¿Alguna vez te pusiste a pensar que tipo de hábitos albergas en tu corazón?

Ah no……Bueno,  si me permitís hoy quiero empezar diferente y quiero hacerlo con un cuento.

Sí, con un antiguo cuento de los indios Cherokee que habla de un abuelo que le enseña los principios de la vida a su nieto. El viejo y sabio cherokee dice: “Hijo, en el interior de toda persona se libra una batalla entre dos lobos; uno de los lobos es malo, iracundo, celoso, no perdona, es orgulloso y holgazán, el otro es bueno está lleno de amor, benignidad, humildad y dominio propio”.

Estos dos lobos pelean todo el tiempo, continua el abuelo.

El niño piensa y dice: Abuelo, ¿Cuál de los dos lobos ganara?

Aquel  al que vos alimentes, contesta el abuelo con una sonrisa.

Si alimentamos la falta de perdón, la impaciencia, la baja autoestima u otras características negativas, solo estaremos haciendo que ganen fuerza e irónicamente, al quejarnos sentimos alivio, nos sentimos bien cuando alimentamos esos pensamientos negativos, pero al lobo que alimentamos siempre querrá más y más. Por eso es bueno que te preguntes si

¿Realmente queres seguir alimentando ese hábito negativo? O realmente ¿Queres llegar más alto?

Si queres comenzar a alimentar la paz, la humildad y el dominio propio, veras que esas características comienzan a desarrollarse en tu vida, decidí lo mejor y en lugar de quejarte da gracias a Dios, porque cuando hagas eso estarás alimentando al lobo bueno, la actitud correcta y formaras un nuevo hábito.

Quiero decirte que los hábitos son un comportamiento adquirido o aprendido que luego realizamos sin siquiera pensarlo, es algo casi involuntario; hemos hecho lo mismo tantas veces que prácticamente forma parte de nuestra naturaleza. Si tenemos buenos hábitos, está bien, pero a veces nuestros hábitos nos impiden alcanzar lo mejor de Dios, y ni siquiera nos damos cuenta, porque muchos de los hábitos que tenemos provienen de la cultura en la que crecimos, si creciste en un hogar con gente desorganizada, desordenada o siempre impuntual tal vez hayas adoptado todos esos hábitos negativos. Si creciste con gente de mal talante, maleducada o sarcástica es posible que también evidencies esas conductas. Es posible que ni te des cuenta de que son conductas ofensivas porque es lo único que vos conoces.

Por otra parte, hay gente que creció en un entorno de hábitos positivos como la prolijidad, la santidad, el orden y la limpieza. Muchos han establecido hábitos positivos en cuanto a la dieta y el ejercicio físico y otros se han habituado a levantarse a determinada hora y a acostarse también a una hora que permita que su cuerpo descanse y se renueve. Son hábitos positivos que se aprenden y adquieren.

Tus hábitos, sean buenos o malos, determinan en gran medida cómo será tu futuro, un  noventa por ciento de nuestra conducta cotidiana está regida por nuestros hábitos. Pensa en esto: desde que te levantas por la mañana hasta que te vas a dormir por las noches, el noventa por ciento de lo que haces es el resultado de tus hábitos, y  esto incluye el modo en que tratamos a los demás, cómo gastamos nuestro dinero, qué vemos en televisión, qué cosas elegimos escuchar, el noventa por ciento del tiempo estamos en piloto automático.

Hacemos lo que siempre hemos hecho, no es de extrañar que si queres cambiar tu vida, tendrás que comenzar por cambios conscientes en tus hábitos diarios, no puedes seguir haciendo lo de siempre y esperar resultados distintos. Para ello debes sacar a la luz lo mejor de vos, y tendrás que hacer un inventario de tus hábitos.

¿Tu tendencia es hacia la negatividad en tus pensamientos y conversaciones? ¿Llegas siempre tarde al trabajo? ¿Vivís preocupándote por todo? ¿Comes demasiado? ¿Te rendís ante las adicciones?

Debes comprender que tu hábito quizá no sea ilegal, contrario a la ética o a la moral, puede ser una acción o actitud que parezca que no hace daño, algo pequeño, pero si no haces algo al respecto y seguís igual, estarás malgastando tiempo y energía, sin producir ni dar fruto de ganancia. Sin embargo, eso no es lo que Dios tiene reservado para vos, porque las personas exitosas desarrollan hábitos buenos, y al haber formado esos hábitos te van conducir al éxito.

Si tienes el hábito de comer comida chatarra y tomar varias gaseosas al día asumí el compromiso de cambiar tus hábitos, no te mates de hambre solo cambia una pequeña cosa a Ia vez. No pasara mucho tiempo antes de que veas una gran diferencia en tu nivel de energía y también en tu aspecto personal.

Debes comprender que nuestros hábitos se convierten en aspectos de nuestro carácter, si vos te permitís ser desorganizada y siempre llegas tarde, eso se convertirá en parte de lo que sos  y si te acostumbraste a los berrinches y enojos cada vez que las cosas no salen a tu manera, desafortunadamente estos hábitos pasaran a formar parte tuya. Para ello el primer paso es el identificar .que es lo que te impide cambiar, debes identificar los malos hábitos y luego decidir hacer algo al respecto.

Tal vez vos te estás preguntando, ¿Y….como cambiamos un hábito?, es sencillo: debes de dejar de alimentarlo o sea que tenes que matar de hambre a tu mal hábito para poder someterlo, y al mismo tiempo comenzar a nutrir tus hábitos buenos. Alguien dijo alguna vez: “Los malos hábitos se adoptan con toda facilidad, pero luego resulta difícil convivir con ellos”. Es decir que es fácil ser maleducado y estallar, diciendo lo primero que se te ocurre y siendo sarcástico e hiriente, eso es fácil, pero es difícil vivir en un hogar lleno de tensión y conflicto.

Es fácil gastar demasiado, cargando todo a la tarjeta de crédito,  pero es difícil vivir sin poder pagar todas las cuentas porque no tenemos dinero suficiente. Es fácil sucumbir a Ia tentación y hacer lo que se nos antoje. En cambio, es difícil vivir con ataduras, mintiéndonos condenados y culpables.

Pensa en quien tiene una adicción a las drogas, al alcohol,  es fácil quedar enganchado, vos mismo te decís nunca lo probaste y total por una vez que lo pruebe, pero basta con que pueda parecer emocionante y divertido al principio: pero tarde o temprano, la persona queda bajo el control de la adicción y se convierte en esclavo de su habito. Los malos hábitos son fáciles de adoptar, pero son difíciles compañeros de vida.

Por todo esto es necesario que vos tengas que reemplazar los pensamientos negativos por otros positivos y llenos de fe, de esa forma cada vez que sientas la tentación de preocuparte, utilízalo como recordatorio de que debes meditar en las cosas buenas, debes comprender que “todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre…..en eso pensa” Y si los remplazas por pensamientos de esperanza, fe y victoria, estarás entrenando tu mente para ser distinto; hacelo día a día y muy pronto te habrás formado hábitos de pensar en lo bueno, habiendo dejado atrás tu viejos hábitos

Con todo el respeto que vos me mereces, quiero decirte que tus hábitos están de acuerdo con lo que vos te permitís ser; pero ¡vos no sos así! , porque Dios no te creo para que fueras así, Dios te hizo para que fueras exitoso, libre y cargado de todo lo que es positivo.

Chau, hasta la próxima.