¿Qué es la depresión?  Se dice que…, “es estar abajo”, “es estar hundido”, “es un estado de tristeza” o “falta de valentía”, no se cual de todas estas preferís vos, pero si te puedo asegurar que aquellas personas que están deprimidas pierden el interés en cosas que anteriormente disfrutaban, y con frecuencia experimentan cambios en los hábitos de sueño o de alimentación. En conclusión se sienten indignadas o son incapaces de concentrarse y puede que se sientan solitarias y sin esperanza para sus vidas.

Y desde mi punto de vista pienso que ese sentimiento de depresión es uno de los peores que hay, ya que con toda sinceridad si me dieran a elegir entre el dolor emocional de la depresión o algún tipo de dolor físico, preferiría el dolor físico; desde ya que ninguno de los dos me gustan pero si tuviese que elegir, me decidiría por lo físico.

Fíjate que Dios no utiliza el término “depresión”, pero en cambio se refiere al sentimiento como estar “abatido”. Dice su palabra:“Han tendido una red para mis pasos; Mi alma está abatida; Han cavado una fosa delante de mí, Pero ellos mismos han caído en medio de ella”

La depresión es un sentimiento, y la palabra de Dios está dirigida  a enseñar cómo controlar nuestros sentimientos en lugar de permitir que ellos nos controlen a nosotros.

Ahora bien…, en realidad.

¿Podemos controlar la depresión?

Yo pienso que la respuesta  es sí, no creo que nadie tenga que vivir permanentemente con depresión. Todos experimentamos de vez en cuando  un día con el ánimo bajo que a veces se debe a una decepción  o a una pérdida, pero otras veces realmente no sabemos por  qué nos sentimos como nos sentimos.

Si es solamente un  día de vez en cuando, no creo que haya mucho por lo que preocuparse, pero somos seres complejos con partes muy complicadas que tienen que trabajar bien todas ellas juntas  para tener una salud optima.

Algunos días sencillamente no nos sentimos bien físicamente o emocionalmente y normalmente es mejor no preocuparse al respecto, descansar un poco, y probablemente nos sentiremos mejor al día siguiente.

Es bueno comprender que vemos dos tipos depresión, la primera es aquella que la llamamos “médica”, que está causada por algo físico que no podemos controlar. Y la otra es aquella causada por la “situación” que es la causada por nuestra respuesta a las circunstancias de la vida, que es la más frecuente hoy día, lo que si te puedo asegurar que hay sanidad para las dos.

En muchas oportunidades tal vez vos te has sentido triste y desanimada cada mañana durante una o dos horas y después parecía que te sobreponías durante el resto del día. O tal vez debido al estrés bajo el que viven la mayoría de personas en la actualidad, muchas tienen desequilibrios, pero es sabio intentar corregirlo de modo natural si  podemos, poder eliminar el estrés excesivo, al igual que hacer  una dieta adecuada y ejercicio, pueden ayudar mucho a  equilibrar esa depresión.

Muchas mujeres experimentan depresión después  de dar a luz, “depresión post parto que la llaman” y se debe a cambios hormonales en su cuerpo, esos cambios puede que sean temporales, e inclusive pueden requerir cierta  atención médica.

El punto al que quiero llegar es que no  toda la depresión puede curarse sin atención médica, y no  quiero que nadie se sienta condenado si tiene que tomar  medicamentos para la depresión.

Por eso el recuperarse de la  depresión normalmente requiere un buen programa de  tratamiento que incluye cosas como aprender a pensar de  modo diferente, reírse más y preocuparse menos. Por ello al recomendarte acercarte a Dios te estoy diciendo que no tenemos que permitir que nuestras situaciones y circunstancias en la vida nos depriman.

La mayoría de personas que experimentan problemas,  desengaños o tragedias son tentadas a hundirse en la  depresión, debido a que nuestro estado de ánimo está directamente relacionado con nuestros pensamientos  y palabras, cuando nuestros pensamientos descienden  a territorio negativo, nuestro estado de ánimo tiende a seguirlos. Fácilmente podemos deprimirnos tan solo pensando y hablando sobre todo lo que va mal en nuestra vida  y en el mundo en general. Y fijate que cuando Dios nos dio la capacidad de controlar nuestros pensamientos,  nos dio una capacidad maravillosa, ya que tenemos la capacidad  de animarnos a nosotros mismos a pesar de cuáles sean  nuestras circunstancias.

Y.., tristemente, muchas personas no  conocen esta maravillosa verdad, que es Dios, y es fácil pasar por la vida  con una mentalidad de víctima, sencillamente creyendo que no podes hacer nada con respecto a cómo te sentís, especialmente si has afrontado un importante desengaño en la vida.

Y quiero que escuches esta sencilla solución que la palabra de Dios te da para la depresión: “y nos dice que hay que ponerse el traje de fiesta en vez de estar desalentado y comenzar a caminar con una fuerza terrible, porque soy yo quien anuncia la victoria y soy poderoso para salvar”. Por eso lo que Dios nos ofrece es mayor que cualquier cosa que el enemigo ofrezca entonces no podemos  ser pasivos y tan solo esperar que el sentimiento de tristeza se vaya.

Pero si quiero establecer firmemente el punto de que aunque tus circunstancias sean trágicas,  debes dejarlas en manos de Dios y tener una charla con vos mismo y  cuando te des cuenta de que estas de mal humor, con  frecuencia tene una conversación con vos misma, y pregúntate: “¿Cuál es tu problema? deja de sentir lástima de vos misma y pone tu mente en otra  cosa que te anime o intenta hacer algo hermoso por otra persona”. ¡Deberías probarlo!

Una vez que vos hayas puesto tus defensas en Dios, los pensamientos negativos seguirán viniendo, los problemas segarían apareciendo, pero vos ya no lo veras igual pues vos ya sabes cómo vencerlos, vos ya no serás el perdedor de batallas, sino que ahora serás un guerrero vencedor de Dios listo para cualquier ataque del enemigo, porque vos ya no sos más un cobarde, ni con vos  tendrán más una batalla fácil.

Por eso te aliento a que comiences a manejar  la depresión o cualquier otro estado de ánimo relacionado. La vida es un regalo demasiado precioso para desperdiciar  ninguna parte de ella viviendo en el agujero negro y vacio  de la depresión.