La mayor información que tenemos acerca de Jesús proviene de la Biblia, ya sea que creamos o no que la Biblia es confiable, no cabe duda de que los cristianos la consideran como la fuente verdadera de la que brotan las creencias que se refieren a Jesús. Y vemos que en el evangelio de Juan, en el Nuevo Testamento, comienza  con la majestuosa afirmación de que Jesús aquí llamado “el verbo”, es Dios; “En el principio ya existía el Verbo, y el verbo estaba con Dios. Y el Verbo era Dios. Y estaba con Dios en el principio. Por medio  de él todas las cosas fueron creadas: sin él, nada de lo creado  llego a existir… Y el verbo se hizo hombre y habito entre nosotros…..”

Estas afirmaciones fueron hechas por uno de los seguidores de Jesús, y no por el mismo Jesús, y al escuchar esto, ¿Qué reacción hubiera tenido Jesús?, hubiera dicho Juan no entendió nada o  con un gesto de aprobación diría: “Si, soy todo eso y mucho más”.

Y en otro relato sobre lo que Jesús dijo sobre sí mismo,  en el evangelio de Mateo, en una reunión privada les pregunto: “Y ustedes, ¿Quién dicen que soy yo?”. Pedro respondió: “Tu eres el Cristo, el Hijo del  Dios viviente”. ¿Qué le contesto Jesús? “Dichoso tu, Simón, hijo de  Jonás, porque eso no te lo revelo ningún mortal, sino mi Padre que  está en el cielo”.

¿Y que entendía la gente que estaba alrededor de Jesús cuando él  decía que era el Cristo?  Y una respuesta a esta pregunta esta en el evangelio de Juan: Algunos de los líderes judíos  se congregaron alrededor de Jesús y le dijeron: “¿Hasta cuándo  vas a tenernos en suspenso? Si tú eres el Cristo, dínoslo con franqueza. Jesús respondió: ya se los he dicho a ustedes, y no lo  creen  “El Padre y yo somos uno”.

De acuerdo con lo que dice el Nuevo Testamento, Jesús  entonces se le apareció a Tomas y  lo invito a analizar por si mismo  las pruebas. Tomas, el escéptico, cambio su forma de expresarse,  y proclamo “Señor mío y Dios mío”. Y Jesús no le respondió diciendo: “Espera un minuto! No  andes por ahí llamándome Dios; recuerda, que solo soy un gran  maestro y un hombre de moral intachable”. En lugar de eso,  Jesús le dijo: “Porque me has visto, has creído…; dichosos los que no han visto y sin embargo creen”.

Ahora, el hecho de que Jesús afirmara ser Dios no implicaba necesariamente que él fuera Dios, después de todo, mucha gente  disfraza un poco la verdad, para aparentar ser más de lo que  realmente es. Es como el jugador suplente que solo calienta los  bancos, y sin embargo trata de impresionar a la chica con la que  sale diciéndole: “Por cierto que soy uno de los puntales del  equipo”. Mucha gente miente  cuando puede sacar alguna ventaja haciéndolo.

Pero, ¿qué iba a ganar Jesús con eso?

Parecería que en tiempos de Jesús también hubo personas que tenían sus dudas al respecto. El evangelio de Juan dice que las cosas que Jesús decía “fueron motivo de  discordia entre los judíos”. Muchos de ellos decían: “Esta endemoniado y loco de remate. ¿Para qué hacerle caso?” Pero otros opinaban: “Estas palabras no son de un endemoniado. ¿Puede acaso  un demonio abrirles los ojos a los ciegos?”Algunas personas, tanto en los días de Jesús  como  hoy, llegaron a descubrir que no era loco afirmar que uno era  Dios si podía respaldarlo con cosas como las que Jesús hacia: “abrir los ojos a los ciegos para que pudieran ver, sanar a los  enfermos, caminar sobre el agua, multiplicar los panes y los  peces para que una pequeña ración pudiera alimentar a miles  de personas; en resumen, grandes milagros. 

Algunas personas canjean su vida entera por una colección de botellas vacías, o por un estante de trofeos… ¿Es realmente un  intercambio justo?

Y esto es lo que más impresiona al considerar la vida de  Jesús, El dio su vida por una misión en la que creía tan firmemente que estaba dispuesto a morir por ella sin lamentarlo.

Y acá, cabe preguntarse: ¿Qué es más loco: vivir y aun morir por una causa  en la que uno realmente cree, o simplemente embarcarse en una  competencia feroz con otros hasta el día en que uno muera?

Ante todo esto, como ves Jesús no mostraba ningún síntoma de enfermedad mental, no podía rechazar sus afirmaciones acerca de que era Dios simplemente aduciendo que estaba loco, pero las afirmaciones de Jesús con respecto a si mismo, no eran simplemente  una declaración general o algo difuso como: “Yo soy Dios”. Jesús tenía una identidad muy especial: afirmaba ser el Mesías.

Hasta aquí unas pocas cuestiones de lo que fue verdaderamente su vida. ¿Solo hacer milagros? ¿Resucitar de la muerte?. Algunas de las historias que has oído de el pueden parecer solo eso: “historias”. Una persona razonable podría no creer nunca en ellas, sino consentir solo en la afirmación de que El es el único camino a Dios.

 

Y vos……¿Qué opinas?…..