Unas de las cosas que menos les gusta a los economistas son las sorpresas. Muchas veces los sobresaltos financieros son imprevisibles pero aún así podemos tener un plan que los contemple. Para eso, tenemos una de las herramientas más útiles y quizás menos usadas por las familias en general: EL PRESUPUESTO.

Muchas personas creen que armar un presupuesto es algo difícil, engorroso y hasta aburrido que consiste en anotar todos mis gastos, pero no es nada de eso. Consiste en darnos un pantallazo sobre el estado de nuestras finanzas y así poder crear un plan para nuestro dinero. Si bien lo ideal es revisarlo una vez al mes, lo bueno es que completarlo no nos lleva más de una hora y les aseguro que da resultados.

En esta guía vamos a ver cinco puntos sencillos para armar tu propio presupuesto.

  1. Definir nuestros ingresos. Es una tarea sencilla para la gente que recibe un sueldo porque conoce el monto exacto. Si tenés ingresos variables (sos dueño de un comercio, o vendes servicios, etc.) lo mejor es tomar como referencia el año pasado, tomando un promedio de los tres meses con peor recaudación, luego los tres meses con mayor recaudación y moverse dentro de esos valores de referencia.
  2. Enumerar los gastos. Los podemos separar en fijos o variables, pero lo más específico sería ordenarlos en categorías para poder tener una mejor idea general. Por ejemplo: Supermercado, servicios, combustible, indumentaria, seguros, etc. Tenemos que tener en cuenta que los gastos se mueven a lo largo del tiempo por factores como la inflación, estos cambios son normales y hay que tenerlos en cuenta para evitar sorpresas.
  3. Establecé metas. Una vez que tenemos un mapa completo de nuestras finanzas podemos establecer algunos objetivos para el mes o incluso el año. Ejemplos de metas puede ser: ahorrar para vacaciones, cambiar el auto, hacer reformas en casa, comprar algún electrodoméstico, o hasta incluso que el dinero nos alcance hasta fin de mes. Algunas cosas a tener en cuenta sobre las metas:
    – En principio deberían ser proporcionales a nuestro estado financiero. Si estamos gastando más de la cuenta, quizás la mejor meta que puedo plantearme es “Ordenar mis finanzas personales” en lugar de “Quiero cambiar mi auto este año”.
    – Establecer un tiempo para cumplirlas, marcarlo en un calendario.
    – Especificar el valor en pesos que requieren, no necesariamente tiene que ser un valor fijo pero al menos va a servirnos como guía.
  4. Planificar los ahorros y crear un fondo de reserva. Los imprevistos van a surgir sin previo aviso y lo importante es que estemos preparados. Por eso es importante tener un fondo de reserva dedicado exclusivamente a cubrir gastos que no teníamos en nuestro plan y así evitar que eso nos desordene. Por ejemplo: roturas en casa, arreglos en el auto, etc. Además, tenemos que empezar a calcular un porcentaje mensual para dedicar a los ahorros que nos van a ayudar a cumplir las metas que nos propusimos. No es necesario tener muchos ingresos, es suficiente con empezar ahorrando el 5% de nuestro sueldo.
  5. Analizar los resultados. Vamos a hacer una cuenta matemática simple de tomar nuestros ingresos y restarle todos los gastos que acabamos de ordenar en categorías, incluyendo el ahorro y el fondo de reserva. Hecho esto, nos encontramos con dos opciones:
    – Saldo positivo: Es una buena noticia, significa que después de contemplar todos tus gastos aún te queda algo dinero que podes destinar para tus metas, ahorros, o algún “gustito”. Siempre hay que encontrarle una tarea específica al dinero que parece sobrarnos.
    – Saldo negativo: Sencillamente, estás gastando más de lo que tenés. Volvé a revisar la lista de tus gastos buscando dónde se puede gastar menos para evitar caer en deudas. También poder revisar el artículo sobre deudas dentro de este blog.

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