Vivimos en una sociedad en la que la mediocridad está a la orden del día, muchas personas hacen lo mínimo que se requiere para seguir adelante, no están orgullosos de su trabajo o de quiénes son. Si alguien está mirando, hacen las cosas de una forma, pero cuando nadie está mirando reducirán de donde puedan para elegir el camino más fácil.

Si vos no tenes cuidado, podes ser arrastrado a esta mentalidad en la que pensas que está bien llegar tarde al trabajo, que no importa no verse lo mejor posible, y que tampoco importa no dar lo mejor de uno. Ahora bien…, Dios no bendice la mediocridad, Dios bendice la excelencia.

Quiero decirte que una de las cualidades innegables de un ganador es estar comprometido con la excelencia, porque cuando vos tenes un espíritu de excelencia, haces tu mejor trabajo sin importar si alguien está mirando o no.

Recorre más camino extra, hace más de lo que tenes que hacer, otras personas pueden quejarse de sus trabajos, pueden ir desaliñados y reducir en lo que puedan. No te rebajes a ese nivel, puede que todo el mundo afloje en el trabajo, haga concesiones en la escuela, se despreocupe de su jardín, pero aquí esté la clave: vos no sos todo el mundo, vos estas por encima de los demás, vos sos llamado a la excelencia, Dios quiere que vos dejes tu ejemplo lo más alto de todos. Cuando vos tenes un espíritu excelente como ese, no solo veras ascenso y aumento, sino que también estas honrando a Dios, algunas personas piensan: “Voy a ir a la iglesia para honrar a Dios. Voy a leer la Biblia para honrar a Dios”. Y si, eso es verdad, pero a Dios lo honra igualmente llegar al trabajo a tiempo, a Dios también lo honra que vos seas productivo, y que te veas bien cada día. Cuando vos sos excelente, tu vida alaba a Dios, y ese es uno de los mejores testimonios que vos podes tener se puede tener.

Mira, algunas personas nunca irán a la iglesia, nunca escuchan una predicación, no leen la Biblia, en lugar de eso…, leen tu vida, que te quiero decir con esto, que ellos están observando cómo vivís vos. Por lo tanto, no seas despreocupado y cuando salís de tu casa, ya sea que lleves puestos pantalones cortos o un traje asegúrate de que te veas lo mejor que puedas, vos estas representando a Dios.

Y cuando vos vayas al trabajo, no aflojes y no hagas un esfuerzo a medias, tenes que dar lo mejor de vos, hace el trabajo lo mejor que puedas, comprométete con la excelencia  lo mejor que puedas, ya que deberías estar tan lleno de excelencia que  otras personas quieran lo que vos tenes,  sino que cuando sos una persona de excelencia, haces más  de lo necesario, y que no solo cumplís con los requisitos mínimos, sino que haces la milla extra, esta frase viene de la palabra de Dios, Jesús le dijo a Mateo: “Y cualquiera que te obligue a llevar carga una milla, llévala dos”.

Cuando vos sos una persona excelente, no te estancas, siempre estás dando pasos para mejorar, el aumento, el ascenso y alcanzar tu máximo potencial están todos ello ligados a un espíritu de excelencia.

Arréglate lo mejor que puedas y cuida tus posesiones, son también parte de este estilo de vida. Algunas personas, y quiero decir esto con todo respeto, conducen autos que no han sido lavados en meses, antes eran de dos colores, ahora son de cuatro. Si lo lavaran, pesaría menos y por tanto harían más kilometres con la misma cantidad de nafta.

Ellos argumentan que es un trasto viejo y que están planeando comprarse un auto mejor. Pero si vos no cuidas lo que Dios te ha dado ahora, ¿Cómo podrá El bendecirte con más?  Ya sea que vos tengas mucho o poco, ya sea viejo o nuevo, tene un alto concepto de lo que Dios te ha dado.

¿Por qué?  Porque representamos a Dios y Dios no es descuidado, Dios no está en decadencia, Dios no es de segunda clase. Él es un Dios excelente.

Y esto no significa que vos debes tener lo mejor para representarlo, sino que deberías cuidar lo que tenes, lo mejor que puedas. A veces, una lata de pintura puede marcar toda la diferencia, arrancar algunos malos yuyos, limpiar la alfombra, y organizarse mejor. Hace lo que puedas para representar a Dios de una manera excelente.

Por ello, aplica la excelencia a tu propia vida, a tu casa, a tu auto, a tu ropa, a tu casa. Y no te estoy hablando de gastar mucho dinero, es como decidís cuidar lo que Dios te ha dado. Hacelo todo con excelencia.

Puede que vos estés en una situación hoy en la que deba comprometerse con la excelencia todo el mundo a tu alrededor está siendo vago, todos están siendo descuidados, todos están eligiendo el camino más fácil.

No dejes que eso se te pegue, vos deberías ser el que tenga el espíritu excelente, vos deberías ser el que sobresale entre la multitud.

Vos podrías decir: “Luis, ¿quiere decir que estoy escuchando este programa para que me diga que limpie mi casa?”. No solo eso, ¡también deberías cortar el césped! y organizar el garaje.

En serio, ¿Qué clase de ejemplo sos para tus amigos, vecinos y compañeros de trabajo si tu jardín esta descuidado, nunca lavas tu auto y llegas tarde al trabajo? Esa no es una buena representación, y la verdad es que vos no sos así. Dios te creo como una persona de excelencia, y puede que el único ejemplo que vos hayas tenido sea de mediocridad, descuido, y puede que la gente con la que trabajas siempre llega tarde y es indisciplinada. Pero Dios te está llamando para fijar un nuevo nivel, ya que Dios te llevara a lugares más altos de lo que vos te hayas podido imaginar jamás, pero debes hacer tu parte y sacar la excelencia que llevas adentro tuyo. No ponga excusas. No digas: “Así he sido siempre”. Toma este desafío y elévate a un nivel más alto de excelencia, esto también se aplica a nuestra apariencia personal: la forma en que vos te vestís y la forma en que te presentas.  Todos tenemos estilos diferentes y diferentes gustos, no hay correcto e incorrecto, puede que a vos no te guste ponerte traje, y no hay nada de malo en eso. Lo principal es que te presentes de una forma de la que estés orgulloso.  No salgas de tu casa sintiéndote desaliñado, sintiendo que no te ves lo mejor que podrías o sabiendo que no te tomaste el tiempo de arreglarte como deberías. Vos sos templo de Dios.

No es fácil llevar una vida equivalente a la perfección, se requiere humildad y ponerse en las manos de Dios, para que Él moldee nuestra vida y nos permita tener fe en que nuestros proyectos serán realizados por su voluntad y misericordia. La perfección no depende de nuestros esfuerzos humanos solamente, depende cuán dependiente somos de la voluntad de Dios. La perfección es un proceso de vida y tiene como meta final: DIOS. Lograrla dependerá de nuestra relación con él y de nuestra capacidad de esforzarnos por llegar a la meta.

No perdamos la oportunidad de ser ejemplos en medio de nuestra sociedad que se debate en medio de la mediocridad y no sabe cómo lograr un mejor estado de vida.

Entonces…, mi pregunta es: ¿Te estás distinguiendo y no esperando a que Dios lo haga? ¿Estás yendo la milla extra? ¿Estás haciendo más de lo que debes hacer? ¿Estás mejorando tus habilidades?

Examina su vida, todos tenemos áreas en las que podemos ser más excelentes, ya sea en la forma en que tratamos a los demás, cómo nos presentamos, o como desarrollamos nuestras habilidades.

No dejes que las cosas pequeñas te impidan tener las cosas grandes que Dios quiere hacer, vos estas llamado a estar por encima de los demás. Tenes la excelencia adentro, vos sos asi, y ahora hace tu parte y se disciplinado. Saca tu excelencia, ya que Dios soplara en dirección a vos y te hará sobresalir.