Dice su palabra: “Con alegría adoren al Señor; ¡con gritos de alegría vengan a su presencia!”

En cierta oportunidad un muchacho que se encontraba en la granja de su abuelo fue a pasar el fin de semana con él. Y mientras caminaba por  allí, observé a los pollos, que estaban rascando la tierra y jugueteando. El pequeño muchacho dijo: “No lo tienen”. Después vio a un potro en el campo jugueteando y moviendo sus patas, a lo cual respondió: “El no lo tiene”. Después de ver todos los animales que había en la granja de su abuelo y ver que  ninguno de ellos “lo” tenia, ese muchacho finalmente vio al viejo burro en el establo. Cuando vio la  larga y sombría cara del burro y el modo en que el  burro estaba allí tristemente, grito para que su abuelo llegase enseguida. “Lo encontré, lo encontré”, seguía  gritando el muchacho. Cuando su abuelo pregunté qué había encontrado, él dijo: “Abuelo, encontré un animal  que tiene el mismo tipo de religión que tenes vos.

Nuestra relación con Dios y la realidad de lo que significa ser  un hijo de Dios perdonado y querido debería darnos un gozo inimaginable, de modo que ¿por qué hay tantas personas que afirman ser seguidores de Dios que se ven tan tristes? Yo creo que se debe a que no entienden la realidad de ser una nueva creación en Cristo y la herencia que es nuestra por medio de muestra fe en El. Hasta que entendamos las increíbles cosas que Dios  ha hecho por nosotros, siempre haremos obras para ganarnos y merecernos lo que Dios ya nos ha dado por su gracia como un regalo gratuito.

Siempre estaremos frustrados y defraudados porque nuestros mejores esfuerzos para vivir una buena vida no nos darán una posición correcta delante de Dios. Nos sentiremos agotados, aplastados y quemados, y el resultado será  una pérdida total  de la verdadera alegría. Terminaremos enojados y tristes en lugar de estar contentos, tal como Dios desea que  estemos. El salmista David hablo con frecuencia de estar alegres; eso se debía a su perspectiva correcta de Dios y su relación intima con Él. David dijo: “Me mostrarás el camino de la vida. Hay gran alegría en tu presencia; hay dicha eterna junto a ti”. Obviamente, el no  tenia temor a que Dios estuviese enojado con él, o no habría  tenido alegría en su presencia.

“Convertiste mi lamento en danza;   me quitaste la ropa de luto  y me vestiste de fiesta”

Esta escritura describe lo que nuestra relación con Dios debería hacer por nosotros. ¿Estés contento? ¿Tenes alegría la mayor parte del tiempo? En una escala de uno a diez ¿Cuál es tu nivel de alegría? Tal vez vos me responderías: yo quiero hacerlo, entonces ¿Por qué no lo disfrutaba?  Porque tenes que comenzar desempacar tu equipaje y llegar hasta la raíz de tu problema , ya que ese equipaje  son viejas suposiciones y conductas que inevitablemente aportamos a las nuevas relaciones. Y quizás vos llevas equipaje que muchas veces encontras guardado y que te olvidaste y tenes que afrontar. Y llevas ese equipaje a las amistades, al matrimonio y a nuestra relación con  Dios, incluso llevamos cosas de nuestro pasado, como temor, dolor, inseguridades, dudas, malentendidos, defensa y expectativas.

Los guardamos y los llevamos con nosotros todo el tiempo, y se convierten en pesado equipaje, sin duda alguna y tenemos que desenvolver nuestro equipaje, y a medida que comencemos a confrontar problemas, dejaremos atrás la tristeza y el enojo, y experimentaremos nuevos niveles de alegría.

La meta más importante de este programa es librarte del equipaje que has llevado a tu relación con el Señor, dolor, malas enseñanzas, perspectivas erróneas de un padre, una fe basada en las obras, un temor de Dios equivocado y otras cosas  que son todas ellas objetos pesados de equipaje que roban  nuestra alegría.

En el libro de salmos dice que sirvamos al Señor con alegría, y  creo que eso es lo menos que podemos hacer después de todo lo que Él ha hecho por nosotros. Tan solo imagina como te  sentirías si hicieras todo lo que pudieras para dar a tus hijos una vida estupenda y aun así ellos se negaran a estar alegres y a disfrutarla. Dios nos ha dado todo lo que necesitamos  para disfrutar de Él, para disfrutar de nosotros mismos y de  la vida que El nos ha dado, ¡y ya es tiempo de que dejemos de estar enojados o tristes y estemos alegres!

¿Por qué tantas personas descubren que pierden su amor a la felicidad cuando comienzan a aceptar la obligación de la religión? Antes que nada, no deberíamos ver nuestra relación con Dios como una obligación, sino como un privilegio.  No es algo en lo que tengamos que participar, sino algo en  lo que somos bendecidos y privilegiados de poder participan y también es posible que no amemos y valoremos la felicidad como deberíamos.

Muchas veces no entendemos el gran valor y la importancia de la alegría, esta es para nuestras vidas como la nafta para un motor, sin ella el motor no funcionara; sin alegría el ser humano no funciona bien tampoco. Ya que la alegría realmente te da energía física, proporciona el impulso y el entusiasmo que necesitamos en nuestras vidas. Según el profeta Nehemías “La alegría del Señor es nuestra fortaleza”.

Sin alegría, todo está “deprimido” (es negativo, cansado, insulso y plano), nuestros pensamientos son negativos, nuestra actitud es negativa, nuestras emociones están deprimidas  e incluso nuestra cabeza, hombros

y brazos cuelgan flojos. Jesús no murió para darnos  una vida bajoneada, ¡El es nuestra gloria y quien levanta nuestra cabeza!

Cuanto más alegría tenes, menos cansada te sentís, porque esa alegría libera creatividad en vos e incluso te hace parecer más amigable. Por eso pienso que la falta de alegría es un problema más grave de lo que pensamos. Ya que según los últimos cálculos dicen que unos cuantos millones de personas en el mundo sufren de depresión, y que en algunos países, alguien intenta cometer suicidio cada catorce minutos. Y si añadimos a esas cifras todas las  personas que están tristes y enojadas, eso supone mucha infelicidad. Sé que vos podrías estar pensando:   “Bueno, Luis me gustaría sentirme más feliz  y seguro que a todas esas  personas les gustaría sentirse más felices”.

Ahora bien…, le entiendo su preocupación pero no podemos  quedarnos sentados pasivamente y desear sentirnos más alegres; debemos emprender la acción y descubrir por qué somos infelices. Dios nos ha dado alegría de modo que si no  lo sentimos, entonces debemos de haberlo disuelto de alguna  manera hasta el punto en que ya no es lo bastante potente  para dar sabor a nuestras vidas.

Si yo tengo un vaso de naranjada y comienzo a echar vasos  de agua adentro, la disolveré hasta el punto en que ya no tenga gusto en absoluto a naranjada. Eso es lo que vos has hecho con tu alegría y posiblemente lo que muchas personas han hecho  también a la suya.

Cuando recibimos a Jesús en nuestra vida como nuestro salvador, recibimos todo lo que El es en nuestro espíritu, lo recibimos y también recibimos el fruto de la alegría incluido. Su  palabra dice: “En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto”.

 

 

Este pasaje comprueba que hemos recibido alegría, al  igual que todos los otros frutos del Espíritu de Dios y el primer paso para hacer uso de cualquier cosa es creer que uno la  tiene. Alguien podría tener un millón de pesos, pero si no  sabe que los tiene, podría vivir la vida de un pobre, y hemos escuchado de casos como ese, y todos nos quedamos sorprendidos ya que puedo decirte que hay más casos de pobres espirituales que económicos. ¿Por qué? los cristianos tristes son personas  que simplemente no saben lo que tienen en Cristo, no saben  lo que Él ha hecho por ellos, o nunca han sido informados, o han escuchado la verdad pero se niegan a creer que pudiera ser cierto, porque piensan que Dios está enojado con ellos o que no se merecen sus bendiciones. Algunas personas llegan a creer que no se merecen ser felices, y por eso nunca lo son.

Mire.., yo creo que solamente las personas que tienen una relación con Dios pueden experimentar la verdadera alegría; otras personas puede que tengan diversas versiones de la felicidad  de vez en cuando, pero viene y va basándose en sus circunstancias. Sin embargo la alegría es un tranquilo placer que podemos tener todo el tiempo a pesar de cuáles sean nuestras circunstancias. Eso es un regalo de Dios y bastante imposible  de tenerlo de ninguna otra manera.

Y te pregunto: ¿Tenemos alegría en nosotros? Ya que primero necesitamos creer  que lo tenemos, y si no lo estamos experimentando, entonces debemos preguntarnos qué lo está disolviendo.

La experiencia de esta muchacha de la historia cambio su perspectiva de Dios y el modo en que El trata con sus hijos. Todo sobre nuestras vidas, nuestras actitudes, motivos, deseos, actos e incluso nuestras palabras están influenciados por nuestra perspectiva de Dios. Lo que viene a nuestra mente cuando pensamos en Dios es lo más importante sobre nosotros“. ¿Te sentís cómodo y relajado cuando pensas en Dios, o te sentís tenso Una perspectiva incorrecta de Dios sin duda alguna disuelve nuestra alegría, muchas personas con frecuencias se preguntan  porque Dios está enojado con ellos ante una difícil circunstancia. Y puede que haya más personas de las que imaginamos que sufren de esta perspectiva incorrecta de Dios, pensando que El se enoja fácilmente y esta defraudado con nosotros la mayor parte del tiempo a menos que podamos reaccionar perfectamente a cada situación en la vida.

Dios no está enojado con ninguna persona, ya que ante una difícil circunstancia entiende  su dolor. Dios es quien nos consuela y nuestro atormentador. Y hasta que entendamos plenamente el carácter de Dios  y tengamos una perspectiva correcta de Él, el temor a que El  no se agrade de nosotros parece ser un veneno que inundara  nuestro pensamiento y hará concesiones en nuestra vida. Dios entiende todo nuestro dolor,  y dice que: “Cuando tenemos dificultades, o cuando sufrimos, Dios nos ayuda para que podamos ayudar a los que sufren o tienen problemas”.

El enemigo utilizara casi cualquier cosa para hacernos creer que Dios está enojado con nosotros, y conseguir que nos enojemos con nosotros mismos. Aquí esta otra historia que  en cierta oportunidad leí y que nos sirve para ilustrar esto que quiero decir.  ( es un poco larga pero tiene un final conmovedor)

Se trata de una muchacha que ha sufrido de depresiones clínicas debilitantes que  han durado meses cada vez durante el curso de su vida. Los médicos dicen que esas depresiones se deben a elementos químicos en ciertas áreas de  su cerebro. Aunque ha sido capaz de ganarse la vida y vivir una vida relativamente normal, ha sufrido terriblemente durante muchos episodios paralizantes.  Ella cuenta de una ocasión en que hacia publicidad para una  famosa actriz y era la que contrataba giras de publicidad para que esta artista promoviera su carrera y en ese momento se acercaba una gira por muchas ciudades y ella llamaba a canales de TV, radios, revistas y diarios. Pero ¿Qué paso? Sucedió que durante ese periodo ella estaba atravesando una importante depresión, apenas era capaz de poder vestirse  y llegar a su oficina cada dio, y mucho menos organizar una gira tan grande.

Y cuenta que al no poder hacer su trabajo debido a su depresión comenzó a pelearse con ella misma y pensaba para sí: “Eres perezosa, eres una mala excusa de un ser humano, deberías estar avergonzada” Una y otra vez, se decía a si misma lo miserable, lo fracasada que era.

Después de pasado un tiempo se sintió conmovida por lo que sucedió, comenzó a oír una voz que le preguntaba no literalmente sino en sus pensamientos. “Si tuvieras una amiga que sufriera como vos  y estuviera en tu situación” ¿Cómo responderías? Ella pensó que se sentiría triste por su amiga que estuviera  en medio de una crisis. ¿Y si la persona no fuese tu amiga sino una conocida? Escucho después. Sabía que sentiría lastima por esa persona. Entonces escucho una tercera pregunta  “Si esa persona  fuese alguien que te hubiera tratado terriblemente mal, que fuese mezquina y horrible con vos. ¿Cómo te sentirías? Esta muchacha sabia que tendría una vena de compasión.

Nunca va a olvidar lo que le vino a su mente a continuación: “Entonces, si te trataras a vos misma tan bien como tratarías a tu peor enemigo, estarías mucho mejor de lo que estas ahora”.

Hoy esta muchacha cree que el espíritu de Dios estuvo hablándole ese día, destacando  que con frecuencia nosotros somos nuestro peor juez, y Jesús dijo que amemos a nuestros enemigos, entonces es lógico que también debiéramos amarnos a nosotros mismos.

Solamente podemos hacer cosas por medio de Cristo.  Cuando sabemos eso, podemos aceptar que Dios no solo no está enojado con nosotros, sino que nosotros no tenemos que estar, ni deberíamos estar, enojados con nosotros mismos cuando no estamos a la altura. e incluso temeroso? Debido a que nuestra perspectiva de Dios afecta a todas nuestras decisiones, podemos compararla a los  cimientos de un edificio, si los cimientos están mal, tarde o temprano el edificio se derrumbara.  Una perspectiva equivocada de Dios no es un problema nuevo. En el Antiguo Testamento, el pueblo escogido de Dios cedió a perspectivas incorrectas de Él. Después de haber  sido esclavos en Egipto por muchos años, Dios les libero con mano poderosa y muchos milagros sorprendentes. El dividió el mar Rojo y ellos cruzaron sobre tierra seca; El saco agua  de una roca para que pudieran beber, y les envió pan celestial llamado mana desde el cielo cada día para que pudieran comer, y aun así ellos no veían a Dios como bueno y amoroso. “Pero los israelitas estaban sedientos, y murmuraron  contra Moisés. ¿Para qué nos sacaste de Egipto? Reclamaban. Solo para matarnos de sed a nosotros, a nuestros  hijos y a nuestro ganado?”. Después de todo lo que habían visto hacer a Dios por ellos a causa de su bondad,  seguían considerándolo enojado y desagradable. ¡Vaya! Es difícil creer cómo ellos o de hecho, nosotros, podríamos hacer eso. Pero a menos que conozcamos el verdadero carácter de   Dios  entendamos que El es solamente bueno todo el tiempo, y también nosotros nos encontraremos quejándonos. Es totalmente esencial que recordemos siempre que incluso cuando  no obtenemos lo que queremos, o cuando nuestras circunstancias parecen ser difíciles, la intención de Dios sigue siendo buena. El obrara algo bueno en nosotros en medio de la dificultad que estemos afrontando si seguimos considerándole  correctamente y ponemos nuestra confianza en El.

Algunas personas incluso pueden creer erróneamente que  cuando tienen problemas en la vida se debe a que Dios está enojado con ellas por algún pecado del pasado y en varias oportunidades hemos oído a personas decir: “Tuve un aborto espontaneo y me pregunto si Dios me está  castigando por  mi modo de vivir en el pasado” o sino “Acabo de enterarme de que tengo cáncer y me pregunto si Dios me está castigando por  haber tenido un aborto cuando era adolescente”,

Frases como estas demuestran que esas personas tienen una perspectiva  incorrecta de Dios. El no nos castiga por pecados del pasado haciendo que lleguen cosas malas a nuestras vidas, nuestro problemas no son una señal de que Dios esté enojado con nosotros; lamentablemente estamos n el mundo, y Jesús dijo que en el mundo tendríamos aflicción; también nos dijo que nos alegrásemos porque El había vencido al mundo.

Quizás vos tenes o has tenido cáncer de mama o tal vez en otra parte de tu cuerpos y la verdad es que la palabra “cáncer” nos asusta a todos pero…,  recorda que Dios puso en tu corazón el que sigas creyendo y diciendo: “Dios es bueno, El me ama y esto obrara para mi bien al final”. Permanecer positivo y seguir creyendo en la bondad de Dios durante los momentos de prueba y angustia evitara que tu alegría se disminuya.

La preocupación y la ansiedad disminuirán tu alegría, Dios nos da la elección de poner toda nuestra preocupación sobre  El y creer que El se ocupara de nosotros, o bien, podemos preocuparnos, lo cual no te hace ningún bien, es una pérdida total de tiempo y muestra que no confías en Dios. Por ello el no preocuparte hasta que tengas suficiente experiencia con lo fiel que es Dios para entender que El es verdaderamente mejor para resolver problemas que vos.

Y es seguro que cada dificultad en la vida por la que hayas pasado te ha ayudado a atravesar mejor la siguiente; Dios es fiel, y confiar en eso libera alegría en tu vida. Y hay un dicho que dice: “Preocuparse es como estar en una hamaca todo el día; nos  mantiene ocupados, pero no nos lleva a ninguna parte”. Cuanto más entendes el infinito amor de Dios por su pueblo, más capaz sos de dejar de preocuparte y confiar en El en todo tipo de situación; incluso cuando Jesús estaba muriendo  dolorosamente en la cruz, se entrego a sí mismo y los demás a Dios porque sabían que era imposible que Dios les fallase.

Ahora bien…, el reflexionar es otra cosa que disminuye la alegría de Dios  en nuestra vida. Todos queremos respuestas, pero muchas  veces Dios retiene la comprensión porque quiere que confiemos en El sin tenerla. Debemos aprender a estar alegres, conociendo a Aquel que si sabe todas las respuestas, en lugar  de esforzarnos por saber las respuestas por nosotros mismos.  Hace un tiempo leí que: “Vivimos la vida hacia delante, pero desgraciadamente solo podemos entenderla hacia atrás”. Y qué verdad que es esto, ya que todos podemos mirar atrás a cosas que permitimos que robasen nuestra paz y nuestra alegría cuando  estaban sucediendo, y decir: “Ahora entiendo lo que Dios estaba haciendo en esa situación”. 

Y quizás renunciar a reflexionar fue muy difícil para vos porque vos querías tener el control y no experimentar ninguna sorpresa en la vida. Por lo tanto, pasaste una gran cantidad de tiempo intentando comprender las cosas. “¿Por qué, Dios, por qué?”  era esa tu oración más frecuente y tal vez vos te estás identificando con eso , pero cuando renunciaste a razonar y permitir que Dios tomase el control, tu alegría aumento mucho. Y otra cosa que disminuye la alegría es ser complicado, y creo que todos necesitamos simplificar nuestro enfoque de la vida y dudo que la vida vaya a volverse más sencilla, pero podemos cambiar nuestro modo de vivirla. Por ejemplo, no tenemos que mantener el paso de todos los demás; tu amigo puede que tenga una profunda deuda a fin de tener una casa más  grande y un auto caro, pero si un departamento y un auto mas pequeño encajan mejor en tu presupuesto, entonces no tenemos que estar en una competición. Dios lo que quiere es que seamos nadie más que nosotros mismos, no tenemos que parecer como otra persona ni hacer cosas que otros hacen.

Aprender a perdonar con rapidez y completamente es una de las claves más importantes para mantener la alegría en nuestras vidas, debido a que Dios nos ha perdonado, y El espera  que perdonemos a los demás por las injusticias que nos hayan  hecho, creo que hay más personas en el mundo que están  enojadas con alguien que quienes no lo están. Es un dilema  global, porque el enemigo obtiene más terreno en las vidas de las personas por medio de la falta de perdón que mediante cualquier otra cosa. De la misma manera que necesitamos recibir perdón de Dios y  creer completamente que El no está enojado con nosotros, así que también necesitamos perdonar a los demás y no estar enojados  con ellos. El enojo disminuye nuestra alegría de manera rápida e inmediata, ya que es imposible estar enojado y alegre al mismo tiempo.

Algunas personas entierran su enojo en lo profundo de su alma y después pasan su vida preguntándose por que no  pueden encontrar paz y alegría.

Pasan por la vida pensando que su enojo está justificado, pero no podemos justificar  lo que Dios condena. Por eso quiero alentarte a que te niegues a vivir tu vida enojada/do, ¿Por qué permanecer enojado con alguien que disfruta de la vida y que quizá no sabe que estas molesto, o ni siquiera le importa?

Hay algunas personas que han desperdiciado años detestado a su padre por haber abusado de ellas y porque digo que “desperdiciaron” porque es lo que exactamente han hecho.

Y vos te preguntas ¿Por qué?

Porque todo tu enojo y tu odio no cambiaron absolutamente nada, no lo cambiaron a tu padre y tampoco cambiaron lo que sucedió, ya que estar enojado es como tomar veneno y esperar que eso mate a tu enemigo. ¡Solo te mata a vos! Entonces…, hacete un favor a vos mismo y perdona y tu alegría regresara, y cuando perdones y confíes en que Dios se ocupara de la situación, veras resultados. Nuestros enemigos no pueden  pagarnos por lo que nos han arrebatado, pero Dios puede hacerlo y lo hará si confiamos en El

Aprender a ser comprensivos hacia las faltas de otros libera alegría en nuestras vidas, y podemos decidir confrontar cada pequeña cosa que alguien hace para molestarnos, o podemos ser comprensivos.

Hay cosas que si necesitamos confrontar, pero muchas cosas que hemos convertido en inmensos problemas podrían ser pasadas fácilmente por alto si decidiéramos ser más comprensivos. ¿Queres que te diga algo?

Yo estoy muy agradecido porque Dios no haga una montaña de cada pequeño error que cometemos,

¿Y vos, estas agradecida/do?

El si nos castiga para nuestro propio bien, pero no nos carga en exceso de muchos recordatorios de nuestros errores, ya que si lo hiciera, estaríamos abrumados y seriamos incapaces de  avanzar.

Creo que el pecado oculto diluye nuestra alegría y necesitamos vivir en la luz y ser rápidos para arrepentirnos y recibir perdón. De todos modos, Dios conoce todo sobre nosotros  y lo mejor que podemos hacer es afrontar nuestras fallas y  pedir a Dios que nos ayude.
David incluso pidió a  Dios que le limpiase de sus faltas inconscientes. El no quería tener nada sobre su conciencia, ni siquiera algo de lo que no  fuese plenamente consciente. Una conciencia culpable es una pesada carga y sin duda nos roba la alegría.

Por último quiero alentarte a que consideres las  cosas que hoy hablamos en este programa y después pidas que Dios te muestre cualquier otra cosa en tu propia vida que pudiera estar distrayendo tu alegría, Negate a vivir sin esta. Jesús murió para que  pudiéramos tener vida y disfrutar de la vida en abundancia y al máximo. Dios está contento,  El no está triste, ni enojado y quiere que nosotros vivamos de la misma manea. El nos ha ofrecido vida eterna, y eso significa vida tal como Dios la vive