un trabajo mejor”.

En lugar de esto, debes decir: Estoy más cerca de lo que creo, puedo educar este hijo, puedo superar esta enfermedad, puedo hacer que este negocio de resultado, se que podre encontrar un nuevo trabajo.

Si por la noche lloras, por la mañana habrá gritos de alegría, debes levantarte cada día convencido/a de que este puede ser el día en el que encontras la oportunidad que necesitas, que este puede ser el día en el que veas un verdadero cambio en tu salud, que este puede ser el día en que tu hijo vuelva a casa, que este puede ser el día en el que encuentres al hombre o la mujer de tus sueños.

Es por eso que deberíamos ser prisioneros de la esperanza, es fácil darse por vencido, es fácil desanimarse; pero Dios nos quiere llenos de esperanza, tan llenos de expectativa que simplemente no podemos dejar de creer en que va a ocurrirnos lo mejor.

Cuando uno está prisionero de algo es como si estuviera encadenado a eso, no podés zafar, conozco personas que son prisioneros del miedo, prisioneras de la preocupación y las he oído decir “Nunca me sucede nada nuevo”, “Nada ha cambiado y ya paso mucho tiempo”

Viven encadenadas a la desesperación y al desánimo y es necesario que rompan esas cadenas, tenes que salir de esa prisión, no importa cuánto tiempo te puede llevar, no importa que tan imposible parezca tu actitud no debe ser negativa, ya que puede que demore mucho tiempo, pero debes comprender que esto también pasara. Tal vez sea difícil, pero tenes que saber que todo esto significa que te estás acercando a la victoria.

Cuenta una historia sobre un buscador de tesoros de barcos hundidos, que su lema era “Hoy es el día”, porque cada día durante muchos años él enviaba a sus buzos con estas alentadoras palabras, en busca de tesoros escondidos en el fondo del mar de algún barco español o algún barco pirata. Con frecuencia este hombre tenía que pagar a sus hombres con promesas, mientras esquivaba a los cobradores.

Sin embargo, este hombre nunca se dio por vencido, se negaba a abandonar su sueño, a rendirse ante las críticas y ante quienes dudaban de él. Seguía diciendo día tras día que ese sería el día, hasta que cierto mañana su hijo y otro buzo encontraron las primeras monedas y los primeros lingotes de oro y plata del naufragio de un galeón español. Y sabes una cosa, casi treinta años después, los buzos seguían sacando tesoros de aquel lugar.

Y como este buscador de tesoros quiero decirte a vos, que es hoy el día en que lograras tu meta, el día en que encontraras, el trabajo con el que siempre has soñado, el día que te enamoraras, el día que recuperaras tu salud.

Estas más cerca de lo que vos crees a una vida mejor, a una relación más satisfactoria, a un estado físico más saludable, te esperan las recompensas si sabes mantener tu fe.

No permitas que quienes dudan arruinen tu espíritu optimista, si alguien te dice, ¿Qué pasa con vos?, ¿Por qué crees que todo te va a salir bien?, ¿Realmente crees que siempre vas a tener éxito?

Limítate a responder a quienes duden de vos, no que no crean que va suceder, sino que ¡SE QUE VA A SUCEDER! Porque soy un prisionero de la esperanza, no puedo escapar de ella, es que simplemente no puedo obligarme a adoptar una actitud negativa, no puedo obligarme a quejarme ya que la esperanza alimenta mi fe y eleva mi pensamiento.

Tal vez no creas nada de esto como algo natural, tal vez no te parezca que pueda ocurrir. Pero no importa, ya que nosotros avanzamos por la fe, no por lo que vemos, y esto significa que no tenemos que verlo para creerlo, es justamente lo contrario, si lo creemos, entonces lo veremos.

Debes tomar tus sueños y promesas, aquellas que Dios ha puesto en tu corazón y repetí cada día que van a convertirse en realidad. Simplemente podes decir algo como, “Dios, quiero agradecerte el que ya casi llegara mi día de pago, has dicho que no me negaras nada bueno porque he avanzado por el camino recto. Y creo que incluso ahora, estas disponiendo las cosas a mi favor”.

¿Sos prisionero del miedo? ¿De la preocupación? ¿De la autocompasión? ¿De la negatividad?

Comenza a romper esas cadenas y convertite en un prisionero de la esperanza, cree en que Él se está ocupando de tu vida, inclusive ahora.

Ha puesto sueños y deseos en tu corazón, todos tenemos metas que queremos lograr y situaciones que creemos que podemos cambiar. Pero, con frecuencia, cuando esto toma demasiado tiempo y las cosas no funcionan, es fácil perder el entusiasmo.

Y es ahí cuando los pensamientos negativos comienzan a aflorar, a hacerse sentir:

“Nunca cambiaras, Nunca mejoraras, Nunca saldaras tus deudas, Ese hijo nunca se corregirá”.

Si prestas atención a esos pensamientos negativos es probable que te desanimes y que renuncies a tus sueños, muchas veces nos perdemos de lo mejor de Dios porque nos damos por vencidos demasiado pronto, no nos damos cuenta de lo cerca que estamos de triunfar.

Por eso aférrate a tu fe, unos cuantos días más de creer, unas cuantas semanas más de hacer lo correcto u otros pocos meses de mantener la fe y veras que esa promesa se hará realidad.

Y es justo ahora que estas tan cerca de ver el cambio de esa situación, de ver que las respuestas por las que has estado pidiendo están a la vuelta de la esquina, por eso mismo no podés darte el lujo de desanimarte, no podés darte el lujo de rendirte ahora.

Tene en cuenta que no debemos perder la confianza porque esta te  será generosamente retribuida, esto nos está diciendo que si permanecemos en la fe, si no dejamos de creer, si no dejamos de esperar, si no dejamos de hacer lo correcto, Dios nos promete que habrá una recompensa.

Cuando vos sientas la tentación de desanimarte y cuando las cosas no estén saliendo como lo esperas, debes decirte continuamente, “Esto puede ser difícil. Puede tomar mucho tiempo. Pero sé que Dios es un Dios fiel. Y voy a creer sabiendo que mi día de recompensa está por llegar”.

En cierta oportunidad leí una historia sobre un ejecutivo que tenía un cuadro en su oficina que tenía un bote encallado en la arena de la playa lejos de la marea que lo podría llevar al mar, pero era demasiado grande y pesado como para moverlo, simplemente estaba allí, encallado en la arena. En la parte inferior de la imagen había una leyenda que decía: “la marea siempre regresa” … Con esta leyenda la imagen cobraba un nuevo sentido: cuando regresara la marea, ese bote encallado encontraría de nuevo su propósito y volvería a donde se suponía que debía estar.

El ejecutivo de esa oficina una vez había tenido una enorme decepción, y pensó que nunca más volvería a sentirse alegre, luego vio ese cuadro y lo compro por unos pocos pesos y desde ese momento cada vez que lo miraba se decía: “La marea regresara”, y esa imagen avivaba la fe en su corazón, la leyenda le dio la esperanza de que las cosas cambiarían a su favor.

Y es posible que vos te encuentres en una situación similar, estancado, encallado, después de perder tu propósito, tal vez las cosas no te están saliendo bien, y has perdido tu energía y tu entusiasmo. Y como aquel ejecutivo de la historia, presta atención a estas palabras, “la marea regresara”.

Si vos escuchas esto te puedo asegurar que Dios está infundiendo nueva vida a tus sueños, está volviendo a inflar tus velas, no estás destinado simplemente a soportar la vida, que te las arregles escasamente para seguir adelante, no es aceptable, estas destinado para ser exitoso, para lograr la victoria.

Repetite cada día: “la marea regresara”, ¡hoy es el día!, ¡estoy más cerca de lo que creo!

Tene la firme convicción de que tendrás un gran año, que no hay obstáculo demasiado grande para vos, que ningún enemigo será demasiado fuerte.

Hasta es posible qu en este momento no veas que viene días mejores, pero no gastes energía preocupándote por eso, conéctate a la mayor fuente de energía y utilízala para creer en lo mejor.

Dios te ha guiado por momentos difíciles en el pasado y te llevara al futuro, rodéate de personas de fe, que te hablen de triunfo, practica la disciplina y el control de tus pensamientos, decidite a optar cada día por la fe y no por el miedo.

Por eso Dios te promete que tu día de recompensa, tu día de pago, está por llegar, si aprendes a ser prisionero de la esperanza y a levantarte cada día esperando el favor de Dios, veras que Dios hace cosas sorprendentes. Superaras todos los obstáculos, derrotaras a todos los enemigos. Y creo y sé que veras que todos los sueños, todas las promesas que Dios ha puesto en tu corazón, se harán realidad.

 

 

 


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