Mantene viva tu pasión por la vida

Escrito por el 13 diciembre, 2017

Si queres llegar a ser distinto, es necesario que aprecies las cosas buenas que Dios ha hecho por vos, mucha gente ha perdido su pasión por la vida, han perdido el entusiasmo. En algún momento estaban emocionados con sus sueños, se levantaban cada día con propósito y con pasión.

Pero ahora, a causa del tiempo que paso, a causa del desánimo y las presiones de la vida, ya no sienten el mismo entusiasmo.  Han perdido el fuego.

En algún punto quizás estuviste animada por la persona con quien te casaste, estabas enamorada y apasionada, pero ahora la relación se enfrió, y estas solo cumpliendo con la rutina de la vida, levantándote, yendo a trabajar, volviendo a casa. Sin embargo, Dios no quiere que vivamos así. Tenemos que levantarnos cada día con entusiasmo, emocionados ante un nuevo día. Agradeciendo que estamos vivos y que hay oportunidades que nos esperan, por las personas que hay en nuestras vidas.

Si entendemos que la mayor parte de la vida tiene que ver con la rutina, todo podría estancarse si lo permitimos, podes tener el trabajo más emocionante y aburrirte al hacerlo, podes estar casada con un hombre cariñoso y bueno, pero si no alimentas esa relación y pones algo en ella, con el tiempo se estancara también. Tenemos que esforzarnos para que todo siga fresco, porque eso no sucede automáticamente.

Tenemos que animarnos cada día, en un pasaje que se refiere a Timoteo y que dice: “Aviva tu llama, no dejes que se apague tu fuego. Manténe tu entusiasmo por la vida, por tus sueños”

Quizás en este momento te cueste sentir ánimo por tu vida, pero no dejes que muera tu esperanza, posiblemente tu fuego apenas sobreviva como una pequeña chispa, estas a punto de renunciar a tus sueños o quizá en aquella relación ya no sentís entusiasmo.

Sin embargo, la buena noticia es que el fuego todavía está allí y si solo avivas la llama podrá volver a encenderse la pasión y esto significa que, en lugar de arrastrarte, encontrando razones para ser infeliz, tendrás que cambiar tu enfoque y dejar de ver todo lo que está mal en tu vida y empeza a agradecer lo que esté bien. Tu actitud debe ser: “No voy a vivir deprimida, derrotada. Mis sueños quizás no se hayan concretado todavía y puede ser que haya obstáculos en mi camino, pero sé que Dios está al control. Sé que tiene reservadas grandes cosas para mí, así que todos los días voy a despertar sintiendo entusiasmo por mi vida”. 

Deja de ver todo lo que esté mal en tu vida y empeza a agradecer lo que esté bien, tal vez no todo sea perfecto en tu vida, pero si no aprendes a ser feliz con lo que tenes jamás llegaras a tener más. Tal vez no tengas el empleo perfecto, pero podés agradecer a Dios que tenes trabajo. Hay gente que querría tener lo que vos tenes, aviva tu llama y anda a trabajar con nuevo entusiasmo. No te arrastres, con cara larga, desperdiciando la mitad del día jugando en Internet.

Dale a tu empleador tu mejor esfuerzo, trabaja con todo tu corazón, dando lo mejor de vos, mantene tu pasión y quizás todos los demás reduzcan la marcha y tengan una actitud amarga. Pero vos no sos como todos los demás; sos hijo o hija de Dios. No seas parte del problema, sino parte de la solución.

El entusiasmo es contagioso, si entras en tu lugar de trabajo con una sonrisa, lleno de vida, de alegría, de victoria, pronto contagiarás a los demás y el lugar llegara a un nuevo nivel gracias a vos.

La palabra de Dios, dice: “En lo que requiere diligencia, no seas perezoso” Y te pregunto: ¿Te levantas cada mañana sintiendo pasión por tus sueños? ¿Estás agradecido por el hogar donde vivís?

“Ay, vivo en un apartamento pequeño”, me podrás decir, “No me gusta, quiero una casa mas grande”

Si lo pensaste, no digas eso, tenes que aprender a vivir feliz allí donde estés, es importante saber que deshonramos a Dios cuando nos quejamos y pensamos siempre en todo lo malo que hay en nuestras vidas. Es posible que no estés en la casa de tus sueños, pero al menos agradece a Dios que tenes techo; no vivís en la calle, expuesto al frio y la lluvia.

“Mi esposo y yo no tenemos nada en común. No nos llevamos bien ya”.  Bueno, tal vez no sea el esposo perfecto, pero puedes agradecer a Dios que al menos tenes a quien amar. ¿Sabes cuanta gente vive en soledad? Lo creas o no, a alguna otra mujer le encantaría tener a tu marido, por eso, agradece a Dios por ese hombre. Si eres hombre, agradece a Dios por tu esposa.

Necesitamos reconocer que cada día es un regalo de Dios, pensa…, ¡Que trágico es vivir tan solo un día con mentalidad de derrota, enfrascados en lo negativo!

La verdad es que tendremos obstáculos y desafíos por vencer, pero nuestra actitud tiene que ser: “Gracias Dios porque estoy vivo, vivo en un lindo país, tengo familia y oportunidades, asi que voy a aprovechar el día al máximo y lo disfrutaré”.

Y ante esta frase, sé que me podrás decir, “Luis, lo haría, pero acabo de enterarme de que la semana que viene trabajo más horas, tengo que salir de viaje por mi trabajo, tengo que cuidar a estos chicos todo el día”.

Y si esa es tu reacción, te equivocas. No tenes que hacer nada; tenes la oportunidad de hacerlo, Dios es quien te da aliento y no podrías trabajar hasta tarde la semana que viene si Dios no te hubiera abierto la puerta de la oportunidad. Tenes que cambiar tu perspectiva, no hagas las cosas por obligación porque tengas que hacerlas, hacelo con una actitud de gratitud.

Mira, la palabra de Dios dice que: “Si ustedes quieren obedecerme, comerán lo mejor de la tierra;” Y es bueno ser obediente, es mejor que no serlo, pero si vos en realidad queres tener lo mejor de Dios que tiene reservado para vos, tenes que ser más obediente tenes que estar dispuesto y querer hacerlo y con la actitud correcta.

Por ejemplo, es bueno dar porque haya que hacerlo, pero es mejor dar porque uno quiere. Es bueno ir a trabajar para que te paguen, pero es mejor ir a trabajar porque sos una bendición para alguien, o es bueno seguir casado porque es lo correcto. La gente podría mirarte mal si no lo hicieras. Pero mejor es seguir casado y tratar bien a tu esposa o esposo, con respeto y honor y ayudándose mutuamente a llegar más alto. Eso es obedecer y estar dispuesto.

Cuando haces lo correcto por el motivo correcto, no hay límite para lo que Dios hará en tu vida, ya que es más importante que vayamos más allá de la sola obediencia. Es fácil obedecer, cualquiera puede hacerlo, pero para llegar a ser lo mejor de vos, tenes que dar un paso más allá y decidir qué vas a hacer los correcto con una buena actitud.

Dios nos dice: “Pone la mirada en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. Creo que las cosas de arriba son las cosas positivas, así que lo primero que has de hacer cada mañana es poner la mira en la dirección correcta, en el éxito y la victoria y en que disfrutarás del día, y déjate llevar por las corrientes de aire que Dios envía. Recorda que tenes dentro las semillas de grandeza, que Dios no te  creo para el estancamiento.  Seguí creciendo, buscando ir más alto, ya que no has visto, ni oído o imaginado las grandes cosas que Dios tiene reservadas para vos. Mientras vas extendiéndote hacia el siguiente nivel, mejorando tu vida y buscando tu máximo potencial, no sólo darás a luz nuevos sueños, sino que llegarás a ser lo mejor, mucho mejor de lo que soñaste posible.

 


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